





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
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Narró Maslama Saíd Ibn Yazid: Le pregunté a Anas Ibn Malik: ¿El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- rezaba con los zapatos puestos? dijo: si.
Registrado por Al-BujariDe los propósitos de la ley islámica es diferenciarse de la Gente del Libro y eliminar todo aquello que cause molestia y dificultad al musulmán, Saíd Ibn Yazid - el cual era de los tabiín (la segunda generación de la Misión Profética) más confiables- le preguntó a Anas Ibn Malik -Al-lah este complacido con él- acerca del profeta -la paz y las bendiciones sean con él- ¿Si rezaba con zapatos o se los quitaba? le preguntó esto ya que era algo que causa molestia y dificultad, Anas le respondió: sí, rezaba con sus zapatos puestos, es decir era parte de su purificada sunnah, eso no era algo especifico de un lugar o época.
Narró Abu Hurayra, Al-lah esté complacido con él, que el Profeta- la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "Si un perro bebe de un recipiente de alguno de ustedes que lo lave siete veces". Y en otro relato recopilado por Muslim: " La primera de ellas con tierra". Narró 'Abdul-lah Ibn Mighfal, Al-lah este complacido con él, que el mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: "Si un perro bebe de un recipiente de alguno de ustedes que lo lave siete veces y la octava con tierra".
Registrado por Muslim - Registrado por Al-Bujari y MuslimComo el perro es de los animales detestables puesto que lleva consigo mucha suciedad y enfermedades, fue ordenado por la sabia ley islámica, que el recipiente donde saliba sea lavado siete veces, siendo la primera acompañada con tierra y las siguientes con agua, para que conseguir una limpieza completa de la impureza y su daño.
Anas —que Al-lah esté complacido con él— narró: «Cuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— entraba al baño decía: "¡Oh, Al-lah!, busco refugio en Ti de 'al jubz' y 'al jaba'iz'"».
Registrado por Al-Bujari y MuslimCuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— quería entrar al lugar donde hacía sus necesidades, se refugiaba en Al-lah para que lo protegiera del mal de los demonios machos y hembras. Y «al jubz» y «al jaba'ez» también se han interpretado como el mal de las impurezas.
Narró Sahli Ibn Hunaif -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “Quien pida a Al-lah sinceramente el martirio por Él, Al-lah lo elevará al grado de los mártires, aunque muera en su lecho”.
Registrado por MuslimEste hadiz indica de forma clara que la intención sincera es motivo para alcanzar las recompensas, quien tenga la intención de realizar el bien, se le recompensará por ello aunque no haya podido hacerlo. Un ejemplo de esto es que quien pida sinceramente a Al-lah el martirio por Él y por la gloria de Su religión, Al-lah lo elevará al grado de los mártires, aunque no haya podido hacer lo que los mártires hicieron, ni haya muerto durante la lucha por la causa de Al-lah.
De Abdullah Ibn Abbas, Al-lah esté complacido con ambos, que dijo: “A la gente se le ordenó que la última etapa de la Peregrinación mayor (antes de volver a sus hogares) sea girar en torno a la Kaaba, a excepción de la mujer menstruante, a quien se le ha absuelto de ello”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimA la noble Casa de Al-lah (La Kaaba) hay que ensalzarla y glorificarla, puesto que es un símbolo en la adoración de Al-lah, así como de entrega y sometimiento entre sus manos. En los corazones de los musulmanes posee un lugar honorable, un sentimiento de pertenencia y amor. Por ello, El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ordenó a los peregrinos que la última etapa de su Peregrinación (antes de volver a sus hogares) sea girar en torno a la Kaaba, unos giros llamados los de la despedida (tawaf al-wadaa). De esto se excluye a la mujer menstruante, puesto que puede ensuciar la mezquita con su menstruación, y por este motivo no debe cumplir con este paso. El contenido del hadiz se aplica solamente a la Peregrinación mayor. En él no entra la Umra (Peregrinación menor). Véase: “Taysir al-alam, tanbihu al-afham, ta’sisu al-ahkam”.
Maimuna, la Madre de los creyentes —que Al-lah esté complacido con ella—, narró: «Le preparé agua al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— para realizar el baño ritual ("ghusul") y lo cubrí con una prenda a modo de cortina. Entonces, vertió agua en las manos y se las lavó. Después, vertió agua con su mano derecha sobre la izquierda lavándose las partes privadas. Luego, golpeó ligeramente las manos con el suelo frotándoselas en él y se las lavó. A continuación, se enjuagó la boca; aspiró y expulsó agua por la nariz para limpiarla; se lavó la cara y los brazos, y vertió agua sobre su cabeza y el resto del cuerpo. Después, se apartó y se lavó los pies. Entonces le ofrecí una prenda (para secarse), pero no la cogió y salió sacudiendo las manos».
Registrado por Al-Bujari y MuslimMaimuna, la Madre de los creyentes —que Al-lah esté complacido con ella—, informa sobre la manera en la que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se bañaba para salir de su estado de «yanaba» (por relaciones maritales, sueño húmedo, etc.). Ella cuenta que le preparó un recipiente con agua para lavarse y lo protegió con una especie de cortina. Entonces, el Profeta hizo lo siguiente: Primero, vertió agua sobre las manos y se las lavó antes de introducirlas en el recipiente. Segundo, vertió agua con la mano derecha sobre la izquierda para lavar sus partes privadas de cualquier resto de suciedad que estuviera adherido a ellas. Tercero, se frotó las manos con el suelo y se las lavó para eliminar de ellas cualquier impureza. Cuarto, se enjuagó la boca introduciendo agua en ella, la cual movió de lado a lado antes de expulsarla; y se limpió la nariz aspirando agua por ella y expulsándola después. Quinto, se lavó la cara y los brazos. Sexto, vertió agua sobre la cabeza. Séptimo, vertió agua sobre el resto de su cuerpo. Octavo, se desplazó a otro lugar para lavarse los pies, los cuales aún no había lavado. Luego, le dio una ropa para secarse, pero no la tomó; sino que escurrió el agua del cuerpo con las manos y las sacudió.
'Aisha, la madre de los creyentes —que Al-lah esté complacido con ella—, narró: «Cuando el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se bañaba para salir del estado de Yanaba (por relacones maritales, sueño mojado, etc.), se lavaba las manos y hacía la ablución que se realiza para el rezo; luego se bañaba. Entonces introducía las manos en el cabello hasta considerar que el cuero cabelludo estaba empapado y vertía agua sobre la cabeza tres veces. Después lavaba el resto del cuerpo». Y dijo ('Aisha): «El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y yo nos bañábamos de un mismo recipiente y extraíamos agua a la vez».
Registrado por Al-BujariCuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— quería bañarse para salir del estado de «yanaba» (por eyaculación, relaciones sexuales, etc.) empezaba por lavarse las manos. Después hacía la ablución como cuando se disponía a rezar. Luego vertía agua sobre su cuerpo, de manera que introducía los dedos en el cabello hasta considerar que el agua había llegado al cuero cabelludo y echaba agua sobre la cabeza tres veces. Después lavaba el resto del cuerpo. Y 'Aisha —que Al-lah esté complacido con ella— dijo que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y ella se bañaban de un mismo recipiente y extraían agua de él a la vez».
De Alí Ibn Al-Hussain que vio a un hombre introducirse en un lugar junto a la tumba del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y comenzar a suplicar. Entonces, él le exhortó a no hacerlo diciéndole: “¿Acaso no quieren que os relate un hadiz que he oído de mi padre, y éste lo oyó de mi abuelo, y ese a su vez del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él?” Dijo: “No transformen mi tumba un lugar de celebración, ni vuestras casas en tumbas, sino suplicad por mi la bendición y la paz de Al-lah. Esta súplica que hacen por mí me alcanza siempre donde quiera que estén”.
Registrado por Ibn Abi ShaibahAlí Ibn Al-Hussain, Al-lah esté complacido con él, nos informa de que vio a un hombre introducirse en un lugar junto a la tumba del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y comenzar a suplicar. Entonces, él le exhortó a no hacerlo aportándole el hadiz del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en el que prohíbe que se transforme su tumba un lugar de celebración y visita, así como su exhortación para que las casas se conviertan también en lugares de culto y adoración a Al-lah, comparándolas con las tumbas. Luego añadió que las súplicas de bendición y paz de Al-lah sobre él lo alcanzarán siempre donde quiera que esté la persona que se lo suplique”.
'Ali —que Al-lah esté complacido con él— narró: «Solía segregar líquido preseminal con mucha frecuencia y me daba vergüenza preguntarle al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— al respecto por estar casado con su hija, por lo que le pedí a Al Miqdad bin Al Asuad que lo hiciera por mí. Le respondió: "Que lave su miembro y haga la ablución"». Y según recoge Al Bujari, dijo: «Haz la ablución y lava tu miembro».
Registrado por Al-Bujari y Muslim'Ali ibn Abu Talib —que Al-lah esté complacido con él— solía segregar con frecuencia líquido preseminal «madhi», el cual es un líquido blanquecino, fluido y pegajoso que se emite por el miembro masculino durante la excitación y antes de la relación sexual, y no sabía qué hacer, pues le avergonzaba preguntar por ello al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— al estar casado con su hija Fátima—que Al-lah esté complacido con ella—. Entonces le pidió a Al Miqdad ibn Al Asuad que preguntara por él al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—. Y este —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— le respondió que lavara su miembro y después hiciera la ablución.