





























Hadeeth Cards
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Abu Ayyub Al Ansari —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Si defecan, no lo hagan de cara a la alquibla ni le den la espalda; más bien miren hacia el este o el oeste». Y dijo Abu Ayyub: «Cuando llegamos a As-Sham encontramos letrinas construidas en dirección a la alquibla, así que nos girábamos y pedíamos perdón a Al-lah el Altísimo».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— prohibió que quien quisiera hacer sus necesidades, orinar o defecar, se orientara hacia la alquibla, que es la dirección de la Ka'ba, o le diera la espalda. Debía desviarse de dicha dirección hacia el este o el oeste, si la alquibla era como la de la gente de Medina (que es aproximadamente hacia el sur). Luego, Abu Ayyub informa que cuando llegaron a As-Sham (actual Siria y países vecinos) encontraron varias letrinas para hacer sus necesidades construidas de cara a la Ka'ba, por lo que desviaban sus cuerpos de la alquibla y, aun así, pedían perdón a Al-lah.
Abu Qatada —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Que ninguno de ustedes sujete su miembro con la mano derecha cuando orine, ni se limpie con la derecha tras haber hecho sus necesidades, ni respire en el recipiente».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclara algunos modales, como prohibir que el hombre sujete su miembro con la mano derecha cuando orina o se limpie con la derecha la suciedad tras orinar y defecar, ya que la derecha se reserva para los actos nobles. Asimismo, prohíbe respirar en el recipiente del que se bebe.
Narró Abdullah Ibn Abbas -Al-lah esté complacido con él-: “Atestiguaron ante mí hombres honestos, el más honesto entre ellos para mí era Úmar. Atestiguaron que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió realizar oraciones voluntarias después de la oración del Fayr (el alba), hasta que saliera el sol, y después de la oración del Asr (la tarde) hasta que se ponga el sol”. Y narró Abu Saíd Al-Judrí -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “No se puede realizar una oración voluntaria después de la oración del Fayr (el alba) hasta que se eleve el sol, ni después de la oración del Asr (la tarde) hasta que se ponga el sol”.
Todas las dos narraciónes son registrados por Al-Bujari y MuslimEl Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió en estos dos hadices realizar oraciones voluntarias después de la oración del Fayr (el alba) hasta que salga el sol, se eleve por encima del horizonte y la distancia entre ambos luzca del tamaño de una lanza. Se estima que este proceso tarda varios minutos, y los eruditos han diferido al determinarlos, lo han estipulado entre 5 y 15 minutos. Asimismo, prohibió realizar oraciones voluntarias después de la oración del Asr (la tarde) hasta que el sol se ponga, es decir, unos minutos antes del llamado de la oración del Maghrib (el atardecer). Esto es debido a que rezar en los tiempos mencionados supone una similitud con los idólatras y asociadores que adoraban al sol, rezándole al salir y al ocultarse, y se nos ha prohibido asemejarnos a dichos incrédulos en sus prácticas de adoración, puesto que quien se asemeja a una gente, se considera uno de ellos.
Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «¡¿Acaso no teme, quien levanta la cabeza antes que el imam, que Al-lah convierta su cabeza o su apariencia en la de un burro ?!».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— advierte severamente contra quien levanta la cabeza en la oración antes que su imam diciéndole que Al-lah podría transformar su cabeza o su apariencia en la de un burro.
Ibn 'Umar —que Al-lah esté complacido con ambos— narró: «El Mensajero de Al-lah— la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— levantaba las manos a la altura de los hombros cuando iniciaba la oración, en el "takbir" para hacer el "ruku'" y cuando se enderezaba de este y decía: "Sami'a-l-lahu li man hamidah, rabbana wa laka-l hamd" (Al-lah escucha a quien Lo alaba. Señor nuestro, a Ti pertenece toda alabanza). Y no lo hacía en el "suyud"».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— solía levantar las manos en tres ocasiones durante la oración a la altura de los hombros, que es donde se conecta la escápula con el húmero: Primero, al iniciar la oración con «takbiratu-l-ihram» Segundo, al decir «takbir» para la inclinación o «ruku'». Tercero, al incorporarse de la inclinación o «ruku'», mientras decía: «Sami'a-l-lahu li man hamidah, rabbana wa laka-l hamd» (Al-lah escucha a quien Lo alaba. Señor nuestro, a Ti pertenece toda alabanza). Y no levantaba las manos cuando iniciaba la postración o «suyud» ni cuando se levantaba de esta.
Ibn Mas'ud —que Al-lah esté complacido con él— narró: «El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— me enseñó "at-tashahhud", con mi mano entre las suyas, como si me enseñara una sura del Corán: "At-tahiyyatu lil-lahi was-salawatu wat-tayyibat. As-salamu 'alaika ayyuha-n-nabiyyu wa rahmatu-l-lahi wa barakatuh. As-salamu 'alayna wa 'ala 'ibadil-lahi-s-salihin. Ashhadu al-la ilaha il-la-l-lahu wa ashhadu anna Muhammadan 'abduhu wa rasuluh" (Las salutaciones y exaltaciones son para Al-lah, así como los actos de adoración y las buenas obras. La paz, la misericordia y las bendiciones de Al-lah sean para ti, ¡oh, Profeta! Que la paz sea sobre nosotros y sobre los siervos virtuosos de Al-lah. Atestiguo que no hay más divinidad que Al-lah y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero)». Y según otra narración de Bujari y Muslim: «Al-lah es "As-Salam" (El Perfecto y quien concede paz y seguridad), por lo que cuando uno de ustedes se siente durante la oración, que diga: "At-tahiyyatu lil-lahi was-salawatu wat-tayyibat. As-salamu 'alaika ayyuha-n-nabiyyu wa rahmatu-l-lahi wa barakatuh. As-salamu 'alayna wa 'ala 'ibadil-lahi-s-salihin —si lo dice, la súplica llegará a todo siervo piadoso de Al-lah en el cielo y en la tierra—. Ashhadu al-la ilaha il-la-l-lahu wa ashhadu anna Muhammadan 'abduhu wa rasuluh". Después puede escoger la súplica que desee».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— enseñó a Ibn Mas'ud —que Al-lah esté complacido con él— el «tashahhud» que se dice durante la oración, y colocó la mano de Ibn Mas'ud entre las suyas para captar su atención, como si le enseñara una sura del Corán, lo que indica el cuidado que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— ponía tanto en las palabras como en el significado del «tashahhud». Dice: «At-tahiyyatu lil-lahi»: Se refiere a toda palabra o acción que indique exaltación y glorificación. Al-lah es el merecedor de todas ellas. «As-salawat»: Alude a la conocida oración, tanto a la obligatoria como a la voluntaria que se realiza a Al-lah el Altísimo. «At-tayyibat»: Son las buenas palabras, acciones y atributos que indican perfección. Al-lah el Altísimo es el único merecedor de todas ellas. «As-salamu 'alaika ayyuha-n-nabiyyu wa rahmatu-l-lahi wa barakatuh»: Esta es una plegaria por su seguridad contra todo mal y adversidad, y por un aumento y abundancia de todo bien. «As-salamu 'alayna wa 'ala 'ibadil-lahi-s-salihin»: Esta es una súplica por la seguridad del orante y de todo siervo virtuoso en el cielo y la tierra. «Ashhadu al-la ilaha il-la-l-lah»: Significa 'confirmo que no hay una divinidad verdadera que merezca la adoración salvo Al-lah'. «Wa ashhadu anna Muhammadan 'abduhu wa rasuluh»: Significa 'confirmo que él es Su siervo y mensajero final'. Después el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— anima al orante a realizar la plegaria que desee.
Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— narró: «El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— suplicaba diciendo: "¡Oh, Al-lah!, me refugio en Ti del castigo de la tumba, del tormento del fuego, de las pruebas y tribulaciones de la vida y la muerte y de la prueba del falso mesías (Ad-Dayyal)». Y según una versión de Muslim: «Cuando hayan dicho el último "tashahhud", busquen refugio en Al-lah de cuatro cosas: del tormento del infierno, del castigo de la tumba, de las pruebas y tribulaciones de la vida y la muerte y del mal del falso mesías».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— solía buscar refugio en Al-lah de cuatro cosas después del último «tashahhud» y antes del saludo o «taslim» de la oración, y nos ordenó buscar refugio de ellas en Al-lah. La primera, del castigo de la tumba; la segunda, del tormento del fuego el Día de la Resurrección; la tercera, de las pruebas y tribulaciones de la vida, de sus tentaciones prohibidas, de las dudas que extravían, de la prueba de la muerte; es decir, de desviarse del islam o de la sunna cuando llega la muerte o de la prueba de las preguntas de los dos ángeles en la tumba. La cuarta, de la tentación del falso mesías, «Ad-Dayyal», quien surgirá al final de los tiempos y con quien Al-lah pondrá a prueba a Sus Siervos. Y se menciona específicamente por la magnitud de su tribulación y extravío.
Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— narró: «El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— solía permanecer en silencio por un momento después del "takbir" inicial y antes de empezar a recitar el Corán. Entonces, le dije: "¡Mensajero de Al-lah, sacrificaría a mi padre y a mi madre por ti!, cuéntame sobre el silencio que haces entre el 'takbir' y la recitación del Corán, ¿qué dices durante ese momento?". Contestó: “Digo: 'Al-lahumma ba’id baini wa baina jatayaya kama ba’adta bayna-l mashriqi wa-l maghrib' (¡Oh Al-lah!, aléjame de mis pecados como Tú has alejado el oriente del occidente). 'Al-lahumma naqqini min jatayaya kama yunaqqa-z-zaubu-l-abyadu mina-d-danas (¡Oh Al-lah!, purifícame de mis pecados como un vestido blanco se purifica de la suciedad). 'Al-lahumma-ghsilni min jatayaya bi-z-zalyi wa-l ma'i wa-l barad' (¡Oh Al-lah!, purifícame de mis pecados con nieve, agua y granizo)”».
Registrado por Al-Bujari y MuslimCuando el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— decía el «takbir», guardaba un breve silencio antes de recitar «al fatiha» para iniciar la oración con algunas súplicas, entre las que destaca: «Al-lahumma ba’id baini wa baina jatayaya kama ba’dta bayna-l mashriqi wa-l maghrib» (¡Oh Al-lah!, aléjame de mis pecados como Tú has alejado el oriente del occidente). «Al-lahumma naqqini min jatayaya kama yunaqqa-z-zaubu-l-abyadu mina-d-danas» (¡Oh Al-lah!, purifícame de mis pecados como un vestido blanco se purifica de la suciedad). «Al-lahumma-ghsilni min jatayaya bi-z-zalyi wa-l ma'i wa-l barad» (¡Oh Al-lah!, purifícame de mis pecados con nieve, agua y granizo). En ella, le pide a Al-lah Todopoderoso que lo aleje de sus pecados de forma que no incurra en ellos ni pueda encontrarse con ellos, al igual que el este y el oeste nunca pueden encontrarse. Y si llegara a caer en ellos, le pide que lo purifique y los elimine como se elimina la suciedad de una prenda blanca; y que lo lave de sus faltas y enfríe su ardor y calor con estos purificadores fríos: el agua, la nieve y el granizo.
De Anas Ibn Malik, Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Alcanza la quietud durante el rezo cuando estéis con la cabeza tocando el suelo (suyud), y que nadie extienda los brazos como hacen los perros”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ordenó alcanzar la quietud y la serenidad durante el rezo cuando estéis con la cabeza tocando el suelo (suyud), y que el musulmán coloque las palmas de sus manos sobre el suelo, levante los brazos y los aleje de su cuerpo, puesto que así se indica deseo de hacer la oración. Asimismo, esta postura permite que todas las partes del cuerpo cumplan con su función en este acto de adoración. Por otro lado, se ha prohibido extender los brazos sobre el suelo durante el suyud, ya que indica pereza y aburrimiento, así como se asemejaría a la postura del perro, un parecido inapropiado.