





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
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Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Es un deber para todo musulmán tomar un baño al menos una vez cada siete días, en el que tiene que lavarse la cabeza y el cuerpo».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informa que es un deber confirmado para todo musulmán bañarse una vez a la semana, y en ese día tiene que lavarse la cabeza y el cuerpo buscando la pureza y la limpieza. Y el principal día para ello es el viernes como se entiende de algunas narraciones. Bañarse el viernes antes del rezo en congregación está fuertemente recomendado, aunque la persona se haya bañado el jueves, por ejemplo. Y lo que indica que es obligatorio son las palabras de 'Aisha —que Al-lah esté complacido con ella—: «La gente se ocupaba de sus tareas, y cuando iban al rezo del viernes lo hacían en la misma condición que cuando estaban trabajando, y se les dijo: "Si solo se bañaran"», transmitido por Bujari. Y otra versión suya incluye: «Y olían mal»; es decir, desprendían olor a sudor, etc. Y aun así solo se les dijo «si solo se bañaran», por lo que con mayor razón no es obligatorio el baño para los demás.
Qais bin 'Asim —que Al-lah esté complacido con él— narró: «Me presenté ante el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— con la intención de abrazar el islam y me ordenó bañarme con agua y hojas de azufaifo».
Registrado por Abu-Dawud, At-Tirmidhi y An-Nasa'iQais bin 'Asim se presentó ante el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— con la intención de convertirse al islam, y él le ordenó bañarse con agua y hojas del árbol del azufaifo porque estas se utilizan para limpiar y huelen bien.
Mahmud bin Labid —que Al-lah esté complacido con él— narró que 'Uzman bin 'Affan quería reconstruir la Mezquita, pero ello disgustó a la gente que quería que permaneciera como estaba. Entonces dijo: «Oí decir al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—: "A quien construya una mezquita para Al-lah, Él le construirá una similar en el paraíso"».
Registrado por Al-Bujari y Muslim'Uzman bin 'Affan —que Al-lah esté complacido con él— quería reconstruir la Mezquita del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— para mejorar la construcción original, pero a la gente le disgustó porque implicaba un cambio en lo referente al aspecto del edificio original construido en tiempos del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—. La mezquita había sido construida con adobe y el techo era de hojas de palmera, pero 'Uzman quería construirla con piedras y yeso. Entonces les informó que había escuchado de boca del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—: «Quien construya una mezquita buscando la complacencia de Al-lah el Altísimo, no por vanidad ni prestigio, será recompensado por Al-lah con la mejor de las retribuciones según su acción, y esta es que Al-lah construirá para él en el paraíso un edificio similar».
Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Un rezo en esta mezquita mía es mejor que mil rezos en cualquier otra, salvo en la Mezquita Sagrada (de Meca)».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclara la virtud de rezar en su mezquita, cuya recompensa es superior a rezar mil oraciones en cualquier otra que haya sobre la faz de la tierra, con la excepción de la Mezquita Sagrada de La Meca, pues rezar allí es mejor incluso que hacerlo en su mezquita.
De Abu Qatada As-Salami —que Al-lah esté complacido con él—, quien narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Cuando uno entre en la mezquita, que rece dos "raka'ah'" antes de sentarse».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— exhorta a quien entre en la mezquita, en cualquier momento y con cualquier propósito, a rezar dos unidades o «raka'ah» antes de sentarse; y estas constituyen el saludo a la mezquita.
Abu Humaid o Abu Usaid narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Cuando uno de ustedes entre en la mezquita, que diga: "¡Oh, Al-lah!, ábreme las puertas de Tu misericordia". Y al salir, que diga: "¡Oh, Al-lah!, Te pido de Tu favor"».
Registrado por MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— instruye a su nación sobre la súplica que se dice al entrar en la mezquita: «¡Oh, Al-lah!, ábreme las puertas de Tu misericordia», que consiste en pedir a Al-lah que disponga para él los medios para obtener Su misericordia. Y al salir, debe decir la súplica: «¡Oh, Al-lah!, Te pido de Tu favor», con la que pide a Al-lah parte de Su gracia y Su bondad concediéndole más sustento lícito.
Salim bin Abu Al Ya'd narró que un hombre dijo: «¡Ojalá hubiese rezado para descansar!». Estas palabras no parecieron ser del agrado de la gente y, entonces, el hombre dijo: «Escuché decir al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—: "¡Oh, Bilal!, haz la llamada a la oración y tráenos descanso con ella!"».
Registrado por Abu-DawudUno de los compañeros dijo que ojalá hubiese rezado para descansar; y quienes estaban a su alrededor reprobaron sus palabras. Entonces comentó que había oído decir al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—: «¡Oh, Bilal!, haz la llamada a la oración y tráenos descanso con ella!»; esto se debe a la conversación íntima que se establece con Al-lah el Altísimo y a la paz que ello aporta al espíritu y al corazón.
Abu Hazim bin Dinar narró: Unos hombres se presentaron ante Sahl bin Sa'd As-Sa'idi dudando sobre la madera de la que estaba hecho el almimbar, por lo que se lo preguntaron. Entonces contestó: «¡Por Al-lah que sé de qué está hecho! Lo vi el día en que se colocó y el primer día en el que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se sentó sobre él. El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— envió a una mujer de los Ansar (cuyo nombre Sahl mencionó) diciéndole: "Pídele a tu siervo carpintero que me haga algo de madera sobre lo que pueda sentarme cuando hablo a la gente". Se lo ordenó y lo construyó de madera de tamarisco de Alghaba (un bosque en las afueras de Medina). Se lo entregó a ella y esta se lo envió al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—, quien ordenó colocarlo en su lugar. Después vi al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— rezar sobre él. Dijo el «takbir» y realizó el «ruku'» subido a él, y luego descendió retrocediendo y hizo «suyud» al pie del almimbar. Luego regresó a él. Cuando hubo finalizado, se dirigió a la gente diciendo: "¡Oh, gente!, lo he hecho para que me siguieran y aprendieran cómo rezo"».
Registrado por Al-Bujari y MuslimUnos hombres se presentaron ante uno de los «sahaba» preguntando sobre de qué estaba hecho el almimbar del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—. Discutieron al respecto y el compañero les comentó que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— le pidió a una mujer de los Ansar, que tenía un sirviente carpintero, que le ordenará a este hacer para él un almimbar donde poder sentarse cuando hablaba a la gente. La mujer accedió y le mandó a su criado hacer para el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— un almimbar de madera de tamarisco o taray. Cuando estuvo finalizado se lo envió y él —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— ordenó que lo colocaran en su lugar en la mezquita. Entonces rezó sobre él, haciendo el «takbir» y el «ruku'» subido a él. Después descendió, retrocedió sin mirar atrás y se postró al pie del almimbar. A continuación, volvió sobre él. Cuando hubo acabado de rezar se dirigió a la gente y les dijo que lo había hecho para que lo siguieran y vieran cómo rezaba.
Hittan bin 'Abdul-lah Ar-Raqashi narró: «Estaba rezando con Abu Musa Al Ash'ari, y cuando nos hallábamos sentados (para el "tashahhud"), un hombre dijo: "El rezo se ha establecido junto con la piedad y el azaque"». Dijo: «Una vez que Abu Musa hubo terminado de rezar y de hacer el "taslim", se volvió hacia la gente y preguntó: "¿Quién ha dicho eso?". La gente permaneció callada. Repitió: "¿Quién ha dicho eso?". Pero la gente siguió callada. Entonces dijo: "¿Puede ser que lo hayas dicho tú, Hittan?"». (Hittan) respondió: «No, yo no lo dije, y temía que me lo achacaras a mí». Entonces un hombre dijo: «Yo lo dije, y solo quería el bien». Abu Musa dijo: «¿No saben lo que deben decir durante la oración? El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se dirigió a nosotros y nos explicó nuestra Sunna y nos enseñó cómo rezar». Dijo: «Cuando recen, alinéense bien en sus filas y que uno haga de imán. Cuando diga el "takbir", digan ustedes el "takbir"; y cuando diga {"ghairi-l maghdubi 'alaihim wa la-d-daalin" (no el de los que cayeron en Tu ira, ni el de los que se extraviaron) [Al Fatiha:7], digan "amén" y Al-lah les responderá. Cuando (el imam) diga "Al-lahu Akbar" para inclinarse en el "ruku'", digan "Al-lahu Akbar" e inclínense, pues el imam realiza el "ruku'" antes que ustedes y se reincorpora antes que ustedes. El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: "Esto equivale a eso". Y si dice: "sami'a-l-lahu li man hamida" (Al-lah escucha a quien Lo alaba), digan: "Al-lahumma rabbana laka al-hamd" (Al-lah, nuestro Señor, Tuya es la alabanza); y Al-lah los escuchará, pues Al-lah —bendito y exaltado sea— dijo, de boca de Su Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—: "Al-lah escucha a quien Lo alaba". Y si dice "Al-lahu Akbar" y se postra en "suyud", digan "Al-lahu Akbar" y póstrense, pues el imán se postra y se levanta antes que ustedes. Y el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: "Y esto equivale a eso". Y si se sienta para decir el "tashahhud", las primeras palabras que ustedes deben decir son: "At-tahiyyatu t-tayyibatu s-salawatu lil-lah. As-salamu 'aliaka aiyuha-n-nabi wa rahmatu-l-lahi wa barakatuh. As-salamu 'aliana wa 'ala 'ibadi-l-lahi-s-salihin. Ashhadu al-la ilaha il-la-lahu wa ashhadu anna Muhammadan 'abduhu wa rasuluhu" (las salutaciones y alabanzas son para Al-lah, todos los actos de adoración y las buenas obras. La paz, la misericordia y las bendiciones de Al-lah sean para ti, ¡oh, Profeta! Que la paz sea sobre nosotros y sobre los virtuosos siervos de Al-lah. Atestiguo que no hay dios salvo Al-lah y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero)».
Registrado por MuslimEl sahabi Abu Musa Al Ash'ari —que Al-lah esté complacido con él— estaba rezando, y cuando se sentó para decir el «tashahhud, uno de los hombres que rezaba detrás de él dijo que la oración se había vinculado en el Corán con la piedad y el azaque. Una vez que Abu Musa hubo terminado de rezar, se dirigió a los orantes y les pregunto quién había dicho esas palabras. Todos callaron, por lo que repitió la pregunta. Como nadie contestaba, dijo: «¿A lo mejor lo has dicho tú, Hittan?», debido a su fortaleza, cercanía y relación con él, la acusación no le iba a perjudicar y haría que el verdadero responsable confesara. Hittan lo negó y dijo que temía que lo reprendiera pensando que él lo había dicho. En ese momento, un hombre reconoció haberlo pronunciado y alegó que solo pretendía el bien. Entonces, Abu Musa le preguntó, para enseñarle, si no sabía lo que se debía decir durante la oración, desaprobando así su acción. Luego le informó de que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— les explicó en una ocasión su sharia y cómo rezar. Les dijo: «Cuando recen, alineen bien sus filas y que uno de ustedes haga de imam. Cuando el imam pronuncie el "takbir al ihram" de consagración, hagan como él, y cuando recite la sura de la apertura y llegue a {"ghairi-l maghdubi 'alaihim wa la-d-daalin" (no el de los que cayeron en Tu ira, ni el de los que se extraviaron) [Al Fatiha:7], digan "amén". Si así lo hacen, Al-lah responderá sus súplicas. Cuando (el imam) diga "Al-lahu Akbar" para inclinarse en el "ruku'", digan "Al-lahu Akbar" e inclínense, pues el imam realiza el "ruku'" antes que ustedes y se endereza antes que ustedes. No se le adelanten, pues el tiempo de anticipación del imam en el "ruku'" equivale al tiempo en el que ustedes siguen en el "ruku'" una vez que él se ha enderezado, por lo que el rato en el que ustedes y él están inclinados es el mismo. Y cuando el imam diga "sami'a-l-lahu li man hamida" (Al-lah escucha a quien Lo alaba), digan: "Al-lahumma rabbana laka al-hamd" (Al-lah, nuestro Señor, Tuya es la alabanza); pues si así lo hacen quienes rezan, Al-lah escuchará sus plegarias y palabras, ya que Al-lah —bendito y exaltado sea— dijo de boca de Su Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—: "Al-lah escucha a quien Lo alaba". Y si dice "Al-lahu Akbar" y se postra en "suyud", digan "Al-lahu Akbar" y póstrense, pues el imam se postra y se levanta antes que ustedes. Y ese momento (de adelanto) equivale al suyo (de permanencia en el "suyud"); por lo que el rato en el que el imam y quienes le siguen permanecen postrados es el mismo. Y si se sienta para decir el "tashahhud", las primeras palabras que ustedes deben decir son: "At-tahiyyatu t-tayyibatu s-salawatu lil-lah", pues Él es el merecedor del dominio, la permanencia y la grandeza, y las cinco oraciones son para Él. "As-salam 'aliaka aiyuha-n-nabi wa rahmatu-l-lahi wa barakatuhu. As-salam 'aliana wa 'ala 'ibadi-l-lahi-s-salihin". Rueguen a Al-lah que los preserve de todo defecto, aflicción, deficiencia y corrupción. Entonces saludamos concretamente a nuestro Profeta Muhammad —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—, y después nos saludamos a nosotros mismos y a todos los siervos virtuosos de Al-lah que cumplen con sus derechos con respecto a Al-lah y con respecto a Sus siervos. A continuación, testificamos que no hay más divinidad que Al-lah y que Muhammad es Su siervo y mensajero».