





























Hadeeth Cards
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De Hamna Bint Yahch, Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “Solía tener un sangrado menstrual muy abundante y prolongado. Así que fui al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, para comentarle lo que me sucedía y preguntarle por qué hacer. Lo encontré en casa de mi hermana Zaynab Bint Yahch. Le dije: ‘Mensajero de Al-lah, soy una mujer que tiene períodos menstruales con un sangrado muy prolongado y abundante, ¿qué podría hacer si me ha impedido el rezo y el ayuno?’ Él le dijo: ‘Te aconsejo utilizar algodón, pues detiene la sangre’. Ella le dijo: ‘La sangre es mucho más abundante’. Él le dijo: ‘Emplea un paño’. Ella le dijo: ‘Es peor que eso, la sangre fluye copiosamente’. Entonces él le dijo: ‘Te voy a proponer dos posibles soluciones, cualquiera de ellas que hagas te será suficiente, y si pudieras hacerlas las dos, tú conocerás mejor tu situación’. Le dijo: ‘Ciertamente lo que te sucede es una obra de Satán, así que observa un período menstrual de seis o siete días, en el conocimiento de Al-lah. Después, dúchate hasta purificarte y limpiarte por completo. Luego, reza y ayuna durante veintitrés o veinticuatro días, ya que eso ciertamente te recompensa. Haz en cada mes lo que hace el resto de mujeres, cuando están con el período menstrual y cuando están puras. Si pudieras retrasar el rezo del dhuhr (del mediodía) y adelantar el ‘asr (la media tarde), para que te puedas duchar y realizar las dos oraciones juntas. Lo mismo deberías hacer con el rezo del maghrib (después de la puesta de sol) retrasándolo y adelantando el ‘ichaa (de la noche), para que te puedas duchar y realizar las dos oraciones juntas. Luego, si pudieras también ducharte antes del rezo del fayr (del alba), hazlo. Asimismo, ayuna si puede realizarlo’”. Después, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “De las dos posibilidades, ésta (juntar las oraciones) es la que más prefiero”.
Registrado por Ibn Mayah - Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Abu-Dawud - Registrado por AhmadEl significado de este hadiz de Hamna, Al-lah esté complacido con ella: “Solía tener un sangrado menstrual muy abundante y prolongado. Así que fui al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, para comentarle lo que me sucedía y preguntarle por qué hacer…”, esto es: fue a ver al Mensajero de Al-lah para preguntarle por la norma de la ley islámica (charía) que se aplicaría en su caso. “Le dije: ‘Mensajero de Al-lah, soy una mujer que tiene períodos menstruales con un sangrado muy prolongado y abundante, ¿qué podría hacer si me ha impedido el rezo y el ayuno?’, esto es: la sangre que expulsa su cuerpo le ha impedido realizar la oración y el ayuno, considerando que su caso es el mismo que el de la mujer durante el período menstrual, o al menos es lo que ella creía el principio. Sin embargo, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le aclaró que la sangre que tiene no es más que un acto de Satán, y no es sangrado menstrual. Le dijo: “Te aconsejo utilizar algodón, pues detiene la sangre”, esto es, cubre tus partes con algodón hasta que se detenga la hemorragia. Ella le dijo: ‘La sangre es mucho más abundante’, de modo que con algodón solamente no es suficiente para detener el sangrado. “Él le dijo: ‘Emplea un paño’. Ella le dijo: ‘Es peor que eso, la sangre fluye copiosamente’, de modo que con paños o algodón no es suficiente para tener el abundante sangrado. Entonces él le dijo: ‘Te voy a proponer dos posibles soluciones”, esto es, te emitiré dos dictámenes, que son como sigue: el primero es ducharse antes de cada oración, y el segundo es juntar las oraciones del dhuhr y el ‘asr por un lado, y el maghrib y al-‘ichaa por otro, de modo que se estaría duchando tres veces al día: una para el dhuhr y el ‘asr, otra para el maghrib y al-‘ichaa, y la tercera para el fayr. “Cualquiera de ellas que hagas te será suficiente”, esto es, es tu decisión elegir entre las dos posibilidad, “y si pudieras hacerlas las dos, tú conocerás mejor tu situación’. Luego le dijo: ‘Ciertamente lo que te sucede es una obra de Satán”, esto es, que Satán ha encontrado la forma de impedirle la práctica de su religión, su pureza y su rezo, hasta el punto de hacerle olvidar sus hábitos y se convirtió en algo similar a un impulso de Satán. Esto no contradice la versión de la arteria sangrante llamada “Al-Aadhil” que recogen otros hadices como el de Fátima Bint Abu Hubaych, Al-lah esté complacido con ella, cuando dijo: “Soy una mujer que tiene la menstruación de forma constante y por lo tanto no recupero la pureza, ¿dejo de rezar? Le dijo: “Eso es ciertamente una arteria sangrante y no es menstruación”. Por lo tanto, se cree que Satán ha presionado esta arteria hasta que estalló. El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le ordenó pues que observara “un período menstrual de seis o siete días”, esto es, durante esto días no debe rezar ni ayunar, y debe considerarse a sí misma como menstruante. Esto es debido a que la gran mayoría de las mujeres suelen tener períodos menstruales de seis o siete días. “En el conocimiento de Al-lah”, esto es, en base a la Ley de Al-lah. Cuando dice: “seis o siete días”, con la partícula “o” no se quiere insinuar duda, sino es para aportar diversidad y representatividad, puesto que algunas las mujeres suelen tener períodos menstruales de seis días y otras de siete. “Después, dúchate hasta purificarte y limpiarte por completo. Luego, reza y ayuna durante veintitrés o veinticuatro días, ya que eso ciertamente te recompensa”, esto es, cuando pasa el período de seis o siete días, la mujer debe purificarse duchándose. Dependiendo si su período menstrual ha sido de seis o siete, deberá completar el resto del el mes (veintitrés o veinticuatro días) en estado de pureza. “Haz en cada mes (veintitrés o veinticuatro días) lo que hace el resto de mujeres, cuando están con el período menstrual y cuando están puras”: después del período menstrual, lávate y reza y ayuna como las demás mujeres puras. “Si pudieras retrasar el rezo del dhuhr (del mediodía) y adelantar el ‘asr (la media tarde), para que te puedas duchar y realizar las dos oraciones juntas. Lo mismo deberías hacer con el rezo del maghrib (después de la puesta de sol) retrasándolo y adelantando el ‘ichaa (de la noche), para que te puedas duchar y realizar las dos oraciones juntas. Luego, si pudieras también ducharte antes del rezo del fayr (del alba), hazlo. Asimismo, ayuna si puede realizarlo”. El significado de este fragmento es si pudieras juntar las oraciones, o como llaman los ulemas “al-yami al-suriy”, mientras que para el rezo del alba, debes ducharte solamente para esa oración. Si esto lo puede hacer, hazlo. Por lo tanto, debe lavarse todo el cuerpo tres veces al día: para el rezo del dhuhr y el ‘asr, para el rezo del maghrib y el ‘ichaa (de la noche) y para el rezo del fayr. A excepción del fayr, las demás oraciones las debe juntar en dos como indica el hadiz. Después, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “De las dos posibilidades, ésta es la que más prefiero”, esto es, lavarse todo el cuerpo tres veces al día: una para el rezo del dhuhr y el ‘asr juntos, otra para el rezo del maghrib y el ‘ichaa (de la noche) juntos y otra para el rezo del fayr a solas. Mientras que la primera posibilidad era lavarse todo el cuerpo antes de cada una de las oraciones y realizarlas por separado en su tiempo estipulado. No obstante, en este hadiz no se menciona esta parte, pero se indica en otro relato transmitido de este hadiz que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “Si puedes, lávate para cada rezo, si no, junta las dos oraciones en una”. No hay duda en que ducharse para cada oración es una tarea ardua, por ello el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo al respecto de la segunda posibilidad: “De las dos posibilidades, ésta es la que más prefiero” por su facilidad si la comparamos con la primera opción.
Narró Asma bint ‘Umais, Al-lah este complacido con ella: Dije: “Oh Mensajero de Al-lah, Fátima bint Abû Hubaish tuvo metrorragia durante un periodo de tiempo, y no rezó”. Entonces el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Subhan Al-lah (Glorificado sea Al-lah), eso es obra del demonio. Ella debe sentarse en una tina con agua (para reconocer si es menstruación o no), y si observa un color amarillento en el agua, deberá realizar la ablución mayor una sola vez para realizar la oración de Duhur y el ‘Asr; otra para la oración del Maghrib y el ‘Isha', y otra para la oración del Fayr; y realizar la ablución menor entre ellas".
Registrado por Abu-DawudEn este hadiz Asma bint ‘Umais, que Al-lah esté complacido con ella, narra sobre lo que le sucedió a Fátima bint Abû Hubaish con respecto al sangrado, lo cual provocó que abandonase la oración durante un periodo de tiempo. Cuando el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, escuchó esto, dijo: Subhan Al-lah (Glorificado sea Al-lah), a manera de sorpresa. Es decir, el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se extrañó del hecho de que Fátima haya abandonado la oración durante dicho tiempo a pesar de que el sangrado no es producto de la menstruación sino que es una obra del demonio, tal como está mencionado al final del hadiz cuando el Profeta afirma: “Y para reconocer si es menstruación o no, ella debe sentarse sobre una tina con agua, y si observar un color amarillento sobre el agua, entonces dicha sangre no es producto de la menstruación”. Después el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, enseño a Fátima a distinguir entre el sangrado de la menstruación y el de la metrorragia, al decirle que se siente en una tina para observar si puede detectar un color amarillento sobre el agua, en dicho caso esto es evidencia de que está purificada del sangrado de la menstruación, ya que este es de color negro y espeso. Y por tanto cualquier otro color será consecuencia de la metrorragia. “Deberá hacer la ablución mayor una sola vez para realizar la oración de Duhur y el ‘Asr; y otra para la oración del Maghrib y el ‘Isha', y otra para la oración del Fayr”. Es decir, si Fátima observase un color amarillento sobre el agua en la que está sentada, deberá realizar la ablución mayor tres veces durante un día: una vez para la oración del Duhur y el ‘Asr, otra para la oración del Maghrib y el ‘Isha y la última para oración del Fayr. “Y realizar la ablución menor entre ellas". Y si Fátima quiere rezar entre las oraciones obligatorias una oración voluntaria, deberá realizar la ablución menor, y en caso de observar sangrado, lo cual anula la ablución menor, deberá realizar nuevamente esta ablución y no la mayor, ya que esta última es específicamente para las cinco oraciones obligatorias. En este caso la ablución mayor es aconsejable y no obligatoria como esta mencionado en otros hadices.
De Alí Ibn Abu Talib, Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “Me han sido otorgados dones que nunca antes fueron otorgados a ningún profeta”. Dijimos: “Mensajero de Al-lah, ¿cuáles son?”. Dijo: “Se me dio la victoria insuflando temor en el enemigo, se me han concedida las llaves de las despensas de la Tierra, se me ha puesto Ahmad de nombre, se me ha concedido la tierra como un elemento de purificación, y mi pueblo ha sido convertido en el mejor de los pueblos”.
Registrado por AhmadCuando dice: “Me han sido otorgados dones que nunca antes fueron otorgados a ningún profeta”: queda evidente que ninguno de los dones mencionados ha sido concedido antes a otros profetas. “Se me dio la victoria insuflando temor en el enemigo”, siendo él quien ha destrozado los corazones de sus enemigos y los ha dispersado. “Se me han concedida las llaves de las despensas de la Tierra”: se trata de una promesa que Al-lah le hizo de ser quien abra las despensas de las riquezas. “Se me ha puesto Ahmad de nombre”: nadie antes llevó este nombre por protección de Al-lah para que los corazones débiles no se dejen llevar por posibles semejanzas o apariencias, ya que es a él quien mencionan los Libros anteriores. Asimismo dice: “se me ha concedido la tierra como un elemento de purificación”, esto es, para hacer la ablución (tayamum) en caso de no disponer de agua, “y mi pueblo ha sido convertido en el mejor de los pueblos”.
Narró Hudhaifa, que Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Se nos ha favorecido sobre el resto de la gente de tres maneras: se ha hecho que nuestras filas sean como las filas de los ángeles; se ha hecho toda la tierra un lugar adecuado para realizar nuestras oraciones y su tierra es un elemento de purificación en ausencia del agua. Y mencionó algo más.”.
Registrado por MuslimEste hadiz demuestra la nobleza de la nación musulmana y su superioridad sobre el resto de las naciones por medio de una serie de cualidades y favores. Y el dicho del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, “Se nos ha favorecido sobre el resto de la gente por tres favores” se refiere a que Al-lah, enaltecido sea, nos ha hecho mejores que los pueblos anteriores por tres favores. Y estos tres favores mencionados en este hadiz no son los únicos, ya que otros favores concedidos a la nación musulmana fueron revelados gradualmente. Y el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, transmitió esto que le fue revelado, en el momento de su revelación. “Se ha hecho que nuestras filas sean como las filas de los ángeles” se refiere a las filas que se hacen al momento de realizar la oración las cuales se parecen a las filas de los ángeles cuando se enfilan ante su Señor. Esto significa completar la primera fila y luego las que le siguen, como así se ha mencionado explícitamente en “Sunan Abu Daud” y otros: “¿Acaso no van a formar sus filas tal como lo hacen los ángeles ante su Señor?” Dijimos: “Oh, Mensajero de Al-lah, ¿Y cómo los ángeles se enfilan ante su Señor?” Dijo: “Completan las primeras filas y se apretujan unos a otros en sus filas”. Esto se considera una diferencia con respecto a los pueblos anteriores ya que estos solían ubicarse de forma desordenada según las circunstancias. “Se ha hecho toda la tierra un lugar adecuado para realizar nuestras oraciones y su tierra es un elemento de purificación en ausencia del agua. “Y mencionó algo más”, es decir, que Al-lah ha hecho de toda la tierra un lugar adecuado para realizar la oración. Así que el musulmán puede realizar sus oraciones en cualquier lugar en el que esté. Por lo tanto, no está especificado ningún lugar en particular para la realización de la oración, y eso es una facilidad para los musulmanes, a diferencia de los pueblos anteriores que solamente pueden realizar sus oraciones en iglesias y sinagogas, lo cual está mencionado en este hadiz, el cual fue recopilado por Ahmad: “Los pueblos anteriores a mí solo oraban en sus iglesias”. En otro relato: “Ninguno de los profetas anteriores rezaba excepto en su mihrab”. La excepción en este hadiz con respecto a los lugares que no se puede realizar las oraciones son aquellos lugares que El Legislador (Al-lah) ha prohibido rezar, como baños, cementerios, establos de camellos, lugares impuros, etc. “Y su tierra es un elemento de purificación en ausencia del agua", esto quiere decir que se realiza la ablución seca cuando no hay agua, y la prueba de ello está mencionada en el Corán: “Pero si se encuentran enfermos o de viaje, o si han hecho sus necesidades, o han tenido relaciones sexuales con su esposa y no encuentran agua, busquen tierra limpia y pásensela por el rostro y las manos” [Corán, 4:43]. Y en ese veredicto los sabios están de acuerdo. Y queda incluido quien no dispone de agua o a quien le cause daño el uso de la misma. “Y mencionó algo más”, es decir, se citaron sólo dos aspectos, lo que se dice acerca de que toda la tierra es un lugar para realizar la oración y el uso de tierra como elemento purificador es una solo aspecto. Y el tercero no está mencionado en este hadiz, pero lo encontramos en el relato de An-Nissai, mediante el narrador Abu Malik, y fue compilado por Muslim, dijo: “Se me otorgaron esas aleyas del final del capítulo de la Vaca [Corán, 2] de un tesoro que está debajo del Trono (de Al-lah), no ha sido otorgado algo de él a nadie antes de mí, ni será otorgado algo de él a nadie después de mí”.
De Aicha, Al-lah esté complacido con ella, transmitido del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, que dijo: “Nos estábamos lavando el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y yo de un mismo recipiente para purificarnos de la impureza de las relaciones conyugales. Cada uno tomaba con sus propias manos agua del mismo recipiente para purificarse”.
Registrado por Ibn Hibban - Registrado por Al-Bujari y MuslimNuestra madre Aicha, Al-lah esté complacido con ella, cuenta cómo compartió con el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, el mismo agua, tomándola del mismo recipiente para purificarse de la impureza de las relaciones conyugales. Asimismo describió cómo compartieron el agua: “cada uno cogía con sus propias manos agua del mismo recipiente para purificarse”, esto es, él introducía su mano en el recipiente para tomar agua y luego yo hacía lo mismo. En el relato de Bujari que Aicha dijo: “Nos lavábamos el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y yo de un mismo recipiente del que tomábamos los dos el mismo agua con nuestras propias manos”. No obstante, el segundo relato de Ibn Hubán aporta un detalle preciso de cómo compartían el agua durante su purificación. Dijo, transmitiéndolo de ella: “Nuestras manos se encontraban”, esto es, que las manos se encontraban en al introducirse en el recipiente para sacar agua. Sin embargo, según el relato de este hadiz, las manos se cruzan unas veces sí y otras no al sacar el agua de ese recipiente.
De Um Salama, Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “Dije: ‘Mensajero de Al-lah, ¿debo como mujer deshacer la trenza de mi cabello para poder lavarla después de la impureza mayor’ [en otro relato: después del período menstrual]? Él le dijo: “No. Te basta con tomar tres veces agua con las manos y mojar con ella tu cabello en cada una de las tres veces. Después deberás lavar el resto de tu cuerpo con agua y ya estrás en estado de pureza”.
Registrado por MuslimUm Salama, Al-lah esté complacido con ella, informa en este hadiz de que ella suele recogerse el pelo en trenzas, y que le preguntó al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cómo puede lavarse en coso de haber tenido una impureza mayor, cómo se puede lavar después de haber mantenido relaciones conyugales o después del período menstrual. ¿Debe deshacer sus trenzas para que el agua llegue hasta las raíces de su cabello, o en cambio no es necesario que las deshaga? Él le dijo: “No. Te basta con tomar tres veces agua con las manos y mojar con ella tu cabello en cada una de las tres veces”, esto es, debes tomar con la palma de la mano el agua que puedas y pasarla por tu cabello con la intención de que el agua alcance a todo el cabello, llegue o no, ya que si fuera obligatorio que el agua alcance las raíces del cabello, le habría ordenado que deshiciera sus trenzas para asegurarse de ello. Con se trata exclusivamente de tres palmas de agua, sino que el objetivo es que el agua llegue hasta las raíces del cabello. Si con tres palmas de agua alcanza a mojar todo el pelo, se habría completado la sunna, si no, es necesario echar más agua, siempre con la intención de empapar el cabello. “Después deberás lavar el resto de tu cuerpo con agua”, esto es, debes echar agua a todo tu cuerpo. En el hadiz de Aicha, Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “después echas agua sobre tu cabeza”. “Y ya estarás en estado de pureza”. En otro relato de Abu Daud y otros, que dijo: “Entonces ya estará en estado de pureza”, esto es, ya eres pura de esa impureza mayor que tenías. En conclusión, que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le emitió el dictamen de que no era necesario que deshiciera sus trenzas para lavarse después de las relaciones conyugales o del período menstrual, sino que le basta con tomar tres veces agua con las manos y mojar con ella tu cabello en cada una de las tres veces, para así quedar en estado de pureza.
Narró Maimuna, que Al-lah esté complacido con ella, dijo: “Vertí agua sobre el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, para que realice la ablución mayor. Entonces tomó agua con su mano derecha, la vertió sobre la izquierda lavándose de este modo ambas manos. Después, lavó sus partes íntimas y frotó su mano por el suelo con tierra y la lavó. A continuación se enjuagó la boca, aspiró agua por la nariz y la echó. Luego lavó su cara y vertió agua sobre su cabeza (y todo su cuerpo). Luego se apartó a un lado y lavó sus pies. Por último se le dio un paño pero no se secó”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimMaimuna, que Al-lah esté complacido con ella, nos cuenta en este hadiz que ella preparó el agua para que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, realice la ablución mayor después de haber tenido relaciones conyugales. Entonces tomó agua con su mano derecha, la vertió sobre la izquierda lavándose de este modo ambas manos, porque mediante las manos se pasa el agua al lavar las partes restantes del cuerpo, así que es recomendable lavarlas y purificarlas primero. En otro relato de Maimuna, Al-lah esté complacido con ella, dijo “se lavó las manos dos o tres veces” (relatado por Bujari). Después de lavarse las manos, lavó sus partes íntimas con la mano izquierda para eliminar los restos de semen u otra sustancia. Y la frase “sus partes íntimas” se refiere aquí a su órgano sexual, tal como está explicado en el relato de Bujari: “Vertió agua sobre su mano izquierda y lavó sus su órgano sexual”. Luego, frotó la mano por el suelo, y se refiere a la mano izquierda, ya que esto está especificado en el relato de Bujari: “golpeó con su mano izquierda el suelo y la frotó duramente” así se elimina las impurezas y malos olores que pueda tener. Luego, se lavó la mano izquierda de nuevo. Luego enjuagó la boca, y respiró agua por la nariz y la echó, y luego lavó la cara. En este relato no se menciona que haya realizado la ablución menor que se realiza para la oración. No obstante, en el otro relato recopilado por Bujari y Muslim se dice: “Luego, hizo la ablución menor que se hace para realizar la oración”. Este mismo se ha transmitido de Aisha, que Al-lah esté complacido con ella. Después, vertió agua sobre su cabeza y en otro relato, “Vertió agua por sus manos sobre su cabeza tres veces. Luego lavó el resto del cuerpo”. Es suficiente con hacerlo una sola vez si el agua cubre todas las partes del cuerpo. Luego, trasladó del lugar donde se había estado lavándose para así lavarse los pies por segunda vez después de haber realizado la ablución mayor y menor.
Anas Ibn Malik -Al-lah esté complacido con él- narró que: “Um Suleim contó que le preguntó al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- sobre cuando una mujer que tiene un sueño húmedo (orgasmo mientras duerme). El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le dijo: “Si le pasa esto a una mujer, deberá tomar un baño para purificarse (Gusl)”. Um Suleim dijo: “Sentí pudor al oírlo”, pero dijo: “¿Acaso esto le puede ocurrir a una mujer?” El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le respondió: “Por supuesto, ¿De dónde sale el parecido (de un niño a su madre) si no? Ciertamente, la eyaculación del hombre es blanca y espesa, mientras que la de la mujer es fina y amarillenta. Lo primero que se eyacule guardará el parecido con el nacido de dicha unión”.
Registrado por MuslimAnas Ibn Malik -Al-lah esté complacido con él- informa de que su madre, Um Suleim -Al-lah esté complacido con ella- le preguntó al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- sobre el sueño húmedo que tenga la mujer. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le respondió: “Si le pasa esto a una mujer, deberá tomar un baño para purificarse (Gusl)”. Como se ha recopilado por Bujari “Si observa su eyaculación al despertarse, deberá tomar un baño”, pero no se debe bañar si ha tenido un sueño erótico sin eyaculación, dado que la norma del baño de purificación está sujeta a la eyaculación. Por este motivo, cuando al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se le preguntó por el hombre que al despertarse encuentra su miembro viril húmedo pero no recuerda si haber tenido un sueño erótico, dijo debe tomar un baño purificador (gusl). En el caso contrario, el del hombre que recuerda haber tenido un sueño erótico pero no ha eyaculado, dijo no debe tomar un baño. Um Suleim dijo: “¿Acaso esto le puede ocurrir a una mujer?” El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le respondió: “Por supuesto, le ocurre al igual que el hombre, y le dijo: ¿De dónde sale el parecido de los niños si no eyacula?”. En otro relato recopilado por Bujari y Muslim: “¿Cuál es el parecido que le saca su hijo varón?”, esto es, ¿Qué parecido va a guardar el hijo con su madre si esta no eyacula? Luego, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le aclaró la forma y la consistencia de la eyaculación masculina y femenina. Le dijo: “Ciertamente, la eyaculación del hombre es blanca y espesa, mientras que la de la mujer es fina y amarillenta”. Esta descripción es una generalización en casos normales, dado que el esperma del hombre podría ser muy líquido debido a la enfermedad, o rojizo de tanto practicar el coito. La eyaculación femenina, por su parte, puede ser más blanca fruto de la potencia de la mujer. Los eruditos -Al-lah los cubra con su misericordia- indicaron que el esperma masculino tiene otra característica: la presión con la que fluye la eyaculación en repetidas secreciones. El Corán señala esta característica, cuando Al-lah Todopoderoso dijo: “De agua segregada” (Corán, 86:6). La secreción va acompañada de place y orgasmo, seguidos de relajación. Su olor es similar al de la masa de pan. De la eyaculación de la mujer se ha dicho que tiene dos características distintivas. La primera es que su olor es similar al olor del semen masculino, y la segunda es que va acompañado de orgasmo y relajación del deseo una vez terminada la eyaculación. Para ser considerado líquido seminal no es necesario que se den todas las características anteriores, sino es suficiente con que cumpla solamente una de ellas. En ausencia de todas las características no se puede considerar eyaculación. Añade: “Lo primero que se eyacule guardará el parecido con el nacido de esta unión”. En otro relato: “El que sea más abundante”, esto es, la eyaculación del hombre o de la mujer. “Lo primero”, en referencia a si es el líquido seminal masculino o femenino, sacará el parecido con el hijo, dado que los dos líquidos se mezclan en el útero de la mujer y de su unión se gesta el feto. Por ello, Al-lah Todopoderoso dijo: “Ciertamente, hemos creado al hombre de una gota de esperma entremezclado” [Corán, 76:2], esto es, el esperma del hombre y la mujer mezclados.
Abu Huraira -Al-lah esté complacido con él- narró que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- nos prohibió que utilizar huesos o estiércol para purificarnos después de las necesidades (defecar) y dijo: “Estas dos cosas no purifican”.
Registrado por Ad-DaraqutniAbu Huraira -Al-lah esté complacido con él- menciona en este hadiz la versión islámica de la purificación y que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- les prohibió utilizar dos cosas para limpiarse después de hacer sus necesidades (defecar): el estiércol y los huesos. El primero por estar impuro o por querer dejarlo para que sea aprovechado por el ganado de los genios, puesto que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo, según lorecopilado por At-Tirmidí: “No se limpiendespués de hacer sus necesidades con estiércol o huesos, ya que son el alimento de sus hermanos entre los genios”. Los huesos, sin embargo, quizás sea por ser lisos, de modo que no eliminan las impurezas, aunque también se ha dicho que se debe a que el hueso se puede lamer o masticar en caso de necesidad. También se ha esgrimido lo que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “los huesos son el alimento de sus hermanos entre los genios”, esto es, que pueden encontrar sobre él la carne sobrante. Por otro lado, se ha dicho que se debe a que el hueso puede herir. El hadiz concluyó reafirmando la prohibición de emplear estos dos elementos en la higienización tras las necesidades dado que no cumplen con su cometido, a saber: purificarse. Por esto, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “Estas dos cosas no purifican”.