





























Hadeeth Cards
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Narró Aisha: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- cuando salía del escusado después de haber estado evacuando el vientre, decía: ‘Gufranaka’ (¡Oh Al-lah, imploro tu perdón!)”. Narró Ibn Mas’ud: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- evacuó su vientre, y me ordenó que le trajera tres cantos de piedra. Solo encontré dos, y busqué un tercero pero no lo encontré. Así que tomé un excremento animal seco y se lo llevé junto con las dos piedras. Él tomó las dos piedras y tiró el excremento. Luego dijo: “Eso es impuro”.
Registrado por Ibn Mayah - Registrado por Al-Bujari - Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Abu-Dawud - Registrado por Ahmad - Registrado por Ad-darimiEn el hadiz de Aisha, Al-lah esté complacido con ella, que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- cuando salía del escusado después de haber estado evacuando el vientre, solía implorar el perdón de Al-lah. El motivo es quizás, y Al-lah es quien lo sabe mejor, que al liberarse del peso físico, creía que era el momento para implorar la liberación del peso psicológico. En el hadiz de Ibn Mas’ud, Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- evacuó su vientre, y le ordenó que le trajera tres cantos de piedra. Sin embargo, él solo encontró dos, buscó un tercero pero no lo halló. Así que tomó un excremento animal seco y se lo llevó junto con las dos piedras. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- tomó las dos piedras y se limpió con ellas, pero tiró el excremento. Luego, le aclaró que el motivo por el que lo había tirado era que las partes no se podían limpiar con un excremento, y esto es aplicable a todo tipo de excrementos, puesto que si son estiércol de animales que se alimentan de vegetación -como es el caso de este hadiz-, se consideran impuros, mientras que si nos excrementos de animales que se alimentan de carne, se consideran residuos de animales poseídos por los genios.
Narró Salman, que Al-lah esté complacido de él, que le contaron, que: “El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos prohibió orientarnos a la Qiblah al defecar u orinar; higienizarnos usando la mano derecha; e higienizarnos con menos de tres piedras; o higienizarnos con estiércol o con huesos.
Registrado por MuslimEl significado del hadiz narrado por Salman, que le dijeron: “Su Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les ha enseñado hasta cómo defecar”. Es decir, que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, enseñó a sus compañeros las formas más correctas para llevar a cabo sus necesidades, desde que entran en el excusado hasta que salen. Al igual que les prohibió orientarse al Qiblah al defecar u orinar. Así como higienizarse con la mano derecha; así como con estiércol o con huesos. La prohibición de orientarse al Qiblah es porque es el lugar donde se orientan los musulmanes a la hora de llevar a cabo sus oraciones. Y es por tanto, el punto de orientación más sagrado, y que solo se debe dignificar y respetar. Al-lah, Glorificado sea dice: (Así deberán hacer, y quien respete los preceptos de Al-lah, será lo mejor para él ante su Señor [y le recompensará en la otra vida]). [Sura Al-Hayy. 22. 30). Mientras que la prohibición de higienizarse con la mano derecha, debido que la mano derecha se usa para asuntos agradables, recomendables y respetables; mientras que el resto de tareas que implica humillación, como limpiar las inmundicias, etc… se usará la mano izquierda, y no la derecha. En otro hadiz se dice: “Y no se limpiará con la mano derecha las inmundicias”. Al igual que prohibió el istijmar con menos de tres piedras, siempre y cuando no se use agua después. En caso de que no se vaya a limpiar con agua posteriormente, está prohibido usar menos de tres piedras para higienizarse. Prohibió igualmente, la higienización con estiércol, que es el pasto de las bestias de los genios (yin); como así se recoge en otro hadiz sahih de Muslim, cuando una comitiva de los genios vino al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le preguntaron, y dijo: “Cada hueso sobre el cual ha sido recitado el nombre de Al-lah es su provisión. En el momento que caiga en sus manos, este se recubrirá con carne, y los excrementos (de los camellos) es el pasto para sus animales”. Al igual que prohibió higienizarse con los huesos, ya que es alimento de los genios (yin). Así lo recoge otro hadiz, donde el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No hagan istinyá (higienizarse con los huesos) porque es alimento de sus hermanos (los yin)”. Por tanto, la Sunnah ha evidenciado que lo sabio es no ensuciarlas (tanto los huesos como el estiércol) ya que son alimentos para otros (yin), y si se ensucian será inválida su consumo para ellos.
Narró Abu Huraira -Al-lah se complazca de él-: Al Hasan Ibn Ali -Al-lah se complazca de ambos- tomó un dátil de los dátiles que eran de caridad y se lo metió en la boca, entonces el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- le dijo: Kij kij (término usado en el tiempo del profeta para llamar la atención) tíralos, ¿No sabes que nosotros no comemos de la caridad? En otra versión: “Para nosotros no es permitido comer de la caridad”
Registrado por Muslim - Registrado por Al-Bujari y MuslimAl Hasan Ibn Ali -Al-lah se complazca de ambos- tomó unos dátiles de los que se habían reunión por el zacat (caridad obligatoria) tomó unos y los puso en su boca, el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- le dijo “Kij Kij” es decir es algo impropio de ti, luego le ordeno que los sacara de su boca y le dijo: “Para nosotros no es licita la caridad” las caridades no son permitidas para la familia de Muhammad, ya que ellos son las personas mas nobles y las caridades y limosnas son la suciedad de las personas (ya que purifican sus pecados), y no es propio que las personas mas nobles tomen la suciedad de las personas, como le dijo el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- a su tío Al Abbas Ibn Abdul Muttalib -Al-lah se complazca de él-: “Nosotros la familia de Muhammad no se nos permite (beneficiarnos) de la caridad, ya que la caridad es la suciedad de las personas”.
Narró Abu Bakra -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciiones de Al-lah sean con él- dijo: “Ciertamente el tiempo ha estado girando y ha vuelto a la forma y estado que tenía el día que Allah creó los Cielos y la Tierra: El año tiene doce meses, de ellos, cuatro son sagrados, tres consecutivos, Dhul Qaada, Dhul Hiyya y Muharram. Y después Rayab Mudara, el que se halla entre Yumadi y Shaaban. ¿En qué mes estamos?”, preguntó. Respondimos: “Al-lah y su Mensajero lo saben mejor”. Él se mantuvo en silencio hasta el punto de que creímos que lo iba a llamar por otro nombre. Luego dijo: “¿Acaso no es Dhul Hiyya?”. Respondimos: “Efectivamente.” Preguntó de nuevo: “¿qué lugar es este?”. Respondimos: “Al-lah y su Mensajero lo saben mejor”. Él se mantuvo en silencio hasta el punto de que creímos que lo iba a llamar por otro nombre. Luego dijo: “¿Acaso no es Meca?”. Respondimos: “Efectivamente.” Preguntó de nuevo: “¿qué día es hoy?”. Respondimos: “Al-lah y su Mensajero son lo saben mejor”. Él se mantuvo en silencio hasta el punto de que creímos que lo iba a llamar por otro nombre. Luego dijo: “¿Acaso no es el Día del Sacrificio?”. Respondimos: “Efectivamente.” Él dijo: “Su sangre, su dinero y honor son sagrados (inviolables) para ustedes, como es sagrado este día, lugar, y este mes. Y encontrarán a su Señor y los preguntará por sus acciones. No se vuelvan después de mí incrédulos, y que unos de ustedes degüellen a otros. Y el que está presente que informe al ausente de cuanto haya oído y entendido y que tal vez lo entienda mejor que quien lo oyó directamente de mí”. Después preguntó dos veces: “¿Acaso no he hecho llegar el mensaje?”. Respondimos: “efectivamente los has hecho”. Él dijo: “Oh Al-lah, sé testigo de ello”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- en su jutba (sermón) de la fiesta del sacrificio durante su última peregrinación, informó de que An-Nasi' (retraso de los meses inviolables, que es una práctica que se realizaba en el periodo preislámico) pasaba a coincidir con lo que ha dictado Al-lah Enaltecido sea, ya que en el periodo preislámico, esta práctica llamada Nasi’ era frecuente: convertían en lícitos los meses inviolables y viceversa. En este sentido, el Mensajero de Al-lah reafirmó que los meses del año son doce: Muharram, Safar, Rabi al-awwal, Rabi ath-thani, Jumada al-ula, Jumada ath-thaniya, Rajab, Shaaban, Ramadan, Shawwal, Dha al-Qada y Dhu al-Hiya. Estos son los doce meses que Al-lah ha dispuesto para las criaturas en el Cielo y en la Tierra. El Mensajero de Al-lah especificó que cuatro de los doce meses mencionados son sagrados (inviolables). Tres de ellos sucesivos y uno aislado. Los tres meses sucesivos son: Dhul Qaada, Dhul Hiyya y Muharram. Al-lah Enaltecido sea ha dispuesto estos meses como inviolables porque en ellos no está permitida la guerra, y en ellos nadie ataca a nadie, ya que son meses de tránsito de los fieles hacia la peregrinación (Hay) a la Casa de Al-lah. De ahí que no esté permitida la guerra en ellos para que no interrumpan y afecten a los fieles en su peregrinación. Esto encierra una gran moraleja que nos deja Al-lah Enaltecido sea. El Mansajero de Al-lah, continuó diciendo: “y después Rayab Mudara, el que se halla entre Yumadi y Shaaban”, es decir, es el cuarto mes sagrado. En la época preislámica solía hacer en este mes la peregrinación menor (Umra), y los otros tres meses se dedican a la peregrinación mayor (Hayy). Así que en este mes la guerra está prohibida al igual que en los tres meses antedichos. Después, el Mensajero de Al-lah les preguntó por el mes en el que se hallaban, así como por el día y el lugar en el que se encontraban. Les preguntó por ello para llamar y obtener su atención, ya que estamos ante un hecho grandioso. Por eso les preguntó: ¿En qué mes estamos?”. Ellos respondieron: “Al-lah y su Mensajero lo saben mejor”. Le extrañó que el Mensajero de Al-lah les preguntase por el mes cuando es evidente que es Dhul Hiyya. Pero por educación, que Al-lah esté satisfecho de ellos, no quisieron responder directamente: es el mes de Dhul Hiyya. Era evidente y de ahí que hayan optado por responder del modo citado. Él se mantuvo en silencio, ya que cuando el hablando se calla, llama la atención de sus interlocutores. Según el relato de Abu Bakra “permaneció en silencio hasta el punto de que creímos que lo iba a llamar por otro nombre. Luego dijo: “¿Acaso no es Dhul Hiyya?”. Respondimos: “Efectivamente.” Preguntó de nuevo: “¿qué lugar es este?”. Respondimos: “Al-lah y su Mensajero lo saben mejor”. De nuevo, lo hicieron por educación, ya que era evidente el nombre del lugar en el que se encontraban. Él se mantuvo en silencio hasta el punto de que creímos que lo iba a llamar por otro nombre. Luego dijo: “¿Acaso no es (Balda) Meca?”. Respondimos: “Efectivamente.” Preguntó de nuevo: “¿qué día es hoy?”. Respondimos: “Al-lah y su Mensajero lo saben mejor”. Él se mantuvo en silencio hasta el punto de que creímos que lo iba a llamar por otro nombre. Luego dijo: “¿Acaso no es el Día del Sacrificio?”. Respondimos: “Efectivamente, Oh Mensajero de Al-lah”, a pesar de que ellos sabían perfectamente la respuesta a las tres preguntas. El Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean sobre él, dijo entonces: “Vuestra sangre, vuestro dinero y vuestro honor son sagrados (inviolables) para ustedes, como sagrado es este día, en este lugar sagrado, en este mes sagrado. Con ello, el Mensajero de Al-lah habría confirmado la inviolabilidad de estas tres cuestiones: la sangre, el dinero y el honor. Por “sangre” se entienden vidas humanas y todo cuanto afecte al ser humano. Por “dinero” se entiende los mucho o poco que se tenga. Y el “honor” comprende alejarse de la fornicación, la sodomía, la calumnia, y probablemente comprenda las habladurías y el insulto. Para el musulmán es ilícito, por lo tanto, arrebatar o realizar estas tres cuestiones a su hermano musulmán. Y siguió: “No se vuelvan después de mí incrédulos, y que unos de ustedes degüellen a otros”. Ya que el único que permite derramar la sangre de un musulmán es el incrédulo. Después, el Mensajero de Al-lah ordenó: “Y el que está presente que informe al ausente de cuanto haya oído”, es decir, el que está presente en esa jutba. Y añadió “tal vez lo entienda mejor que quien lo oyó directamente de mí”. Este es un consejo que el Mensajero de Al-lah dejó para todos los presentes aquel día, y es un consejo que deja para los que oigan este hadiz hasta el Día del Juicio. Después preguntó dos veces: “¿Acaso no hecho llegar el mensaje?”. Aquí la pregunta se dirige a sus compañeros, que Al-lah esté complacido con ellos. Le respondieron: “efectivamente los has hecho”. Él dijo: “Oh Al-lah, sé testigo de ello”.
Narró Abu Dhar –Alah se complazca de él- que el profeta –la paz y las bendiciones sean con él dijo-: “Si ayunas tres días del mes ayuna los días trece, catorce y quince”. Narró Qatada Ibn Mulhan –Alah se complazca de él-: el profeta –la paz y las bendiciones sean con él-nos ordenaba ayunar los días blancos: el día trece, catorce y quince de cada mes. Narró Ibn Abbas –Alah se complazca de ambos-: el profeta –la paz y las bendiciones sean con él- no dejaba de ayunar los días blancos ya sea que estuviera de viaje o no.
Registrado por Ibn MayahNarró Abu Dhar: dijo el mensajero de Alah –la paz y las bendiciones sean con él- “Si ayunas” refiriéndose a Abu Dhar, “del mes” se refiere a cualquier mes del año, “tres días” se refiere al ayuno voluntario, “ayuna los días trece, catorce y quince” es decir comienza tu ayuno el día trece del mes y los días después de él, estos tres días son conocidos como los días blancos es decir los días de las noches blancas, porque esas noches son iluminadas más que otros días por la luz de la luna, el ayuno de esos días son recomendables, Ibn Abbas dijo: “el mensajero de Alah –la paz y las bendiciones sean con él- no dejaba de ayunar los días blancos” es decir los días de las noches blancas, el día trece, catorce y quince, ya que esos días están iluminados desde el principio hasta el fin, y es recomendable ayunarlos como agradecimiento a Alah, “estando de viaje o no” es decir el profeta se esfuerzo en ellos y siempre los hacía, por lo que se considera Sunna Muakkada, es recomendado hacerlo los días blancos ya que están en la mitad del mes, y siempre el punto medio de las cosas son los más justos.
Narró Abu Huraira –Alah se complazca de él- que el profeta –la paz y las bendiciones sean con él- dijo: “Cuando se hace el llamado a la oración el shaytan huye emitiendo flatulencias para no escuchar el llamado, cuando este concluye regresa, cuando se establece la oración vuelve a huir y regresa para distraer a la persona diciéndole: recuerda esto y esto –cosas que no recordaba antes- hasta el punto que lo confunde y ya no sabe cuánto ha rezado”
Registrado por Al-Bujari y MuslimCuando se hace el llamado a la oración el shaytan huye, se aleja del lugar del adhan hasta quedar lo suficientemente lejos para no oír el llamado, “para no escuchar el llamado” mientras huye va emitiendo flatulencias, para que ese ruido le impida escuchar el llamado a la oración o al menos para escucharlo menos como lo hacen los tontos, esto es porque cuando escucha el adhan siente terror, también es posible que lo haga para responder el llamado a la oración y la purificación con algo impuro, “cuando este concluye regresa, cuando se establece la oración (el iqama) vuelve a huir y regresa” es decir al finalizar el adhan y el iqama, “regresa para distraer e la persona” es decir con los susurros, con un sonido similar al que hacen los animales, regresa para distraer a los hijos de Adam, cuando se hace el llamado el shaytan huye por que se eleva el monoteísmo, y otras creencias aparte que se establece la oración, el odia escuchar el recuerdo de Alah –Exaltado sea- ese es lo que significa la palabra de Alah en el Corán: (Del mal del susurrador [Satanás] que huye [cada vez que Alah es invocado],) 114, 4, aquel que huye cuando Alah es recordado, se oculta y se aleja, su dicho: “distraer a la persona” para distraer a la persona y alejar al corazón de la oración, diciéndole: “recuerda esto y esto, o recuerda aquello y lo otro” “Cosas que no recordaba antes” es decir antes de que fuera la hora de la oración, “hasta el punto que lo confunde” es decir hace que olvide y se confunda, “y ya no sabe cuánto ha rezado” ya que ha venido a la oración que contiene recitación del Corán, la mayor parte del rezo es felicidad y éxito por eso se esfuerza en dañar la oración o hacer que de distraiga, se dice también: que huye del adhan para no verse obligado a atestiguar en favor de los hijos de Adam en el día del juicio como se narra en el hadiz de Abu Said. Ver: Dalil al falihin (6/319), Sharj riyadh as salihin (5/34 en adelante).
Narró Muadhah Al-Adawiya que le preguntó a Aisha -Al-lah esté complacido con ella-: ¿Acaso que el Mensajero de Al-lah ayunaba de cada mes tres días? Respondió ella: sí. Le pregunté de nuevo: ¿Qué días del mes solía ayunar? Ella respondió: “No elegía días específicos para ayunar.”
Registrado por MuslimNarró Muadhah Al-Adawiya que le preguntó a Aisha -Al-lah esté complacido con ella- si el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ayunaba de cada mes tres días. Le respondió ella: sí. Le pregunté Muadhah de nuevo: ¿Qué días del mes solía ayunar?, refiriéndose a los días de la semana, o a qué día del mes y si los ayunaba seguidos o no. Aisha respondió: “no reparaba en ello”, es decir, no ayunaba días específicos, ya que la recompensa es la misma si se ayunan los tres días. En otras palabras, ayunaba esos días según creía conveniente y su disponibilidad, porque podría estar atareado en otros asuntos, o para dejar constancia de que es posible ayunar cualquier día del mes.
Shuraih Ibn Hani’, dijo: “Acudí a Aisha para preguntarle por si estaba permitido pasar las manos húmedas por encima de los calcetines de cuero (Juff) a la hora de realizar la ablución. Me dijo: ‘Acude a Ali Ibn Abu Talib, puesto que viajaba con el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-”. Acudí, pues, a él y le pregunté. Dijo: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- fijó para el viajero el periodo de tres días y tres noches en los que puede pasarse las manos húmedas sobre los calcetines de cuero al hacer la ablución y el periodo de un día y una noche para la persona residente (que no está de viaje)”.
Registrado por MuslimShuraih Ibn Hani’ -Al-la esté complacido con él- es uno de los compañeros del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Shuraih, una vez que se acercó a preguntar la madre de los creyentes Aisha -Al-lah esté complacido con ella- y ella lo mando a Alí para preguntarle por la práctica de pasarse las manos húmedas por encima de los calcetines de cuero (Juff) a la hora de realizar la ablución, dado que Alí era el experto en esta Sunna de pasarse las manos húmedas durante la ablución. “Le pregunté”, esto es, por la duración del efecto de haberse pasado las manos húmedas por los calcetines de cuero (juff) que llegan hasta el tobillo. Este caso comprende otros tipos de calcetines ya sean de lana, algodón, gruesos o finos que alcanzan la altura del tobillo y se visten para proteger del frío y tienen el mismo veredicto que el Juff. Alí Ibn Abu Talib -Al-lah esté complacido con él- le contestó: “El periodo es de tres días y tres noches para el viajero y un día y una noche para la persona residente (que no está de viaje)”. Estas palabras prueban el consenso de la mayoría de los ulemas: tres días y tres noches para el viajero y un día y una noche para la persona residente. Se ha aumentado el periodo del viajero dado que necesita más este permiso que la persona residente.
Narró Aisha -Al-lah esté complacido con ella-: “¿Acaso no quieren que los hable del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y de mí?” Dijimos: “sí”. Dijo: “En la noche que le tocaba al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- cohabitar conmigo, él se giró y dejó su manto, se descalzó y dejó sus sandalias en lugar donde pone sus pies. Luego, extendió el extremo de su izar (tela con la que cubría el tronco inferior del cuerpo) y se recostó. Permaneció recostado solamente el tiempo justo en que creía que yo ya estaba dormida. Así que tomó poco a poco su manto, se calzó las sandalias, abrió la puerta, salió y la cerró muy despacio. Yo tomé mi túnica, me cubrí la cabeza y las partes del cuerpo, utilicé mi izar para camuflarme y salí a su paso. Le seguí hasta llegó a Al-Baqi (el cementerio de Median donde moran los compañeros del Mensajero). Al llegar se detuvo y estuvo un tiempo largo detenido en pie. Luego levantó las manos tres veces y giró para volver. Yo me giré para volver igualmente. Él apresuró el paso y yo me apresuré también; corrió a trote ligero y yo hice lo mismo; comenzó a correr a pasos largos y así hice yo hasta adelantarme a él y entré en la casa antes que él lo hiciera. Nada más recostarme entró él. Me dijo: “¿Qué te sucede, Aisha, que tiene la respiración acelerada?” Dije: “No me sucede nada”. Dijo él: “¿Me lo vas a decir o me lo dice El Afectuoso y El que todo lo sabe (Al-lah)?” Dije: “Mensajero de Al-lah, eres para mí como un padre y una madre” y se lo dije. Me dijo: “¿Acaso eras tú esa sombra negra que he visto delante de mí?” Dije: “Sí”. Él me propinó un golpe en el pecho que me dolió. Luego dijo: “¿Crees que Al-lah y su Mensajero van a ser injustos contigo?” Ella dijo: “¿Todo cuanto oculte la gente Al-lah lo sabe? Efectivamente”. Él dijo: “Vino a verme el Ángel Gabriel en el momento que viste y me llamó, pero por respeto a ti no entró en el hogar, puesto que no podría entrar en ese lugar habiéndote tú despojado de tu ropa. Yo pensé que ya estabas dormida y no quise levantarte, temiendo que sientas miedo de estar sola en la oscuridad. Gabriel me dijo: ‘Tu Señor te ordena acudir al cementerio del Baqi’ y pedir perdón por los que ahí moran’”. Dijo ella: “¿Qué les puede decir, Mensajero de Al-lah?” Él le dijo: “Di: ‘la paz sea con los que habitan esta morada de entre los creyentes y musulmanes. Oh Al-ah, colma con tu misericordia los que hayan perecido y los que aún están por morir. Si Al-lah quiere, seguiremos sus pasos”.
Registrado por MuslimLa Madre de los creyentes Aisha -Al-lah esté complacido con ella- narra el suceso que le ocurrió con el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- en la noche que a este le tocaba cohabitar con ella: que vino a su lecho, dejó su manto, se descalzó, dejó sus sandalias en lugar donde pone sus pies y se recostó. Cuando creyó que ella ya estaba dormida, tomó de nuevo su manto evitando hacer ruido para no despertarla, se calzó las sandalias, abrió la puerta, salió y la cerró muy despacio. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- para no despertarla y que se dé cuenta de que está sola, lo que le podría producir mucho miedo por estar sola en la oscuridad de la noche. No obstante, Aisha también se vistió cubriéndose cabeza y cuerpo y salió a su paso. Le siguió hasta que llegó a Al-Baqi, que era el cementerio de Medina donde moran los compañeros del Mensajero. Allí se detuvo y estuvo un tiempo largo detenido en pie. Luego levantó las manos tres veces y giró para volver. Ella giró para volver igualmente. Él apresuró el paso y ella se apresuró también; corrió a trote ligero y ella hizo lo mismo; comenzó a correr a pasos largos y así hizo ella hasta adelantarse a él y entró en la casa antes que él lo hiciera. Nada más recostarse ella entró él. Le dijo: “¿Qué te sucede, Aisha, que tiene la respiración acelerada?” Ella dijo: “No me sucede nada”. Él le dijo: “¿Me lo vas a decir o me lo dice El Afectuoso y El que todo lo sabe (Al-lah)?” Ella se lo dijo. Él le preguntó: “¿Acaso eras tú esa sombra negra que he visto delante de mí?” Dijo: “Sí”. Y él le propinó un golpe en el pecho que le dolió. Luego dijo: “¿Crees que Al-lah y su Mensajero van a ser injustos contigo?”, esto es, ¿acaso has creído que la noche que te corresponde, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, será injusto contigo incumpliéndola y marchándose con otra de sus mujeres? Ella dijo: “¿Todo cuanto oculte la gente Al-lah lo sabe? Efectivamente”: es como si se hubiera peguntado y respondido a sí misma. Él le informó luego que vino a verlo el Ángel Gabriel, pero por respeto a ella no entró en el hogar, puesto que no podría entrar en ese lugar habiéndose ella despojado de su ropa. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- pensó que ella ya estabas dormida y no quiso despertarla, temiendo que sienta miedo de estar sola en la oscuridad. Gabriel le dijo: “Tu Señor te ordena acudir al cementerio del Baqi’ y pedir perdón por los que ahí moran”. Así, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- acatando esta orden salió hacia el cementerio del Baqi’ y suplicó el perdón por las personas allí enterradas. Luego, Aisha le preguntó: ¿qué les dijo, Mensajero de Al-lah? Él le dijo: “Di: ‘la paz sea con los que habitan esta morada de entre los creyentes y musulmanes. Oh Al-ah, colma con tu misericordia los que hayan perecido y los que aún están por morir. Si Al-lah quiere, seguiremos sus pasos”.