





























Hadeeth Cards
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De Umm Atyya Al-Ansariya, Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “Se nos prohibió acompañar al entierro, pero sin ser de una forma tajante”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimUmm Atyya Al-Ansariya, Al-lah esté complacido con ella, es una de las honorables compañeras del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Dice en este hadiz que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le prohibió a las mujeres acompañar al entierro, dada su extrema sensibilidad y afecto con los seres fallecidos, por lo que no tienen el aguante de los hombres ni pueden soportar como ellos las calamidades. Su acompañamiento del féretro y el entierro hiere sus sensibilidades y las somete al conflicto emocional ya que están expuestas a todo lo que ven en ese entierro una vez que lo dejan. No obstante, esta prohibición no es tajante. Es como si no fuera ilícito para ellas, aunque lo correcto es que se abstengan de ello. Ibn Daqiq Al-‘Id dijo: “hay otros hadices más estrictos que éste en lo que se refiere a la prohibición de que las mujeres sigan el entierro”.
Narró Abu Huraira -Al-lah esté complacido de él- que el Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: Se le trajó al Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- un hombre que había tomado vino, y dijo: “¡Golpeadle!”. Dijo Abu Huraira: “Entre nosotros hubo quien le golpeó con su mano, otros con su calzado, otros con parte de su vestimenta”. Y después de marcharse, le dijeron algunos: ‘¡Que Al-lah te maldiga!’ Entonces dijo el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-: “No le digan eso, para no ayudar a Satán en contra de él”.
Registrado por Al-BujariEl significado del hadiz es que los compañeros del Profeta -Al-lah esté complacido de ellos- le trajeron al Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- un hombre que había bebido vino, y entonces el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ordenó que le golpearan. Algunos de ellos le pagaron con la mano, sin utilizar otros elementos, otros con su calzado como medida de escarmiento, y otros le golpearon con partes de su ropaje, sin que nadie de ellos utilizase el látigo, que es la herramienta usual para pegar. En otro relato, que el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- mandó a que le golpearan veinte hombres, y cada uno de ellos le propinó dos azotes con ramas de palma y calzados. Y esto explicaría que los azotes sean cuarenta. Las versiones que se cuentan de los cuatro califas rashidun (guiados) sobre el aumento de la cantidad de los azotes a más de cuarenta, es decisión del Imam. Así que cuando terminaron de golpear a aquel hombre, dijeron algunos: ‘¡Que Al-lah te maldiga!’, o lo que es lo mismo, suplicaron la maldición contra él, y eso era la vergüenza y humillación ante la gente. Entonces el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “No le digan eso, para no ayudar a Satán en contra de él”; porque si pedían para el hombre “la maldición”, tal vez Al-lah corresponde sus súplicas, y por tanto el diablo cumple así su deseo y consigue su objetivo y su petición. Así se evita que el pecador abandone la senda habiendo cumplido su castigo.
De Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuando el siervo musulmán o creyente hace la ablución (wudú), al lavar su cara, el agua se llevará -o con la última gota se irán- todas las faltas que haya cometido con la vista; y al lavarse las manos, el agua se llevará -o con la última gota se irán- todas las faltas que haya cometido con ellas; y al lavar sus pies, el agua se llevará -o con la última gota se irán- todas las faltas a las que sus pies le han llevado. Y así hasta que quede puro y limpio de toda falta”.
Registrado por MuslimEn la ablución preceptiva se purifican cuatro partes del cuerpo: la cara, las manos, la cabeza y los pies. Esta purificación lo es en términos físicos y morales. La parte física se refiere a limpiar la parte externa con agua, ya que el musulmán se lava la cara, las manos y los pies, así como se pasa las manos húmedas por la cabeza. Se había dispuesto que la cabeza se lave como se lavan las otras partes mencionadas, pero Al-lah Todopoderoso lo hizo más liviano, puesto que la cabeza contiene cabello y es la parte superior del cuerpo, por lo que, de lavarse, supondría una incomodidad para los fieles, especialmente en invierno. No obstante, parte de la Misericordia de Al-lah, Ensalzado y Majestuoso, que haya impuesto solamente pasar las manos húmedas a toda la cabeza. Así pues, cuando el musulmán realiza la ablución, no hay ninguna duda en que ha purificado físicamente esas partes de su cuerpo. Esta purificación constituye, además, una prueba de la perfección de la fe islámica, que le ha impuesto al fiel limpiar y purificar estas partes del cuerpo que casi siempre están al descubierto. En lo que respecta a la purificación moral, que debe ser la intención del musulmán, es una purificación de las faltas cometidas. Así, cuando el musulmán se lava la cara, el agua se llevará todas las faltas que haya cometido con la vista, y cita aquí expresamente los ojos -y Al-lah es Quien lo Sabe Mejor- solo como ejemplo, ya que de ser exclusivamente la vista, la nariz y la boca, que pueden asimismo cometer faltas, no estarían incluidos, a sabiendas que una persona puede decir u oler algo ilícito, sin embargo indicó la vista porque por norma general es el origen de la comisión de faltas. La expiación de faltas mencionada en este hadiz se refiere a las pequeñas faltas solamente, ya que los grandes pecados requieren de un arrepentimiento sincero y de propósito de enmienda.
Narró Usama Ibn Zaid Ibn Hariza -Al-lah esté complacido con ambos-: “Una hija del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- envió un emisario para que le comunicara al Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- que su hijo estaba agonizando. Cuando se enteró de la noticia, mandó saludos a su hija y le dijo: “A Al-lah pertenece todo aquello que toma y todo aquello que da, y para todo ha decretado un plazo definido, así que persevera en la paciencia y ten esperanza”. Su hija mandó de nuevo al emisario insistiendo y jurando que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- debía venir. Así pues, salió a su encuentro en compañía de Saad Ibn Ubada, Muad Ibn Yabal, Ubai Ibn Kaab, Zaid Ibn Zabit y otros -Al-lah esté complacido con todos ellos-. Al llegar, le trajeron al niño. Él lo sentó en su regazo y sintió cómo su respiración se entrecortaba, y los ojos del Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- derramaron lágrimas. Al ver esto, Saad le dijo: “¡Oh Mensajero de Al-lah, ¿Qué es esto?!” El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le contestó: “Es la compasión que Al-lah ha puesto en los corazones de Sus siervos”. En otro relato se menciona que dijo: “Que Al-lah ha puesto en los corazones de quien quiera de Sus siervos. Y Al-lah muestra misericordia hacia Sus siervos misericordiosos””.
Registrado por Al-Bujari y MuslimUsama Ibn Zaid -Al-lah esté complacido con ambos- dijo que una de las hijas del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- envió a su padre un emisario para comunicarle que el hijo de ella estaba agonizando, y pedirle que venga a verlo. Una vez enterado de la noticia, él dijo: “A Al-lah pertenece todo aquello que toma y todo aquello que da, y para todo ha decretado un plazo definido, así que persevera en la paciencia y la resignación”. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le ordenó al emisario que le dijera a su hija que tuviera paciencia y resignación ante esta calamidad. Entonces dijo: “Persevera en la paciencia”. Es decir, el ser paciente ante la desgracia. Y dijo: “Y ten esperanza”. Es decir, que tenga esperanza de que Al-lah la recompensará por su resignación. Es importante que tenga las dos, porque hay personas que son pacientes pero no esperan la recompensa de Al-lah. Cuando dijo: “A Al-lah pertenece todo aquello que toma y todo aquello que da”. Se trata de una frase grandiosa, ya que todo es de Al-lah, por lo que si toma algo de una persona, solo está tomando lo que le pertenece, y si lo da, está dando de Su propiedad. Por lo tanto, ¿Cómo puede una persona enojarse si Al-lah toma algo que Le pertenece a Él? Por eso, si a una persona le alcanza una desgracia debe decir: “A Al-lah pertenecemos y hacia Él retornaremos”. De este modo, no podremos hacer con lo que nos ha otorgado Al-lah, excepto aquello que Él nos ha permitido. Esto demuestra que sobre la propiedad que Al-lah nos ha otorgado, tenemos una posesión limitada, por lo que no podemos disponer de esta de forma absoluta. Por ello, dijo: “A Al-lah pertenece todo aquello que toma y todo aquello que da”, por lo tanto, ¿Cómo podemos enojarnos cuando Al-lah toma aquello que Le pertenece? Esto es algo ilógico y contradice lo que se nos ha transmitido. Luego dijo: “Y para todo ha decretado un plazo definido”. De este modo queda convencido, puesto que la frase significa que el ser humano no puede cambiar el destino escrito, ni adelantarlo ni retrasarlo, como dice Al-lah en Su Libro: “A cada comunidad le ha sido fijado un plazo: cuando se aproxima el fin de su plazo, no pueden retrasarlo ni adelantarlo, ni siquiera una hora”, por lo que de nada sirve el llanto ni el lamento, ya que eso no cambia nada del destino. El emisario le transmitió eso a la hija del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- pero ella insistió en que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- debía venir. Así pues, salió a su encuentro en compañía de un grupo de sus compañeros -Al-lah esté complacido con todos ellos-. Y al llegar, le trajeron al niño. Él lo sentó en su regazo y sintió cómo su respiración se entrecortaba. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- lloró y sus ojos derramaron lágrimas. Al ver esto, Saad Ibn Ubadah creyó que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- lloraba por desesperanza. No obstante, el Mensajero de Al-lah le dijo: “Llore por compasión hacia el niño, y no por desesperanza”. Luego dijo: “Al-lah muestra misericordia hacia Sus siervos misericordiosos” y esto es una prueba de que es lícito llorar durante la adversidad por compasión.
Narró Yabir Ibn 'Abdullah -Al-lah esté complacido con los dos-: El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- nos enseñó la istijara (oración de la consulta) para todos los asuntos,como las suras del Corán. Decía:"Si a alguno ustedes le preocupa un asunto que haga dos rakas voluntarias (no de la oración obligatoria) y que a continuación diga:"Al-lahuma,innii astajiruka bi ilmika wa astaqdiruka bi qudratika wa asaluka min fadlika al adhim,fa innaka taqdir wa la aqdir,wa ta'alam wa la 'alam wa anta alam al guyub. Al-lahuma in kunta ta'alam anna hada al amr jair lii fi dinii wa ma'ashi wa 'aaqibati amri-o dijo,'ayil amry wa ayilihu-fa aqdirhu li wa yasirhu li,zumma barik li fihi.Wa in kunta ta'alam anna hada al amr sharr li fi dinii wa ma'ashi wa 'aaqiba amrii-o dijo,'ayil amri wa ayilihu-fa asrifhu annii wa asrifnii anhu,wa iqdir lii al jair haizu kana,zumma radinii bihi".Dijo:"Y nombra aquello por lo que hace la istijara"(Oh Al-lah,ciertamente te pido por tu conocimiento que me escojas lo mejor y por tu fuerza que me des fuerza para aquéllo (que me escojas), y te pido por tu inmenso favor pues tú eres capaz y yo no,y tú conoces y yo no conozco y tu conoces el No-visto. Oh Al-lah,si sabes que este asunto es un bien para mi religión, para mi vida y para la otra vida-o dijo, mi asunto presente y mi asunto posterior- entonces decrétalo para mí y facilítamelo,y bendíceme en él. Y si sabes que este asunto es un mal para mi religión, mi vida y para la otra vida-o dijo,mi asunto presente y mi asunto posterior-entonces apártalo de mí y apártame de ello. Y decreta para mí el bien allí donde se encuentre, y hazme estar satisfecho con él". Dijo"Y nombra aquéllo por lo que hace esta oración".
Registrado por Al-BujariEl Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-se preocupaba de enseñar a sus compañeros la manera en que se hacía la oración de istijara, como su preocupación y deseo de enseñarles las suras del Qurán.Así pues,el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- les indicó que la persona hiciera una oración de dos rakas voluntaria, sin ser la oración obligatoria, y que después del taslim (el saludo fial con el cual se finaliza la oración) pidiera a Al-lah que abriera su pecho al bien de entre dos asuntos, pues Al-lah conoce la manera y entresijos de los asuntos y no conoce cual de los dos (asuntos sobre los que la persona quiere llevar a cabo) es mejor sino el Conocedor de los mismos y no hay nadie que pueda sabe esto si no Al-lah. Y que pida a Al-lah la fuerza y capacidad para el mejor de ellos(los asuntos) y que le pida por su inmenso favor, pues Él es poderoso sobre toda cosa posible que tiene relación con su voluntad, y el ser humano no puede. Y Al-lah,Exaltado sea, conoce todas las cosas de manera en s totalidad y de manera detallada y la persona no conoce nada de eso si no lo que Al-lah le haya enseñado. Y ciertamente nada puede del No Visto oculta del conocimiento de Al-lah. A continuación,que pida a su Señor,Exaltado sea, si sabe que este asunto el cual se dispone a llevar a cabo,y lo menciona,es un bien y no supone una carencia o desmejoramiento para su religión ni para su vida de este mundo,que lo decrete para él y se lo facilite.Y si sabe que este asunto va a suponer una carencia o desmejoramiento de su religión y de su vida en este mundo,que lo aparte de ese asunto y aparte el asunto de él,y que le decrete el bien allí donde se encuentre y lo haga estar satisfecho con el decreto de Al-lah (qadaa y qadr).
Narró Anas Ibn Malik -Al-lah esté complacido con él-: “El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- pasó junto a una mujer que lloraba desconsoladamente al lado de una sepultura, y le dijo: “¡Teme a Al-lah! ¡Ten paciencia y resignación!” Y ella le contestó: “Apártate y aléjate de mí, pues a ti no te ha ocurrido una desgracia como la mía ni sabes lo que me pasó”. Y le dijeron a la mujer: “Él es el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-”. Entonces fue hacia la puerta del Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-, y no encontró ningún portero. Le dijo al Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-: “¡No te había reconocido!” (a manera de disculpa). Y él contestó: “La paciencia se manifiesta en el primer momento de la desgracia”. Y en otro relato se dijo: “Lloraba la muerte de un hijo suyo”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- pasó junto a una mujer que lloraba desconsoladamente al lado de la tumba de su hijo pequeño a quien amaba con un amor intenso. No se pudo contener y salió a llorar junto a su tumba. Cuando la vio el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le ordenó temer a Al-lah, y tener paciencia. Pese a esto, ella le contestó: “Apártate y aléjate de mí, pues a ti no te ha ocurrido una desgracia como la mía ni sabes lo que me pasó”. Entonces le dijeron: “Él es el Mensajero de Al-lah -que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-” y se lamentó de lo que le había dicho. Fue a su puerta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y no encontró a nadie que le impidiera entrar donde se encontraba él. Le dijo: “¡No te había reconocido!” Y él contestó: “La paciencia se manifiesta en el primer momento de la desgracia”.
Narró Anas Ibn Malik -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “A Bilal se le ha ordenado realizar el Adhan (primer llamado a la oración) de forma par y el Iqama (segundo llamado) de forma impar”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ordenó a su almuédano Bilal -Al-lah esté complacido con él- realizar el Adhan (primer llamado a la oración) de forma par, por ser un anuncio para los ausentes. Esto quiere decir que se debe pronunciar cada frase dos veces; a excepción de la frase “Al-lahu Akbar” que va al inicio, afirmación que se repite cuatro veces. Y la frase de la Unicidad de Al-lah (La ‘ilaha ‘ila Al-lah) que va al final, la cual se recita una vez. Así mismo, ordenó a Bilal realizar el Iqama (segundo llamado) de forma impar, puesto que es una alerta para los presentes sobre el comienzo de la oración. Y en este caso debe pronunciar cada frase solamente una vez, a excepción de la primera frase “Al-lahu Akbar”, y al decir “Qad qámat as-salat” (se ha dispuesto la oración), que en ambos casos está constatado que deben decirse dos veces.
Narró Anas Ibn Malik,que Al-lah esté complacido con él:"Que su abuela Malikah invitó al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-a una comida que había preparado.Y comió de ella. A continuación dijo:"Levantánse y haré la oración con usteds".Anas dijo:"Así pues,me levanté hacia una alfombrilla nuestra que se había vuelto negra de tanto uso. Entonces la eché agua, y el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se puso a rezar sobre ella. Yo y el huérfano hicimos una fila detrás de él y la anciana detrás nuestro. Así pues,hizo dos rakas con nosotros y después se fue".Y en Muslim,"Que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- hizo la oración con él y su madre. Me puso a su derecha,y la mujer se puso detrás nuestro".
Registrado por Muslim - Registrado por Al-Bujari y MuslimMalikah -Al-lah esté complacido con ella- invitó al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- a una comida que había hecho.Y ciertamente Al-lah lo había creado con la tendencia natural a las buenas formas, ética y carácter. Y de ello su gran humildad,pues a pesar de su sublime valor y posición respondía a las invitaciones del mayor y del pequeño,de un hombre o de una mujer,de un rico o de un pobre. Siendo su objetivo elevado,esto es,recomfortar los corazones de los desdichados,ser humilde ante los necesitados,enseñar a los ignorantes y similares objetivos loables.Así pues,respondió a esta invitación y comió de su comida.Después,aprovechó la oportunidad para enseñar a aquellas personas que probablemente no son visitadas por personas consideradas importantes socialmente. Así pues,les ordenó que se levantaran para hacer la oración y que aprendieran de él como se hace la oración. Entonces Anas se dirigió hacia una alfombra vieja,que se había ennegrecido de tanto uso, y la lavó con agua. A continuación, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se puso de pie sobre ella e hizo la oración con ellos,poniendo a Anas y al huérfano en una fila detrás de él -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y a la anciana,quien había hecho la invitación,detrás de Anas y el huérfano.Así pues,hizo dos rakas con ellos y se fue -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- después de haber dado su derecho a la persona que le invitó,de responder a su invitación y de enseñarles. Que Al-lah nos conceda seguirle en sus actos y en su ética y carácter-la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-.
Narró 'Abdullah Ibn 'Umar -Al-lah esté complacido con ambos- que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: "Si a alguno de ustedes le pide permiso su esposa para ir a la mezquita que no se lo niegue. Dijo:"Y entonces Bilal hijo de 'Abdullah: Por Al-lah,que se lo negaremos. Entonces se dirigió 'Abdullah hacia él y le insultó de tal manera,que nunca había oído de él. Y dijo: "Te estoy informando de lo que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo y tu dices :"¿Por Al-lah que se lo negaremos?". Y en otra expresión: "No prohiban a las siervas de Al-lah ir a las mezquitas de Al-lah".
Todas las dos narraciónes son registrados por Al-Bujari y MuslimIbn 'Umar -Al-lah esté satisfecho con él- narra que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo:"Si a alguno de ustedes su esposa le pide permiso para ir a la mezquita que no se lo niegue, para que no pierda la excelencia de hacer la oración en congregación en la mezquita. Y aquí se muestra la explicación de la sentencia legal sobre que la mujer vaya a la mezquita para la oración, y que es permitido. Uno de los hijos de 'Abdullah Ibn 'Umar estaba presente cuando tuvo lugar este hadiz, y vio que los tiempos habían cambiado con respecto al tiempo del Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- pues las mujeres iban más adornadas,entonces se dejó llevar por el celo que tenía hacia el cuidado de las mujeres,por lo que dijo (sin intención de contrariar lo que dice la ley islámica): "Por Al-lah,que no se lo permitiré". Entonces,por lo que había dicho su padre entendió que contrariaba la sunna del Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. así que se enfadó por Al-lahy su Mensajero,y le insultó fuertemente. Y dijo:"¿Te informo de lo que dijo el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y dices:"Por Al-lahque no se lo permitiré"?".