





























Hadeeth Cards
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Narró Aisha -Al-lah esté complacido con ella-: “Trencé las guirnaldas que iban a engalanar las ofrendas de sacrificio del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Luego, marqué las guirnaldas y el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-ah sean con él- se las colocó -o se las coloqué- , y él las envió a la Casa de Al-lah. Y ya que permanecía en Medina, no seguía el mismo régimen de prohibiciones que los peregrinos, sino que practicaba todo lo que le era lícito”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- exaltaba la Casa de Al-lah, y si no realizaba la peregrinación, enviaba sus ofrendas de sacrificio, para ensalzar la casa de Al-lah y beneficiar a sus vecinos. Cuando enviaba sus ofrendas de sacrificio, las solía marcar y engalanar con guirnaldas, para que así la gente sepa que son ofrendas de sacrificio para la Casa Inviolable de Al-lah, y de este modo la gente respetaba los animales y no les causaba ningún daño. Aisha -Al-lah esté complacido con ella- mencionó que solía trenzar las guirnaldas con las que se engalanaban las ofrendas, y que el Mensajero de Al-lah al enviarlas desde su lugar de permanencia (Medina), no seguía el mismo régimen de prohibiciones que los peregrinos, como no acostarse con sus mujeres, no acicalarse ni perfumarse, no ponerse ropa cosida, etc., sino que practicaba todo lo que le era lícito”.
Narró Abdullah Ibn Úmar -Al-lah esté complacido con ambos-: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- entró en la Casa de Al-lah (la Kaaba) con Usama Ibn Zayd, Bilal y Uzmán Ibn Talhah, y cerraron la puerta detrás de ellos. Cuando la abrieron, fui el primero en entrar en ella. Le pregunté a Bilal: “¿Acaso el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ha rezado en la Kaaba?” Él me respondió: “Sí, entre las dos columnas que están a la derecha de la esquina en diraccion a Yemen””.
Registrado por Al-Bujari y MuslimCuando se reconquistó la Meca, en el octavo año de la Hégira, por la Gracia de Al-lah, Enaltecido sea, y una vez que se purificó Su casa de todo tipo de ídolos, estatuas e imágenes, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ingresó en el interior de la Kaaba con sus dos servidores Bilal y Usama Ibn Zayd, y el guardián de la Casa de Al-lah, Uzmán Ibn Talhah, al-lah este complacido con ellos. Entonces cerraron la puerta detrás de ellos para que la gente no se agolpe en esta, con el fin de ver cómo el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- adoraba a su Señor. Así como para que no lo desconcentren de su objetivo en este lugar sagrado: implorar a su Señor y agradecerle por los dones concedidos. Después de un largo tiempo, abrieron la puerta. Abdullah Ibn Úmar -Al-lah esté complacido con ambos- era cuidadoso en seguir los pasos y la tradición del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Por eso fue el primero en entrar cuando se abrió la puerta y le preguntó a Bilal si el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- había rezado en el interior de la Kaaba. Bilal le respondió: “Sí, entre las dos columnas que están a la derecha de la esquina en dirección a Yemen”. La honorable Kaaba, en ese entonces, se sostenía sobre seis columnas. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dejó tres de ellas a su espala, dos a su derecha y una a su izquierda, y la distancia que dejó entre él y la pared fue de tres brazos. Entonces rezó dos rakaas (Unidad de la oración) y suplicó en los cuatro costados de la Kaaba.
Narró Abu Huraira -Al-lah esté complacido con él-:“El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- vio a un hombre guiando una camella y le dijo: “¡Móntala!”. El hombre le contestó: “Es una ofrenda (que llevaba a Meca como sacrificio)”. Le volvió a repetir: “¡Móntala!”. Luego lo vi montándola mientras andaba junto al Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-”. En otro relato, se lo repitió por segunda o tercera vez diciéndole: “¡Ay de ti, móntala!”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- vio a un hombre guiando una camella que llevaba como ofrenda a La Meca, estando en necesidad de montarla. Así es que le dijo: “¡Móntala!”. El hombre no montaba la camella debido a que la ofrenda es algo valioso, y se creía que no se la debe exponer a ningún daño, entonces el hombre le dijo: “Es una ofrenda para ser sacrificada en La Meca”. Le dijo (el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-): “¡Móntala aunque sea una ofrenda!” y se lo repitió una segunda y tercera vez, diciendo “¡Móntala!” (Con una expresión firme) para evidenciarle la permisibilidad de montarla aunque sea una ofrenda.
Un hombre entró a la mezquita un viernes desde una puerta que estaba en dirección a la corte de justicia, y el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, estaba de pie dando el sermón. Así que se puso de pie ante el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y dijo: "Oh Mensajero de Al-lah, el dinero se ha perdido y los medios (de sobrevivencia) se han cortado, pide a Al-lah que descienda la lluvia sobre nosotros. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, levantó sus manos, y dijo: Oh Al-lah, desciende la lluvia, Oh Al-lah, desciende la lluvia, Oh Al-lah, desciende la lluvia. Anas dijo: Por Al-lah que no había ninguna nube, y no había entre nosotros y Sali' ninguna casa, así que salió una nube por detrás de él y cuando se centró en el cielo y se extendió, descendió la lluvia. dijo Anas: Por Al-lah no alcanzamos ver el sol una semana completa. Luego dijo, el siguiente viernes un hombre entró por la misma puerta, y el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, estaba dando el sermón, y dijo: "Oh Mensajero de Al-lah, el dinero se ha perdido y los medios (de sobrevivencia) se han cortado, pida a Al-lah que retire la lluvia, Así que el Mensajero de al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, levantó sus manos y dijo: Oh Al-lah, haz caer la lluvia a las zonas que están alrededor de nosotros, a las montañas, a los valles y a los raices de los árboles. Anas dijo: Salimos a caminar y el sol ya está brillante. dijo un hombre llamado Shuraik: Le pregunté a Anas Ibn Malik: ¿Este es el mismo hombre del pasado viernes? Él dijo: No lo sé.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, estaba de pie dando el sermón del día viernes, y un hombre entró a la mezquita y se puso de pie ante el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y dijo evidenciado la calamidad y la angustia, que hasta los animales han muerto de hambre, los camellos han sido delgados y todo esto por la falta de lluvia: Pide a Al-lah que descienda la lluvia sobre nosotros. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, levantó sus manos, y dijo: Oh Al-lah, desciende la lluvia, Oh Al-lah, desciende la lluvia, Oh Al-lah, desciende la lluvia, lo repitió tres veces como es su costumbre en los asuntos importantes. A pesar de que ellos en este momento no veían ninguna nube, salió por detrás de la montaña Sala' un pedazo de nube y comenzó a elevarse en el cielo, y luego se centró en el cielo y se extendió, después descendió la lluvia que duró siete días. En el siguiente viernes un hombre entró por la misma puerta, y el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, estaba dando el sermón, y evidenció que los animales están hambrientos debido a no poder salir a pastorear, y la gente tampoco puede salir a buscar el sustento así que pida a Al-lah que descienda la lluvia a las zonas que están alrededor de Medina. Por esto, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, levantó sus manos y dijo: Oh Al-lah, haz caer la lluvia a las zonas que están alrededor de nosotros (para no perjudicar a la gente ni sus ganados y para que la lluvia descienda en los lugares donde más necesitan agua), a las montañas, a los valles y a los raices de los árboles. Después de esto se retiró la lluvia y la gente salió a caminar sin que haya lluvia.
De Albara’ ibn Azibin, Al-lah esté complacido con ambos, que dijo: “Observé de cerca el rezo del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Le observé cuando permanecía de pie erguido, cuando se postraba en genuflexión, cuando volvía a erguirse de nuevo, cuando se prosternaba con la cabeza en sobre el suelo, cuando se sentaba entre las dos prosternaciones, cuando volvía con la cabeza hacia el suelo y cuando se sentaba al final antes de concluir el rezo: todas estas fases del rezo tenían una duración muy similar”. En otro relato, que dijo: “Excepto cuando está erguido y cuando está sentado, todas las demás etapas de la oración eran de duración similar”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimAlbara’ ibn Azibin, Al-lah esté complacido con ambos, describe el rezo del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Lo observó con detenimiento para saber cómo rezaba y así seguir sus pasos. Dice que todas las etapas de su rezo tenían una duración similar. Así, cuando permanecía de pie erguido recitando Corán y cuando se sentaba para recitar el testimonio de fe eran acordes con la postración en genuflexión, cuando volvía a erguirse de nuevo y cuando se prosternaba con la cabeza en sobre el suelo. Por lo tanto, por ejemplo, no solía extenderse mucho cuando está de pie y acortar cuando está sentado o viceversa, sino que hacía que cada una de las etapas fuese acorde con la que le sigue. Tampoco este significa que el tiempo que permanece de pie y el tiempo que está sentado deben ser iguales que cuando realiza la postración en genuflexión y cuando se prosternaba con la cabeza en sobre el suelo. Significa, en definitiva, que no aligera una etapa y alarga otra.
De Abdullah Ibn Abbas, Al-lah esté complacido con ambos, que dijo: “Un hombre, mientras se encontraba haciendo la parada de Arafa, calló de su montura y se rompió el cuello. Entonces, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ‘lavenlo con agua y con hoja de azufaifo, envolvedlo en la tela que llevaba puesta en la peregrinación, pero no le pongan perfumes ni le cubran la cabeza, puesto que será envida el Día del Juicio como un peregrino”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimMientras uno de los compañeros del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se encontraba haciendo la parada de Arafa en el transcurso de la Peregrinación de la despedida, calló de su montura y se rompió el cuello causándole la muerte. Entonces, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ordenó que se le lavara como se hace normalmente con los difuntos, con agua y con hoja de azufaifo. Luego, que se le envolviera en la tela que llevaba puesta en la peregrinación, pero, dado que aún tenía los signos de adoración, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les prohibió que le pusieran perfumes o que le cubrieran la cabeza, puesto que será envida el Día del Juicio tal y como murió, esto es, implorando a Al-lah con el lema de la Peregrinación.
Narró Abu Hurayrah -Al-lah esté complacido con él-: "Que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- entró a la mezquita. Entonces, un hombre entró e hizo la oración, y después vino a donde el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le saludó. Y le dijo: "Vuelve y haz la oración, pues ciertamente no la has hecho". Así pues, el hombre volvió e hizo la oración como la había hecho. Después vino a donde el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le saludó y entonces le dijo: "Vuelve y haz la oración, pues ciertamente no la has hecho", tres veces. Y entonces dijo: "Por aquél que te ha enviado con la verdad, no se hacerlo mejor que esto, así pues, enséñame". Dijo: "Si te dispones a hacer la oración, haz el takbir, después lee lo que sepas del Corán. A continuación haz ruku' (la inclinación) hasta que estés tranquilo en el ruku'. Después levántate hasta que te quedes derecho de pie. Luego haz suyud (postración) hasta que te quedes tranquilo en suyud. Después levántate hasta que quedas tranquilo sentado. Y haz así en el resto de la oración".
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- entró a la mezquita. Entonces,entró un hombre de lo compañeros,llamado Jalal Ibn Rafi'i, e hizo una oración Ráoida, sin completar bien en cuanto a los movimientos y en cuanto a lo que se dcie en ella. Cuando acabó su oración vino a donde el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le saludó.Entonces le respondió y a continuación le dijo:"Vuelve y haz la oración, pues no la has hecho".Volvió e hizo su segunda oración como había hecho la primera y después vino a donde el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- quien le dijo:"Vuelve y haz la oración pues ciertamente no las has hecho",tres veces.Entonces el hombre juró cuando dijo:"Por aquél que te ha enviado con la verdad,es decir,Al-lah,Exaltado sea,no se hacerlo mejor que lo que he hecho así que enséñame".Y cuando tuvo sed de conocimiento y deseaba aprender y además estaba preparado para recibirlo y negó la idea de que podía estar olvidándose después de tantas repeticiones,le dijo el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-:"Si vas a hacer la oración haz takbir al ihram (el primer plar con el que inicia la oración), depués lee lo que puedas del Corán,después de haber leído la sura Al Fatiha.A continuación,haz ruku' (la inclinación) hasta que estés reposado y tranquilo en él,después levántate del ruku' hasta que estés derecho de pie y reposado.Después haz suyud hasta que estés reposado y tranquilo en el suyud.A continuación levántate del suyud (postración) y siéntate hasta que estés sereno sentado. Y haz así en todos los movimientos y en todo lo que dices en tu oración,a excepción de takbir al ihram que es en la primera raka' solamente".Y que lo que se requiera sea lo que se facilite de la sura Al Fatiha como mínimo,está tomado de otras narraciones del hadiz y de otras pruebas.
Narró Yabir Ibn AbdAl-lah -Al-lah esté complacido con ambos- que en hombre le dijo al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- el día de la Batalla de Uhud: Si muero, ¿a dónde iré? Le respondió: “al Paraíso”. Así que tiró los dátiles que tenía en su mano y luchó hasta que se murió (en dicha patalla).
Registrado por Al-Bujari y MuslimYabir -Al-lah esté complacido con él- informa que un hombre llamado Umair Ibn Al-Hamam o otro hombre, le dijo al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- el día de la Batalla de Uhud: Mensajero de Al-lah, si muero combatiendo a los incrédulos, ¿cuál será mi destino? El Mensajero de Al-lah le respondió: “al Paraíso”. Así que tiró los dátiles que tenía en su mano y dijo (la vida será lo suficientemente larga si perdura hasta que coma estos dátiles), salió al campo de batalla y luchó hasta su muerte, que Al-lah esté complacido con él.
Narró Abu Qatada Al Ansari -Alah este complacido con él-: "El Mensajero de Alah -la paz y las bendiciones sean con él- mientras rezaba cargaba a su nieta Umama Bint Zainab". Narró Abu Al As Ibn Al Rabii Abdu As Sham -Alah este complacido con él- "Cuando se postraba la ponía en el suelo y cuando se levantaba la cargaba".
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- cargaba a su nieta, Umama Bint Zainab mientras rezaba, la ponía sobre su pecho mientras estaba de pie y cuando se inclinaba o postraba la ponía en el suelo como una muestra de amor y dulzura.