





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
All
De Abdullah Ibn Abbas, Al-lah esté complacido con ambos, que dijo: “El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, prohibió ir al encuentro del comerciante y adelantarse en la compra antes de que llegue con sus productos al mercado; o hacer de intermediario en la venta de los productos del campesino forastero incrementando su precio en su ausencia”. Le dije a Ibn Abbas: “¿A qué se refiere ‘hacer de intermediario en la venta de los productos del campesino forastero?’” Me dijo: “se refiere a que el intermediario que es de la zona no debe vender al por menor los productos que le haya dejado el campesino que es de fuera”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEste hadiz menciona algunos contratos de compraventa prohibidos por el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dado que suponen un agravio para el vendedor, el comprador y otras personas. El primero es la prohibición de ir al encuentro del comerciante y adelantarse en la compra antes de que llegue con sus productos al mercado y los venda en él, dado que desconoce el precio de mercado de dicho producto. De este modo, el que compre lo productos así podría engañar a los comerciantes, lo que les impediría obtener su derecho a la ganancia, algo por el que han cubierto largos caminos viniendo desde tan lejos para obtener su sustento, exponiéndose a todo tipo de peligros. El segundo tipo de operación prohibido es cuando el campesino lleva sus productos a un pueblo para venderlos por el precio vigente ese día o por el precio que necesita y le es suficiente, pero lo aborda el pueblerino y le dice: “déjame tu mercancía para que te la venda progresivamente aumentándole el precio según el día”. Esto supone un perjuicio para las gentes de ese pueblo. De ahí, que la ley islámica pretenda proteger el derecho del vendedor forastero pero también proteger el derecho de los habitantes de ese pueblo.
De Abdullah Ibn Umar, Al-lah esté complacido con ambos, “que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, prohibió el contrato de compraventa llamado “muzabana”: vender los dátiles estando aún en la palmera sin cosechar por otros ya cosechados, o vender uva aún en la vid por uvas pasas, o vender el grano cuando aún está en la espiga sin cosechar por grano ya cosechado. Prohibió todos esos tipos de compraventa o intercambio”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, prohibió el contrato de compraventa llamado “muzabana”, que consiste en la venta o intercambio de lo tangible y conocido por lo desconocido de su misma especie, puesto que esta compraventa es muy perjudicial, y dado el desconocimiento y la desigualdad de las dos partes contratantes, una conducta que les puede llevar a caer en la usura. Par ello, se han ofrecido varios ejemplos que aclaran este tipo de compraventa: vender los dátiles estando aún en la palmera sin cosechar por otros ya cosechados, o vender uva aún en la vid por uvas pasas, o vender el grano cuando aún está en la espiga sin cosechar por grano ya cosechado. Prohibió todos esos tipos de compraventa, por el daño y el perjuicio que puede suponer para las partes.
Narró Abdallah Ibn Umar, que Al-lah esté complacido con ambos, “el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió el matrimonio pactado sin dote para la mujer (Ashighar)”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimLa norma en el matrimonio es que no está completo si no se otorga la dote a la mujer a cambio de poder disfrutar con ella. Por ello, El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- abolió el matrimonio que se practicaba en la Época Preislámica (Yahiliya), por medio del cual se cometía una injusticia por parte de los tutores a sus tuteladas, casándose con ellas sin otorgarles la dote que les corresponde para que puedan beneficiarse de ella. Lo que hacían era pactar el matrimonio de sus tuteladas sin dote alguna. Esto se considera una injusticia y mantener relaciones con mujeres de un modo contrario a lo que Al-lah ha ordenado. Este tipo de matrimonios se consideran totalmente ilícitos.
Narró Abdellah Ibn Omar -Al-lah esté complacido con ambos-:el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió la venta de la criatura que esté gestando en el vientre de la preñada. Este tipo de venta era común en el periodo preislámico, por la que a un hombre se le podía vender una res que se va a destinar a carne antes de que naciera”. Se dijo que vendían la dromedaria anciana por la criatura que parirá lo que esté gestando en su vientre.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEste tipo de venta forma parte de los contratos de venta prohibidos. Las dos explicación más conocidas de este hadiz son: 1. Que tenga el sentido del aplazamiento, esto es, que alguien compre algo con un precio aplazado hasta el parto de la dromedaria, y que lo que haya parido también alumbre. Este supuesto fue prohibido por el desconocimiento que existe del plazo en el que se debe abonar el precio. En este sentido, el plazo por corto o largo que sea afecta al precio. 2. Que tenga el sentido de la venta de lo inexistente y desconocido, por ejemplo en el caso de vender la criatura que parirá lo que la dromedaria anciana haya engendrado. Este supuesto también fue abolido por el gran daño y engaño que podría conllevar. No se sabe, por ejemplo, si la dromedaria parirá un macho o una hembra, o si parirá uno o dos, o si nacerá vivo o muerto, al tiempo que se desconoce cuándo será. Por ello, cabe incluirlo entre los contratos de compraventa desconocidos, cargadas de riesgos y especulación, y solo conlleva a conflictos. De este modo, este hadiz abarcaría cuatro supuestos. Primero: la venta de lo esté gestando en el vientre de la dromedaria. Segundo: la venta de la criatura que parirá lo que la dromedaria haya engendrado. En estos dos casos, se prohíbe por el desconocimiento existente de lo acordado en la compraventa. Tercero: que se aplace lo vendido/comprado, es decir, que se retrase el plazo en el que el producto comprado pase a ser propiedad del comprador hasta que la dromedaria alumbre o hasta que alumbre lo que haya gestado. Cuarto: que la venta del producto sea definitiva pero que se aplace su precio por un periodo desconocido.
De Abû ‘Abdu Al-lah Yabir Ibn ‘Abdu Al-lah, que Al-lah esté complacido de ellos, que dijo: ‘El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos envió al encuentro de una caravana de Quraish, designando como emir de la expedición a Abû ‘Ubaida, que Al-lah esté complacido de él. Nos aprovisionó con un hatillo lleno de dátiles sin que encontrara otra cosa para nosotros. Abû ‘Ubaida solía darnos un dátil cada día debido a la escasez. Después uno preguntó: ‘¿Y qué solíais hacer con él?’ Dijo: ‘Lo chupábamos como lo puede chupar un niño. Después bebíamos agua y nos bastaba ese día hasta la noche. También golpeábamos con nuestros bastones las hojas de un árbol conocido, las cuales, humedeciéndolas en agua, nos servían de alimento’. Continuó diciendo: ‘Partimos hacia la costa. Y se levantó ante nosotros en la orilla del mar un montículo de arena en forma de duna rectangular y de grandes proporciones. Cuando al acercarnos, vimos que se trataba de un enorme cachalote (ámbar)’. Y dijo Abû ‘Ubaida: ‘¡Muerto!’ Luego dijo: ‘¡No! Nosotros somos emisarios del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y por la causa de Al-lah. Y nos vemos obligados por la necesidad. Así pues, comed’. Acampamos allí durante un mes los trescientos que éramos, hasta que desapareció nuestra delgadez. También nos vimos sacando la grasa de la cavidad de los ojos con el cubo. Y cortábamos trozos tan grandes como un toro. Y cogiendo Abû ‘Ubaida trece hombres los hizo sentar en la cavidad del ojo del enorme cachalote. Después tomó una costilla del animal y, poniéndola de pie, hizo pasar por debajo de ella el camello más grande que teníamos, con su montura y su jinete. Por último, nos aprovisionamos de su carne e hicimos tiras y las secamos al sol. Cuando llegamos a Medina fuimos al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le mencionamos todo lo sucedido. Y dijo: “Esa es la provisión que Al-lah sacó para vosotros. ¿Os queda algo de su carne de la que podáis darnos de comer?” Así pues, le mandamos de su carne y comió’.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, envió una expedición al encuentro de una caravana de Quraish, designando como emir de la expedición a Abû ‘Ubaida. Les aprovisionó con un hatillo lleno de dátiles sin que encontrara otra cosa para ellos. Abû ‘Ubaida solía darles un dátil cada día debido a la escasez. Lo chupaban; después bebían agua. También golpeaban con sus bastones las hojas de un árbol del que se alimentaban los camellos, y la humedecían en agua para suavizar su aspereza; que les servía de alimento. Cuando llegaron a la costa del mar vieron un montículo de arena en forma de duna rectangular y de grandes proporciones. Cuando se acercaron, vieron que se trataba de un enorme cachalote (ámbar). En un principio su emir Abû ‘Ubaida les prohibió a que lo comieran, ya que estaba muerto. Y el animal muerto está prohibido su consumo, según recoge el Corán. Sin embargo, luego cambió de opinión y les permitió a que comieran de aquel animal marino. Está permitido el consumo del animal muerto en situación de necesidad; y más aún si se hallan en una misión por causa de Al-lah, Glorificado sea. Desconocían también que el animal marino muerto es lícito su consumo. Ante aquella necesidad consumieron aquel cachalote, y llevaron consigo una parte de su carne. Al llegar a Medina, informaron de lo sucedido al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y este les confirmó que lo que hicieron fue correcto, e incluso comió también parte de esa carne.
De Aisha Bint Abu Bakr, Al-lah esté complacido con ambos, que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le compró a un judío unos alimentos, y le dejó fiado una armadura de hierro.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le compró a un judío una cantidad de cebada para comer, y le dejó fiado lo que él necesitaba para luchar en el nombre de Al-lah y elevar su palabra, estos, su armadura de hierro que llevaba puesta en el campo de batalla como protección, después de la protección de Al-lah, de las armas de los enemigos y de su insidia.
Narró Abi Sa'id Al Judry -Allah esté que complacido con él-: "Mientras estábamos con el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- de viaje, llegó un hombre en su montura y se puso a mirar a izquierda y derecha. Entonces el Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "Quien tenga una montura adicional que se la dé al que no tiene, y quien tenga algo adicional de comida que se lo de a quien no tiene" y entonces mencionó los tipos de bienes hasta que pensamos que nadie tendría derecho a quedarse con nada de lo que le sobrara.
Registrado por MuslimMencionó Abu Sa'id Al Judry -Al-lah esté complacido con él- que estaban de viaje con el Profeta-la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y llegó un hombre montado en su camella, y se pusó a mirar a izquiera y derecha, en busca de que alguien le ayudara pues estaba en necesidad. Entonces el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo que quien tuviera una montura de más la diera como caridad a quien no tuviera, y quien tuviera provisiones de más que la diera en caridad a quien no tuviera. Dijo el narrador del hadiz: "Hasta que pensamos que ninguno de nosotros tenía derecho sobre aquéllo que sobrepasara lo necesario".
Narró Yabir Ibn AbdAl-lah -Al-lah esté complacido con ambos- que El Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió la “mujabara” (arrendar la tierra de cultivo a cambio de una parte de su producción), la muhaqala (la venta de la espiga sin desgranar por granos de trigo ya desgranados y limpios de paja), la muzabana (vender los dátiles que aún están en la palmera sin cosechar por otros ya cosechados), y la venta del fruto hasta que no sea comestible, que no se venda esta fruta sino en dinares y dírhams (tipo de monedas), excepto Al-Araia (vender los dátiles que aún están en la palmera aproximando su cantidad por dátiles cosechados y pesados, siempre y cuando la cantidad es menos que 653 kilogramos aproximadamente).
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió algunos tipos de venta de frutos, por cuanto encierra de perjuicios para el vendedor o el comprador o para ambos. Entre estos tipos se encuentra la “mujabara”, que consiste arrendar las tierras de cultivo a cambio de una parte injusta de su producción. También la “muhaqala”, que consiste en la venta de la espiga sin desgranar por granos de trigo ya desgranados y limpios de paja. La muzabana, por su parte, es que se vendan los dátiles que aún están en la palmera sin cosechar por otros ya cosechados, al igual que prohibió la venta del fruto hasta que sea comestible, pero ha autorizado que se paste en las tierras después de determinar su valor equivalente en frutos de la cosecha siempre y cuando la producción es menos que cinco Ausuq debido a su mención en otros relatos.
De Anás, Al-lah esté complacido con él, que dijo: “Cuando hacíamos un alto en el viaje para descansar o acampar, no rezábamos hasta que no descargábamos y desatábamos las monturas”.
Registrado por Abu-DawudEl significado de este hadiz: a pesar de nuestra preocupación por realizar la oración siempre, sin embargo no la hacíamos hasta que no descargábamos el equipaje y desatábamos las monturas.