





























Hadeeth Cards
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Narró Imran Ibn Husain -Al-lah este complacido con ambos-: "Se revelo la aleya de la "mutaah" (unir la umrah con el hajj) en el libro de Al-lah -el Altísimo- y la hicimos con el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- y no se reveló aleya alguna que la prohibiera y el Profeta no la prohibió hasta que murió, esto lo dijo un hombre según su opinión" Bujari dijo: "Dicen que era Omar" en otra narración: "Se reveló la aleya de la "mutaah" (unir la umrah con el hajj) y el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- nos ordenó hacerla, y no se reveló algo que la abrogara y el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- no la prohibió hasta que murió" Hay mas narraciones con este relato.
Registrado por Muslim - Registrado por Al-Bujari y MuslimImran Ibn Husain -Al-lah este complacido con ambos- mencionó la aleya de unir la Umrah al Hajj, dijo: fue legislada en el libro de Al-lah y la Sunnah del Mensajero -la paz y las bendiciones sean con él- en cuanto el Corán: (Quien haga la Umrah primero y luego la peregrinación que sacrifique el animal que pueda), con respecto a la Sunnah, el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- la realizó y la permitió, no se reveló aleya alguna que la prohibiera ni tampoco la prohibió el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones sean con él- incluso después que murió el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- y el juicio quedó permanente no se abrogó, ¿Cómo entonces un hombre puede dar una opinión contrario a ello? se refiere a la prohibición de Omar Ibn Al Jattab -Al-lah este complacido con él- que hizo sobre ella en los meses del Hajj, fue un esfuerzo que hizo para aumentar el número de visitas durante todo el año, ya que si ellos la realizaban con el Hajj no volverían a la mezquita sagrada fuera de la temporada del Hajj, lo de Omar -Al-lah este complacido con él- no fue una prohibición o que se deje de obrar con el Corán y la Sunnah sino que fue una prohibición temporal buscando un bien mayor.
Narró Abu Yamrah Ibn Imran Ad Dubi: Le pregunté a Ibn Abbas acerca de la Mutaa (hacer umrah y hajj al mismo tiempo), me ordenó realizarla, le pregunté sobre el sacrificio (hadi) y me dijo: ¿Tienes algún camello, vaca u oveja propia o compartida con alguien más? algunas personas se han negado a cumplirlo, entonces dormí y vi en los sueños que algunas personas decían: ¡Una peregrinación bien realizada y una visita menor aceptada, fui a ver a Ibn Abbas le conté el sueño y dijo: Al-lah es el más grande esta es la sunnah de Abu Al Qasim (el Profeta) -la paz y las bendiciones sean con él-.
Registrado por Al-Bujari y MuslimAbu Yamrah le preguntó a Ibn Abbas -Al-lah este complacido con ambos- sobre la mutaah -hacer la umrah y el hajj juntos- y le ordenó hacerla, después le preguntó sobre el animal para sacrificar mencionado en el Corán: (Si hay seguridad [en el camino], entonces, quien haga la ‘Umrah primero y luego la peregrinación que sacrifique el animal que pueda) le informó que es el camello, el cual es el mejor, le sigue la vaca, después la oveja, le explicó que pueden compartir el sacrificio de una vaca entre siete personas, al parecer alguiense opuso a que Yamrah uniera la umrah con el hajj, entonces el vio en sus sueños a algunas personas que le decían: ¡Una peregrinación bien realizada y una visita menor aceptada" fue a ver a Ibn Abbas -Al-lah este complacido con ambos- para contarle con alegría el sueño hermoso que había tenido, ya que los sueños buenos son una parte de la profecia, Ibn Abbas -Al-lah este complacido con ambos- se alegró por el sueño y le dio las buenas noticias que Al-lah ha afirmado su obra, luego dijo: Al-lah es el más grande esta era la sunnah de Abu Al Qasim -la paz y las bendiciones sean con él
De Abu Qatada Al-Ansari, Al-lah esté complacido con él, “que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, partió para realizar la Peregrinación menor, y él y otros salieron en su compañía. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, selección un grupo de los que le acompañaban, entre los que se encontraba Abu Qatada, y les ordenó que tomaran el camino que bordea la costa hasta que se encontrara con ellos. Ellos tomaron el camino de la costa y al partir todos decidieron entrar en el estado de inviolabilidad propio de la peregrinación, excepto Abu Qatada, que no lo hizo. Mientras seguían su camino vislumbraron unas cebras. Abu Qatada las persiguió y pudo capturar una cebra. Hicimos un alto en el camino y comimos su carne. Después nos preguntamos: ‘¿comemos la carne de caza estando en estado de inviolabilidad en el que se nos prohíbe la cacería?’ Portamos con nosotros lo que sobró de la carne hasta que nos encontramos con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Le preguntamos por ello. Dijo: ‘¿Acaso alguno de vosotros le ordenó a Abu Qatada que persiguiera las cebras?’ Dijeron: ‘No’. Dijo: ‘Comed pues lo que quede de su carne’”. En otro relato, “que dijo: ‘¿Os queda algo de carne? Dije: ‘Sí’, y le ofrecí una paleta de la comió”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, partió el año de Al-Hudaybiya para realizar la Peregrinación menor. Antes de llegar a los lugares inviolables cercanos a Medina, esto es, Dhu Al-Hulaifa, le llegó la noticia de que unos enemigos venían a su acecho por el camino costero. Así que le ordenó a un grupo de los que le acompañaban, entre los que se encontraba Abu Qatada, que tomaran la vía de la derecha que bordea la costa con el fin de evitar a esos enemigos. Ellos tomaron el camino de la costa y al partir hacia el encuentro del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, todos decidieron entrar en el estado de inviolabilidad propio de la peregrinación, excepto Abu Qatada, que no lo hizo. Mientras seguían su camino vislumbraron unas cebras y desearon en sus adentros que Abu Qatada las vea, puesto que él aún no estaba en estado de inviolabilidad y por lo tanto las podía cazar. Cuando Abu Qatada las vio, las persiguió y pudo capturar una cebra. Todos ellos comieron de su carne. Después, empezaron a dudar si se les está permitido o no hacerlo estando en estado de inviolabilidad en el que se nos prohíbe la cacería. Así que portaron lo que sobró de la carne hasta que encontraron al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Le preguntaron por ello. Él les dijo: “¿Acaso alguno de ustedes le ordenó a Abu Qatada que persiguiera las cebras o le hizo una señal para que las vea?” Dijeron que nada de eso había ocurrido. Entonces él les tranquilizó al decirles que era lícito que comieran su carne pues, ya que les ordenó comer lo que había sobrado. Además, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, comió también de esa carne para que estuvieran seguros y tranquilos.
Narró Abu Musa Al Ashari -Al-lah esté complacido con él-: En el tiempo del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- Hubo un eclipse de sol, cuando ocurrío este el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se levantó asustado por miedo de que hubiera llegado la Hora. Fue a la mezquita e hizo oración, con el qiyam (estar de pie) y el suyud (postración) más largos que nunca haya visto hacer en su oración. Después dijo: "Ciertamente estas señales que Al-lah, el Altísimo, envía no son por la muerte de nadie ni por su vida. Si no que Al-lah las envía para atemorizar a sus siervos, así que, si ven alguna de ellas, corran al recuerdo de Al-lah, a hacer suplicas y a pedir su perdón.
Registrado por Al-Bujari y MuslimCuando la luz del sol desapareció o parte de ella, en la época del Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se levantó atemorizado, porque su extenso conocimiento de su Señor, el Altísimo, le hacía ser temeroso y extremadamente vigilante de sus actos, y a causa del extravío de la gente y su tiranía o que el momento del soplido en el cuerno hubiera llegado. Así que, entró en la mezquita e hizo con la gente la oración del eclipse de sol. Una oración muy larga como nunca había hecho, como muestra de arrepentimiento y cuando el Profeta eligido terminó sus súplicas se dirigió a la gente para amonestarles y explicarles que estos signos los envía Al-lah a sus siervos como una lección, recuerdo y atemorización para que se apresuren a hacer Suplicas, a pedir perdón, a recordar a Al-lah y a hacer oración.
Narró Hurayra -Al-lah esté satisfecho con él- que el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: "Un hombre compró de otro una propiedad, y el que la compró encontró en ella una jarra llena de oro. Así que le dijo al que le había vendido la propiedad: "Coge tu oro, porque compré de tí la tierra y no el oro". El que había vendido la propiedad respondió: "Ciertamente te vendí la tierra y lo que hay en ella". Entonces fueron a un tercero para que juzgara entre ellos, el cual dijo: "¿Tienen hijos?". Uno de ellos dijo: "Yo tengo un joven". El otro dijo: "Yo tengo una hija". Dijo (el que juzgaba entre ellos): "Pues que el joven se case con la chica y les mantienen de este oro y den caridad del mismo".
Registrado por Al-Bujari y Muslim en varias narraciónesEl Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- nos informa de que un hombre compró una tierra y en ella encontró oro, y debido a su gran piedad y rectitud devolvió ese oro al que le había vendido la tierra, puesto que él había comprado la tierra pero no el oro que había en ella. Siendo que el vendedor también rechazó tomar el oro, debido a su gran piedad y rectitud y puesto que había vendido la tierra y lo que en ella había. Entonces, entraron en disputa y le dijeron al juez: "Envía a alguien que coja el oro y lo ponga donde te parezca apropiado". Pero el juez no lo hizo si no que les preguntó si tenían algún hijo. Uno de ellos le informó de que tenía un joven y el otro informó de que tenía una chica. Así pues, el juez les propuso que casaran al joven con la chica y les dieran de ese oro y que dieran en caridad de él.
De Abu Huraira, Al-lah este complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Había dos mujeres que tenían un hijo cada una. Vino, entonces, el lobo y se llevó a uno de ellos. Una le dijo a su compañera: ‘¡Se ha llevado a tu hijo!’ Y dijo la otra: ‘¡Ha sido el tuyo el que se ha llevado!’ Acudieron a Daud. La paz sea con él, para que dictaminara entre las dos. Y lo hizo en favor de la mujer mayor. Después salieron y acudieron a Suleimán Ibn Daud, la paz sea con él, y le informaron del hecho. Este les dijo: ‘¡Traiganme un cuchillo para que lo divida entre las dos!’ Le dijo la menor: ‘¡No lo hagas, que Al-lah te compadezca!’ Era su hijo. Así que dictaminó en favor de la menor.”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimNuestro Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- nos informó la historia de dos mujeres que salieron con sus hijos, el lobo se comió el hijo de una de ellas, entonces cada una le dijo a la otra: ese hijo (el que quedo vivo) es el mío, le pidieron a Daud -la paz sea con él- que juzgara entre ellas y él juzgó a favor de la mayor creyendo que era lo correcto, pensó que por ser mayor ya no podría dar a luz nuevamente, la otra era joven y podría tener más hijos en el futuro, luego se fueron y se dirigieron a su hijo Sulaiman -la paz sea con él- le comentaron lo sucedido y el pidió que le trajeran un cuchillo y dijo: lo partiré por la mitad para ustedes, la mayor se sintió complacida mientras que la menor no aceptó y dijo que el niño era hijo de la mujer mayor, el amor y misericordia de madre la hizo hacer eso, ya que realmente era su hijo, por eso dijo: Mensajero de Alah, el niño es de ella, entonces él juzgó a favor de la menor ya que ella demostró misericordia al decir que era hijo de la mayor, prefería que estuviera vivo a que fuera cortado por la mitad, por eso juzgó a favor de la menor.
De Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Uno de los profetas anteriores, las bendiciones y la paz de Al-lah sean sobre ellos, sostuvo una batalla y después habló a su pueblo diciendo: ‘No podrá seguirme aquel que haya pactado el matrimonio pero que aún no lo haya consumado, ni tampoco aquel que haya construido una casa pero aún no le ha puesto tejado, ni tampoco aquel que haya comprado corderos y camellos, y espera que nazcan sus crías’. Estando en plena conquista cerca de la ciudad a la hora de la oración de la tarde aproximadamente, le dijo al sol: ‘Tú obedeces a unos mandatos y yo obedezco a unos mandatos. ¡Oh Al-lah, hazlo detenerse para nosotros!’ Así pues, el sol se detuvo hasta que Al-lah le dio la victoria sobre el enemigo. Entonces, reunió el botín para ofrecerlo como sacrificio y purificación a Al-lah. Y cuando el fuego llegó y se acercó para arrasar el botín, no lo hizo. Dijo el profeta: ‘Entre vosotros hay traidores que han tomado parte del botín. Que venga a rendirme pleitesía un hombre de cada tribu’. Y al darle la mano a un hombre, su mano se quedó pegada con la suya. Y volvió a decir: ‘Hay traidores entre vosotros. Que venga, pues, toda tu tribu a rendirme pleitesía’. Entonces, su mano se quedó pegada a las manos de dos o tres hombres. Les dijo: ‘Entre vosotros están los traidores’. Entonces, le trajeron la cabeza de una vaca hecha de oro (tomada del botín). Así pues, llegó el fuego y arrasó con todo el botín. ‘De este modo, a ninguno de los pueblos que nos precedieron le eran permitidos los botines’, dijo el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ‘sin embargo Al-lah nos los permitió a nosotros al ver nuestra debilidad e incapacidad’”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informó acerca de uno de los profetas anteriores, las bendiciones y la paz de Al-lah sean sobre ellos, que emprendió una batalla en contra de un pueblo al que se le ordenó conquistar. Sin embargo, las bendiciones y la paz de Al-lah sean sobre él, prohibió que participara con él todo aquel que haya pactado el matrimonio pero que aún no lo haya consumado, ni tampoco aquel que haya construido una casa pero aún no le ha puesto tejado, ni tampoco aquel que haya comprado corderos y camellos, y espera que nazcan sus crías, puesto que estas personas están preocupadas por otras cuestiones. El hombre casado está pensando en su mujer con la que aún no ha consumado el matrimonio, la echa de menos. De igual modo, el que haya construido una casa pero aún no le ha puesto tejado está pensando en acabar su casa para que puedan residir en ella junto con su familia, lo mismo que el hombre que haya comprado ganado espera que nazcan sus crías. El combate por la causa de Al-lah requiere de la persona una dedicación completa, sin tener otra distracción. Este profeta emprendió la batalla para la conquista y les alcanzó la hora de la oración de la tarde aproximadamente aún en combate, así que temió que se les hiciera de noche, por lo que comenzó a hablar con el sol. Le dijo: ‘Tú obedeces unos mandatos y yo obedezco unos mandatos’. Sin embargo, los mandatos del sol son universales y los del profeta son por ley. A él se le ha ordenado combatir por Al-lah, mientras que al sol se le ha ordenado ir hacia donde Al-lah, Ensalzado y Majestuoso sea, le ha ordenado. En este sentido, Al-lah dice en su Libro: “Y el sol: circula en una órbita propia, así ha sido dispuesto por voluntad del Todopoderoso, el Omnisciente” [Corán, 36:38]. Desde que el sol fue creado, sigue circulando en la dirección que se le ha ordenado, ni se adelanta ni se retrasa, ni baja ni sube. Dijo: ¡Oh Al-lah, hazlo detenerse para nosotros!’ Así pues, Al-lah detuvo el sol, por lo que no se puso en la hora prevista. De este modo, el profeta pudo completar su conquista y obtuvo un extenso botín. El uso y disfrute del botín no le estaba permitido a los pueblos anteriores al Islam. De hecho, una de las características que distingue al pueblo musulmán es que se le ha permitido el uso y disfrute del botín, Alabado sea Al-lah. Los pueblos anteriores solían reunir todo el botín y luego descendía sobre él el fuego y lo arrasaba si Al-lah aceptaba dicho botín. Así, se reunió el botín pero no descendió sobre él el fuego para quemarlo. Entonces el profeta dijo: ‘Entre vosotros hay traidores que han tomado parte del botín’, así que le ordenó a cada tribu que presentara un miembro para que le rinda pleitesía jurando que no ha tomado parte del botín. Y al darle la mano a un hombre, su mano se quedó pegada con la suya. Cuando esto ocurrió, le dijo: ‘Hay traidores entre vosotros. Que venga, pues, cada miembro de esta tribu a jurar ante mí’. Entonces, su mano se quedó pegada en las manos de dos o tres hombres de ellos. Así, les dijo: ‘Entre vosotros están los traidores’. Entonces, le trajeron la cabeza de una vaca hecha de oro. Una vez que la pusieron junto al resto del botín, el fuego arrasó con él.
De Abdullah Ibn Úmar, Al-lah esté complacido con ambos, que dijo: “El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en su peregrinación de la despedida, realizó la peregrinación menor y la mayor el mismo año portando consigo un animal como ofrenda de sacrificio. Esta ofrenda animal la condujo desde Dhul Hulaifa (zona en las afueras de Medina). Luego, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y su familia comenzaron la peregrinación menor (Umrah). Después, comenzaron la peregrinación mayor (Hayy) y la completaron. Asimismo, las personas que lo acompañaban realizaron el sacrificio de la ofrenda animal junto con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Por lo tanto prosiguió después de la Umrah con el Hayy. Había gente que trajo su ofrenda animal desde Dhul Hulaifa, pero otros no trajeron ofrenda animal para el sacrificio. Cuando el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se dirigió a los peregrinos, les dijo: ‘Quien de vosotros ha traído la ofrenda animal para el sacrificio debe seguir en estado de inviolabilidad hasta completar la peregrinación mayor (Hayy). Quien no haya portado la ofrenda del sacrificio, debe circunvalar la Kaaba y luego dirigirse a Safá y Marwa, para así salir del estado de inviolabilidad impuesto al peregrino. Después, debe comenzar el Hay y realizar el sacrificio de la ofrenda animal. Quien no encontrase animal para el sacrificio o no dispone de medios, deberá ayunar tres días durante la peregrinación y siete días cuando regrese a su lugar de origen’. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al llegar a Meca comenzó a circunvalar la Kaaba (tawaf), comenzando en primer lugar por su esquina, y luego dio tres vueltas alrededor trotando a paso ligero y las cuatro vueltas restantes las hizo caminando, completando así siete vueltas en total. Cuando completó las vueltas (tawaf), rezó dos prosternaciones junto a la piedra negra de la esquina de la Kaaba. Luego, se dirigió a Safá y dio siete vueltas entre Safá y Marwa. Luego, no abandonó el estado de inviolabilidad obligado hasta que no completó su peregrinación mayor. El Día del Sacrificio, degolló su ofrenda animal y, a media mañana, volvió a la Kaaba y dio vueltas alrededor de ella (tawaf). Es entonces cuando salió del estado de inviolabilidad impuesto por la peregrinación y todo lo que le era lícito antes del Hayy volvió a serlo de nuevo. Hicieron lo mismo que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, todas aquellas personas que habían traído una ofrenda animal para el sacrificio”. “Vi que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando llegaba a la Kaaba y tocaba la piedra negra que hay en una de sus esquinas, las tres primeras vueltas que daba alrededor de la Kaaba las realiza trotando a paso ligero”.
Todas las dos narraciónes son registrados por Al-Bujari y MuslimCuando el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, partió hacia Dhul Hulaifa (zona en las afueras de Medina) para realizar su peregrinación de despedida de la Casa de Al-lah y todos los pasos de la peregrinación mayor, en la que se despidió de los musulmanes, no antes de hacerles llegar su mensaje y ponerlos por testigo de su entrega. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entró en estado de inviolabilidad con la intención de realizar la peregrinación menor y la mayor el mismo año. Por lo tanto, había juntado ambas peregrinaciones y así lo hizo la gente que lo acompañaba. Algunos siguieron los pasos obligatorios para la peregrinación menor (Umrah), con la intención de seguir luego con la mayor, otros siguieron los pasos para la realización de las dos peregrinaciones, la menos y la mayor, y otros solo tenían la intención de hacer la mayor. Es así como el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les dio a elegir entre las tres posibilidades. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, junto con algunos de sus compañeros habían portado la ofrenda animal para el sacrificio desde Dhul Hulaifa, pero otros no trajeron ofrenda animal para el sacrificio. Cuando se acercaron a la Meca, llamó a los que no habían portado la ofrenda animal para el sacrificio, ya sean de los que iban a realizar solamente la Umrah o aquellos que iban a realizar las dos peregrinaciones, a que convirtieran su peregrinación Umrah. Después de dar vueltas alrededor de la Kaaba y emprender el camino entre Safá y Marwa, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le ordenó a estos que acortaran las etapas de su peregrinación, para así salirse del estado de inviolabilidad impuesto por la Umrah. Luego, debían comenzar la peregrinación mayor (Hayy), entrando de nuevo en el estado de inviolabilidad, y finalmente debían sacrificar la ofrenda animal, puesto que venían a completar dos peregrinaciones en un solo viaje. Quien no encontrase animal para el sacrificio o no dispone de medios, deberá ayunar diez días en total, tres días durante la peregrinación, cuyo momento comienza cuando empieza la Umrah, y siete días cuando regrese a su lugar de origen. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al llegar a Meca comenzó a dar vueltas alrededor de la Kaaba (tawaf), tomando en primer lugar su esquina, y luego dio tres vueltas alrededor trotando a paso ligero y las cuatro vueltas restantes las hizo caminando, completando así siete vueltas en total. Luego, rezó dos prosternaciones junto a la piedra negra de la esquina de la Kaaba, lugar del Profeta Abraham. Luego, se dirigió a Safá y dio siete vueltas entre Safá y Marwa. Trotaba a paso ligero entre las dos colinas y caminaba en la distancia restante. Luego, no abandonó el estado de inviolabilidad obligado hasta que no completó su peregrinación mayor. El Día del Sacrificio, degolló su ofrenda animal. Cuando completó su peregrinación, lanzó los guijarros al monolito que simboliza el diablo, sacrificó su ofrenda y se rasuró la cabeza el Día del Sacrificio, lo que se considera el primer paso para salir del estado de inviolabilidad, a media mañana, volvió a la Kaaba y dio vueltas alrededor de ella (tawaf). Es entonces cuando salió del estado de inviolabilidad impuesto por la peregrinación y todo lo que le era lícito antes del Hayy volvió a serlo de nuevo, incluido cohabitar con sus esposas. Hicieron lo mismo que él todos aquellos compañeros que habían traído una ofrenda animal para el sacrificio.
Narró Yabir Ibn Abdullah -Al-lah esté complacido con ambos-: “Úmar Ibn Al-Jattab -Al-lah esté complacido con él- llegó el Día de la Trinchera, después de la puesta del sol y comenzó a insultar a los infieles de la tribu de Quraish. Y dijo: “¡Oh, Mensajero de Al-lah! Sólo he podido realizar la oración del Asr (la tarde) cuando el sol ya estaba a punto de ponerse”. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le dijo: “¡Juro por Al-lah! Yo aún no la he realizado”. Dijo: “Salimos a Batjan (el nombre de un valle), y el Mensajero de Al-lah realizó la ablución menor y nosotros después de él. Luego realizó la oración del Asr (la tarde) después de la puesta de sol. Al terminar, realizó la oración del Maghrib””.
Registrado por Al-Bujari y MuslimÚmar Ibn Al-Jattab -Al-lah esté complacido con él- llegó donde el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- el Día de la Trinchera, después de la puesta de sol, y comenzó a insultar a los infieles de la tribu de Quraish, porque le habían impedido realizar la oración del Asr (la tarde) en su tiempo, por lo que solo pudo realizarla cuando el sol estaba cerca de ponerse. Entonces, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-, el veraz, juró que hasta el momento tampoco había podido realizar la oración del Asr (la tarde), para que así Úmar se tranquilice. Luego, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- se dispuso a realizar la ablución menor y lo siguieron sus compañeros. Y realizaron la oración del Asr (la tarde) después de la puesta de sol. Al terminar, continuaron con la siguiente oración del Maghrib (atardecer).