





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
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'Aisha —que Al-lah esté complacido con ella— dijo: «Se le preguntó al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— sobre los adivinos y videntes. Dijo: "No son nada". Entonces dijeron: "Oh Mensajero de Al-lah, a veces hablan de cosas que resultan ser verdad". Respondió el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— : " Esas palabras que resultan ciertas son las que un "yinn" logra escuchar y pone en el oído de su amigo (el adivino) con un sonido similar al cacareo de una gallina; luego las mezclan con más de cien mentiras”».
Registrado por Al-Bujari y MuslimLe preguntaron al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— sobre quienes informan acerca de lo oculto o del futuro y dijo que no se preocuparan por ellos, que no tomasen en serio sus palabras ni se interesasen por sus asuntos. Entonces le dijeron que algunas de las cosas que dicen concuerdan con lo que sucede, como cuando informan de que un acontecimiento relacionado con lo oculto pasará en cierto mes y día y ocurre como cuentan. El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— respondió que los «yinn» roban palabras que escuchan en el cielo y descienden sobre sus aliados de entre los adivinos y les comunican lo que oyeron. Posteriormente, el adivino le añade cien mentiras a dichas palabras.
Anas Ibn Malik —que Al-lah esté complacido de él— narró: «El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— compartía montura con Mu‘adh cuando le dijo: "¡Mu‘adh ibn Yabal!". Dijo: "Aquí estoy, a tu servicio y para complacerte ¡oh Mensajero de Al-lah!". Dijo: "¡Mu‘adh!". Respondió: "Aquí estoy, a tu servicio y para complacerte ¡oh Mensajero de Al-lah!". Esto pasó tres veces. Entonces dijo: "Al-lah le prohíbe el castigo del fuego a todo aquel que atestigüe, con veracidad desde su corazón, que no hay más divinidad que Al-lah y que Muhammad es el mensajero de Al-lah". Dijo: "¡Oh Mensajero de Al-lah!, ¿informo a los demás y les doy la buena nueva?". Dijo: "No, porque se confiarán". De modo que Mu‘adh solo informó de ello antes de su muerte, para evitar pecar (por ocultar el conocimiento)».
Registrado por Al-Bujari y MuslimMu‘adh ibn Yabal —que Al-lah esté complacido de él— iba montado detrás del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— cuando le llamó: «¡Mu‘âdh», repitiendo el llamado en tres ocasiones para enfatizar la importancia de lo que le iba a decir. Cada vez, la respuesta de Mu‘adh —que Al-lah esté complacido con él— era: «Aquí estoy, a tu servicio y para complacerte, ¡oh Mensajero de Al-lah!»; es decir: te respondo, Mensajero de Al-lah, una y otra vez, buscando tu complacencia al responderte. Le informó que a todo aquel que testifique que no hay divinidad salvo Al-lah; es decir, que no hay ninguna divinidad verdadera con derecho a ser adorada excepto Al-lah, y que Muhammad es el Mensajero de Al-lah, con veracidad en el corazón, sin mentir; si muere en tal estado, Al-lah le prohibirá el castigo del fuego. Entonces, Mu‘adh —que Al-lah esté complacido con él— le preguntó al Profeta —la paz y la misericordia de Al-lah sean con él— si podía informar a la gente para que se alegrara con la buena nueva. Pero el Profeta —que la paz y la misericordia de Al-lah sean con él— temió que la gente se confiara y disminuyeran sus buenas acciones. Así que Mu‘adh no informó a nadie hasta poco antes de morir, por miedo a pecar si ocultaba dicho conocimiento.
De Abu Huraira —que Al-lah esté complacido con él—, quien narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Nuestro Señor —alabado y ensalzado sea— desciende cada noche hasta el cielo de este mundo en el último tercio de la noche y dice: "¿Quién me implora para que responda a sus ruegos? ¿Quién me pide para que se lo conceda? ¿Quién suplica mi perdón para que lo perdone?"».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informó que Al-lah —alabado y ensalzado sea— desciende cada noche hasta el cielo de este mundo en el último tercio de la noche e invita a Sus siervos a suplicarle porque responde a quien Le implora; los anima a que Le pidan lo que quieren porque Él concede a quien Le pide lo que desea; y les insta a que rueguen el perdón por sus pecados porque Él perdona a Sus siervos creyentes.
Abu Marzad Al-Ganawi —que Al-lah esté complacido de él— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «No se sienten sobre las tumbas ni oren en dirección a ellas».
Registrado por MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— prohibió sentarse sobre las tumbas. Asimismo, prohibió orar en dirección a ellas de forma que quien reza se oriente hacia la tumba por hallarse en la dirección de la alquibla, ya que ello conduce a la idolatría.
'Aisha, la madre de los creyentes —que Al-lah esté complacido con ella—, narró: «Um Salama mencionó al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— una iglesia que vio en la tierra de Abisinia, llamada María. Le describió las imágenes que había visto en ella, y el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: "Esas son personas que, cuando muere entre ellos un siervo justo o un hombre justo, construyen sobre su tumba un lugar de oración y colocan imágenes allí. Esas son las peores criaturas para Al-lah"».
Registrado por Al-Bujari y MuslimUm Salama, la madre de los creyentes —que Al-lah esté complacido con ella—, le contó al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— que cuando estaba en la tierra de Abisinia vio una iglesia, llamada María, que tenía imágenes, decoraciones y representaciones; ella se asombró de eso. Entonces, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— le explicó por qué colocaban esas imágenes. Y dijo: En verdad, aquellos a quienes, cuando moría un hombre justo de entre ellos, construían sobre su tumba un lugar donde rezaban y colocaban esas imágenes. Y aclaró que aquellos que hacen esto son los peores de la creación ante Al-lah el Altísimo, ya que sus acciones llevan a asociar otros con Al-lah.
'Abdul-lah Ibn 'Umar —que Al-lah esté complacido con ambos— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «El islam ha sido edificado sobre cinco pilares: atestiguar que no hay divinidad que merezca ser adorada salvo Al-lah y que Muhammad es el Mensajero de Al-lah; realizar la oración; pagar el azaque; peregrinar a la Ka'ba; y ayunar en ramadán».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— compara el islam con una sólida edificación sostenida por cinco pilares, mientras que el resto de las características del islam es lo que completa la estructura. El primer pilar lo componen los dos testimonios de fe: atestiguar que no hay más divinidad que Al-lah y que Muhammad es el Mensajero de Al-lah. Ambos testimonios constituyen un pilar y no pueden separarse. El siervo debe pronunciarlos reconociendo la unicidad de Al-lah y que solo Él merece la adoración; tiene que actuar en consecuencia, creer en el mensaje de Muhammad —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y seguirlo. El segundo pilar es realizar la oración, y se refiere a los cinco rezos obligatorios del día y la noche: «salatu-l fayr» (el rezo del alba), «salatu-dh-dhuhur» (el rezo del mediodía), «salatu-l 'asr» (el rezo de la tarde), «salatu-l magrib» (el rezo del ocaso) y «salatu-l 'isha» (el rezo de la noche). Y deben efectuarse con sus condiciones, pilares y obligaciones. El tercer pilar es el pago del azaque prescrito, y este es un acto de adoración económica obligatorio sobre la riqueza que alcanza una suma especificada en la sharia y que debe entregarse a quienes tienen derecho a recibirla. El cuarto pilar es el «hayy» o «hach», que consiste en peregrinar a La Meca para realizar unos ritos de adoración a Al-lah, alabado y exaltado sea. El quinto es el ayuno del mes de ramadán, y se basa en abstenerse de comer, beber y de otras acciones que invalidan el ayuno con la intención de adorar a Al-lah desde poco antes del alba hasta la puesta del sol.
De Abu Said Al Judri —que Al-lah esté complacido con él— quien dijo que escuchó al Mensajero de Al-lah —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— decir: "Quien vea de ustedes una maldad que la elimine físicamente. Si no puede que lo haga hablando. Y si no puede que lo haga en su corazón (censurando la maldad en su interior) y eso es lo mínimo de la fe".
Registrado por MuslimEl profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— ordena quitar el mal y cambiarlo (el mal es todo lo que prohibió Al-lah y su mensajero) en medida de las posibilidades, Entonces si ve un mal debe cambiarlo con la mano si puede, Si es incapaz de cambiarlo con la mano, entonces con su lengua ordenando a quien lo cometió abstenerse y guiándole a lo bueno en vez de lo malo, Si es incapaz de actuar a este nivel, entonces que lo cambie odiando y negando este mal con su corazón, teniendo la intención de cambiarlo de ser posible, Y cambiando el mal con el corazón es lo mínimo de los niveles de fe.
De Ibn Mas'ud, que Al-láh esté complacido con él, quien dijo: Un hombre dijo: "Oh mensajero de Al-láh, ¿Acaso seremos castigados por lo que hicimos en el período pre-islámico? Dijo: " Quien obra bien en Islam no será castigado por lo que hizo en el período pre-islámico, pero quien obra mal en Islam será castigado por lo anterior y lo posterior".
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- muestra el mérito y los beneficios de convertirse al Islam, Y que la persona que se convierte al Islam obrando el bien, siendo sincero y veraz, no será castigado por sus malas obras del período pre-islámico, Pero quien obra mal en el Islam, siendo hipócrita o apóstata; será castigado por todo lo que hizo antes y después de su conversión.
Yábir —que Al-lah esté complacido con él— dijo: Un hombre preguntó al mensajero de Al-lah —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— diciendo: cuéntame! si yo realizo las oraciones prescritas, ayuno el mes de Ramadán, aceptando lo lícito, absteniéndome de lo ilícito sin añadir obras voluntarias, en este caso entraré en el paraíso? Le dijo el profeta: Sí. Respondió el hombre: Juro por Al-lah, no añadiré nada más.
Registrado por MuslimEl profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— muestra que quien realiza las cinco oraciones prescritas sin añadir otras supererogatorias, ayuna el mes de Ramadán sin ayunar lo voluntario, creyendo en la permisión de lo lícito y haciéndolo, creyendo en la prohibición de lo ilícito y absteniéndose de ello, entrará en el paraíso.