





























Hadeeth Cards
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Narró Qais Ibn Abu Házim: “Entró Abu Bakr As Siddíq -Al-lah esté complacido de él- a donde una mujer de Ahmas, llamada Zaynab y vio que no hablaba, Entonces la preguntó:"¿Qué le pasa que no habla?".Dijeron:"Ha peregrinado y lo ha hecho en silencio". Entonces le dijo:"Habla, pues esto no está permitido. Es una práctica de Yahilyyah (época preislámica)". Y entonces habló".
Registrado por Al-BujariAbu Bakr -Al-lah esté complacido con él- entró a donde una mujer de la qabila Ahmas, llamada Zaynab, y la encontró que no hablaba. Así pues, les preguntó:"¿Por qué no habla?".Dijeron:"Hizo la peregrinación sin hablar". Entonces le dijo:"Habla,pues dejar de hablar completamente no es lícito. Ciertamente era de los actos de adoración de la Yahiliyya (época preislámica) y el Islam lo prohibió".Y el hecho de que un hombre entre a donde está una mujer sin que haya sospecha ni estar a solas como hizo Al Siddiq -Al-lah esté complacido con él- está permitido.
De ‘Abdu Al-lah Ibn ‘Amru Ibn Al-‘As, que Al-lah esté complacido de ellos, que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La recompensa del muyahid que regresa de una expedición es como la del que va a hacer una expedición”.
Registrado por Abu-DawudEn este hadiz se evidencia la bondad de Al-lah, Glorificado sea, sobre sus siervos a la hora de cumplir con las adoraciones, al igual que son recompensados a la hora de ir para realizarlas, también son recompensados al regresar de realizarlas. De ahí que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informa que quien regresa de participar en una batalla, es igualmente recompensado como el que va a hacer esa expedición; lo mismo sucede con los pasos hacia el Masyid, se recompensan los pasos de ida y los de vuelta.
Narró Abu Hurayra -Al-lah esté complacido con él-: El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo:“El esclavo que procura el bien tendrá dos recompensas”.Y por aquél en cuyas manos está el alma de Abu Hurayra, si no fuera por amar la lucha por la causa de Al-lah, la peregrinación y la obediencia a mi madre me gustaría morir siendo un esclavo".
Registrado por Al-Bujari y MuslimAbu Huraira -Al-lah esté complacido con él- narró que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: el esclavo que aconseja a su amo y cumple las obligaciones con su Señor tendrá dos recompensas, una por cumplir las obligaciones en las adoraciones con Al-lah y por cumplir con las obligaciones al servir a su amo, después informó Abu Huraira -Al-lah esté complacido con él- que si no fuera porque el esclavo no debe luchar en el yihad y si no fuera porque tenía que mantener y cuidar a su madre amaría morir siendo un esclavo por la recompensa que tiene.
De Abu Nayih Amru Ibn Abasa, Al-lah esté complacido con él, que dijo: “Pensaba yo antes del Islam (Yahilía) que la gente estaba extraviada y no hacía nada de provecho ante Al-lah mientras adoraban a los ídolos. Y oí que un hombre en Meca anunciaba hechos asombrosos. Así pues, me subí a mi montura y me encaminé hacia él. En ese tiempo el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, estaba oculto, ya que su pueblo estaba contra él. Actuando con suma delicadeza me presenté ante él en Meca y le pregunté: "¿Quién eres?" Dijo: "Soy un profeta". Le dije: "¿Y qué es un profeta?" Me dijo: "Me ha enviado Al-lah". Le dije: "¿Con qué te ha enviado Al-lah?" Dijo: "Me ha enviado para el mantenimiento de las buenas relaciones entre los parientes, para destrozar a los ídolos y para la unicidad de Al-lah sin asociarle nada". Dije: "¿Y quién está contigo en esto?" Dijo: "Un hombre libre y otro esclavo". Ese día estaban con él Abu Bakr y Bilal, Al-lah esté complacido con ambos. Dije: "Yo te seguiré". Dijo: "Verdaderamente, hoy no podrás con ello. ¿Acaso no ves mi situación y la de la gente? Sin embargo, puedes regresar a tu gente y cuando oigas que he hecho público mi anuncio, vienes". Así que regresé con mi gente como me fue ordenado. Después, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, partió para Medina. Cuando un grupo de familiares míos fueron a Medina, les pregunté a su regreso: "¿Qué hizo ese hombre que partió para Medina?" Me dijeron: "La gente corre hacia él para alistarse en sus filas. Su gente quiso matarlo pero no lo consiguió". Más tarde, marché hacia Medina y fui a ver al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y le dije: "¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿No me conoces?" Dijo: "Sí, tú fuiste quien me vino a ver en Meca". Y le dije: "¡Oh Mensajero de Al-lah! Infórmame de lo que Al-lah te ha enseñado y que yo ignoro. Háblame de la oración". Dijo: "Reza la oración del alba y después abstente de rezar hasta que no se eleve el sol a la altura de la longitud de una lanza. Pues cuando el sol sale, lo hace entre los cuernos de Satán. Y en ese momento se postran ante él (el sol) los incrédulos. Después puedes rezar cuanto quieras, pues los ángeles presencian la oración, hasta el momento en que la sombra sea equivalente a la longitud de una lanza o de un hombre. Cuando el sol alcance el cenit, momento en el que se llena el Infierno, y comience el sol su descenso. Y esa es la oración del mediodía. Y cuando la sombra se agranda en dirección este, puedes rezar y los ángeles son testigos. Hasta que hagas la oración de la tarde. Después abstente de rezar hasta que se ponga el sol. Pues el sol se pone entre los cuernos de Satán y entonces es cuando los incrédulos se postran ante él (el sol)”. Le dije: “¡Oh Profeta de Al-lah! ¿Y la ablución? Háblame de ella”. Dijo: “Para la ablución el hombre se acerca al agua y se enjuaga la boca primero, después toma agua por la nariz y la echa. De esta forma desaparecen sus faltas hechas con la boca y la nariz. Después se lava la cara como Al-lah le ha ordenado, con agua hasta la punta de la barba, y sus faltas son borradas. A continuación se lava las manos y los brazos desde la yema de los dedos hasta los codos y se le borrarán las faltas cometidas con ellos. Después frota su cabeza de un extremo a otro de su pelo y se le borran las faltas debidas a su cabeza. Después lava sus pies, hasta los tobillos y las faltas motivadas por sus pies le serán borradas. Pues bien, si se levanta para rezar, da alabanzas a Al-lah, Todopoderoso, exaltando su Majestuosidad y Grandeza como le corresponde, glorificado sea, con el corazón sincero, enteramente concentrado en su oración y no distraído con otra cosa. Por todo ello sale sin una falta, igual que cuando su madre le dio a luz”. Amru Ibn Abasa relató este hadiz a Abu Umama, compañero del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Y le dijo Abu Umama: “¡Oh Amru Ibn Abasa! Piensa lo que dices. ¿Es posible que este hombre reciba tanta recompensa por un mismo hecho o situación?” Dijo Amru: ‘¡Oh Abu Umama! Me he hecho viejo, mis huesos son ya débiles y mi hora se acerca. Así que, ¿qué necesidad tengo de mentir sobre Al-lah, Ensalzado sea, ni tampoco sobre el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz? Si no lo hubiera oído más de siete veces de boca del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, no lo hubiese relatado nunca. De hecho lo he oído más veces”.
Registrado por MuslimAmru Ibn Abasa Asalami, Al-lah esté complacido con él, nos narra su situación antes del Islam (Yahilía) y cómo Al-lah lo guió hacia el Islam. Estando aún en la Yahilía, él poseía una luz en su corazón que le indicó que la gente estaba extraviada y que asociaban otros seres a Al-lah. Él no compartía sus creencias. Un día oyó que un hombre en Meca anunciaba hechos asombrosos. Así que se subió a su montura y se encaminó hacia él. En ese tiempo el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, ocultaba el mensaje por temor a los incrédulos del clan de Quraich tomaran represalias contra él. Amru dijo: “Actuando con suma delicadeza me presenté ante él en Meca y le pregunté: "¿Quién eres?" Dijo: "Soy un profeta". Le dije: "¿Y qué es un profeta?" Me dijo: "Me ha enviado Al-lah". Le dije: "¿Con qué te ha enviado Al-lah?" Dijo: "Me ha enviado para el mantenimiento de las buenas relaciones entre los parientes, para destrozar a los ídolos y para la unicidad de Al-lah sin asociarle nada". En esto el Mensajero hace un llamamiento al sendero de Al-lah y aclara las bondades de esta religión, resaltando que lo más importante de la unicidad de Al-lah y los buenos modales. Le habló a Amru de lo ilícito de estos ídolos que adora la gente en ese momento. Por ello, Amru que acepta abrazar el Islam, sabía que lo que adoraban los incrédulos asociadores era ilícito. Él buscaba la fe verdadera, Al-lah Ensalzado y Excelso esté complacido con él. Así que, cuando fue a ver al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le informó de que Al-lah le había enviado con ese mensaje. Dijo: "Me ha enviado para el mantenimiento de las buenas relaciones entre los parientes”, lo cual forma parte de los mejores modales, ya que las gentes de Meca difaman al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, diciendo que él incitaba a romper los lazos de parentesco. De este modo los desmintió el Mensajero de Al-lah. “Para destrozar a los ídolos”: derribar y romper todo aquello que se adore junto con Al-lah, Ensalzado sea. “Y para la unicidad de Al-lah sin asociarle nada". Dije: "¿Y quién está contigo en esto?", esto es, ¿quién ha abrazado este religión contigo? Dijo: "Un hombre libre y otro esclavo". El hombre libre era Abu Bakr y el esclavo, Bilal, Al-lah esté complacido con ambos. Dije: "Yo te seguiré". Dijo: "Verdaderamente, hoy no podrás con ello”. Esto significa que si sigue al Mensajero de Al-lah y abandona a su gente, estando aún en Meca, él no podrá protegerlo de aquellos que vayan a tomar represalias contra él. Por eso le dijo: permanece musulmán en secreto entre tu gente, hasta que se haga público. Entonces podrás venir y sumarte a nosotros. Esto está por otro lado motivado por la indulgencia que sentía por él, ya que Amru era un hombre débil. Le dijo: “Verdaderamente, hoy no podrás con ello ¿Acaso no ves mi situación y la de la gente?” Esto es, son muchos mis adversarios. Yo no tengo capacidad para enfrentarme a ellos, ¿cómo te voy a defender? Le dijo: “Sin embargo, puedes regresar a tu gente y cuando oigas que he hecho público mi anuncio, vienes". El significado es: permanece musulmán en secreto entre tu gente, hasta que se haga público. Entonces podrás venir y sumarte a nosotros. “Así que regresé con mi gente como me fue ordenado. Después, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, partió para Medina. Cuando un grupo de familiares míos fueron a Medina, les pregunté a su regreso: "¿Qué hizo ese hombre que partió para Medina?" En este momento el seguía ocultando su fe islámica. No lo podía decir en público por temor de su gente. Me dijeron: "La gente corre hacia él para alistarse en sus filas. Su gente quiso matarlo pero no lo consiguió". Más tarde, marché hacia Medina y fui a ver al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y le dije: "¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿No me conoces?" Dijo: "Sí, tú fuiste quien me vino a ver en Meca". Y le dije: "¡Oh Mensajero de Al-lah! Infórmame de lo que Al-lah te ha enseñado y que yo ignoro”: le pregunta por las pautas del Islam que le han sido reveladas. “Háblame de la oración". Dijo: "Reza la oración del alba y después abstente de rezar hasta que no se eleve el sol a la altura de la longitud de una lanza. Pues cuando el sol sale, lo hace entre los cuernos de Satán. Y en ese momento se postran ante él (el sol) los incrédulos. Después puedes rezar cuanto quieras, pues los ángeles presencian la oración, hasta el momento en que la sombra sea equivalente a la longitud de una lanza o de un hombre. Cuando el sol alcance el cenit, momento en el que se llena el Infierno, y comience el sol su descenso. Y esa es la oración del mediodía. Y cuando la sombra se agranda en dirección este, puedes rezar y los ángeles son testigos. Hasta que hagas la oración de la tarde. Después abstente de rezar hasta que se ponga el sol. Pues el sol se pone entre los cuernos de Satán y entonces es cuando los incrédulos se postran ante él (el sol)”. Esto quiere decir, que justo antes de la puesta de sol está prohibido rezar, justo igual que cuando sale el sol. El motivo aquí es que el sol se pone entre los cuernos de Satán. Por este motivo, al musulmán no le está permitido retrasar su oración de la tarde por elección hasta el momento justo anterior a la puesta de sol, ya que estaría asemejándose a la práctica de adoración de los incrédulos. Los que lo hacen, el Mensajero de Al-lah los llama hipócritas. Puesto que el hipócrita espera hasta ver que el sol empieza a apagarse para rezar rápidamente cuatro rakaas en las que apenas menciona Al-lah. Así que evita ser uno de estos, evita asemejarte a los incrédulos retrasando tu rezo de la tarde hasta que el solo empieza a apagarse. Dijo Úmar: le dije: “¡Oh Profeta de Al-lah! ¿Y la ablución? Háblame de ella”. Dijo: “Para la ablución el hombre se acerca al agua y se enjuaga la boca primero, después toma agua por la nariz y la echa. De esta forma desaparecen sus faltas hechas con la boca y la nariz...”, esto es, que el ser humano, cuando hace la ablución, sus faltas se las lleva el agua con la que ha hecho la ablución. Por lo tanto, las faltas de boca, nariz, cara u ojos se las lleva todas el agua. Amru Ibn Abasa relató este hadiz a Abu Umama, Al-lah esté complacido con él. Y Abu Umama le dijo: “¡Oh Amru Ibn Abasa! Piensa lo que dices. ¿Es posible que este hombre reciba tanta recompensa por un mismo hecho o situación?”. Es como si le hubiera parecido demasiada recompensa por un solo hecho, que se eliminen todas sus faltas por hacer lo que relata Amru. Es como si le quisiera decir: recuérdalo bien, porque quizás te has olvidado de algún detalle mencionado pro el Mensajero del Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. La respuesta de Amru, Al-lah esté complacido con él: “¡Oh Abu Umama! Me he hecho viejo, mis huesos son ya débiles y mi hora se acerca. Así que, ¿qué necesidad tengo de mentir sobre Al-lah, Ensalzado sea, ni tampoco sobre el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz?” Al-lah libre a los compañeros del Mensajero de mentir acerca de lo que dijo nuestro Enviado o nuestro Sustentador, Alabado sea. Añadió: “Si no lo hubiera oído más de siete veces de boca del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, no lo hubiese relatado nunca”. Esto es, este hadiz fue repetido por el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, siete veces. Cabe destacar que el número siete lo utilizan los árabes con el sentido de gran cantidad. Puede también aludir a que lo dijo más de siete veces: “De hecho lo he oído más veces”.
Narró Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él: “Cuando Al-la, Ensalzado sea, le otorgó a su Mensajero la conquista de la Meca, un hombre del clan de Juzaa asesinó a otro hombre del clan de Ben Laiz como venganza por un asesinato anterior cometido en la época preislámica (Yahiliya). Entonces, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le dijo a los musulmanes congregados: ‘Al-lah ha protegido esta ciudad de las gentes del elefante, y le ha enviado su Mensajero junto con sus siervos creyentes. A nadie antes que yo se le ha permitido saltar la inviolabilidad de esta ciudad, y a nadie se le permitirá después de mí. Y a mí solo se me permitió durante un momento del día, que es este en el que les hablo. (La Meca) es una ciudad inviolable: no se deben talar sus árboles, ni se deben podar sus plantas, ni se deben arrancar las espinas de sus plantas, ni se deben tomar los objetos extraviados en ella, a menos que sea para anunciar públicamente que han sido encontrados. A quien se le haya asesinado algún pariente tiene dos elecciones posibles: dar muerte al asesino o que se le pague una dote (diya) en concepto de sangre del pariente asesinado’. En ese momento, se levantó un hombre de las gentes del Yemen, llamado Abu Shátin, y dijo: ‘Mensajero de Al-lah, que me inscriban una acción’. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- ordenó: ‘Inscriban la acción de Ibn Shátin’. Luego, se levantó Ibn Abbas y dijo: ‘Mensajero de Al-lah, excepto la hierba llamada Idhjir (hierba limón) ya que la usamos en nuestras casas y en nuestras tumbas’. Entonces, el Mensajero de Al-lah, dijo: ‘Excepto el Idhjir’”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimAbu Huraira, Al-lah esté complacido con él, informa de que, cuando se conquistó la ciudad de la Meca, un hombre del clan de Juzaa asesinó a otro hombre del clan de Hudhail como venganza por un asesinato anterior cometido en la época preislámica (Yahiliya). Entonces, el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- pronunció una jutba (sermón) dirigida a los musulmanes congregados, en la que mencionó lo citado en el hadiz. En suma, que Meca es una ciudad inviolable y que Al-lah la protegió de las gentes del elefante y le permitió a su Mensajero infringir su inviolabilidad durante un momento del día, sin que esto tenga que ser necesariamente un momento específico del día. Se refiere a que se le permitió al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- un momento del día de su conquista que va desde primera hora de la mañana hasta la oración de la tarde (Asr). E informó que su inviolabilidad se restableció después de ese día para volver a como era: no se deben cortar las espinas de sus plantas, ni se deben talar sus árboles, ni podar, ni se deben arrancar los hierbajos que crecen alrededor de los Santos Lugares, excepto la hierba llamada Idhjir (hierba limón), y no se deben tomar los objetos extraviados en ella, a menos que sea para anunciar públicamente que han sido encontrados.
Narró ‘Abdu Al-lah Ibn ‘Umar Ibn Al-Jatab, que Al-lah esté complacido de ellos: ‘El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en un día hizo la oración del Miedo (en tiempo de temor o inseguridad), entonces él rezó con un grupo una rak’a (unidad) y se fueron; e intercambiaron con los que estaban combatiendo al enemigo, e hicieron con él también una rak’a. Por lo que los dos grupos complementaron la otra rak’a’.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, rezó salt al-jauf (en tiempo de miedo o inseguridad) con sus compañeros en determinadas batallas contra los idolatras, debido a que temían a que los enemigos aprovecharan sus ataques mientras ellos estén ocupados en la oración. Entonces, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dividió sus compañeros en dos grupos. El primer grupo realizó la oración con él; mientras que el segundo grupo combatía al enemigo para proteger a sus compañeros que estaban rezando. Luego el primer grupo, estando aún en su oración, se fue a combatir el enemigo, e intercambiaron con el segundo grupo, que oró con el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, una rak’a, y luego hizo al-taslim. Luego el segundo grupo completó el rak’a que debía (que hizo el primer grupo, estando ellos de vigilancia), y luego se marcharon de nuevo a la vigilancia. Y regresó el primer grupo para cumplir con la segunda rak’a (que hizo el segundo grupo, estando ellos de vigilancia). Esta es una forma de otras varias que ha sido confirmada para llevar a cabo la oración del miedo, y su propósito es que como dice Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido de ellos: ‘Y toda la gente se hallaba en oración, pero unos vigilan por los otros). (Transmitido por Bukhari).
De Azubair Ibn Al-Awam, que Al-lah esté complacido con él, que estaba casado con Um Kalzum Bint Aqabah, la cual le dijo mientras se hallaba embarazada: “Deseo que te divorcies de mí una vez”. Él la repudió y salió a realizar el rezo. Cuando volvió, ella ya había dado a luz. Así que dijo: ¿Qué ha hecho? Me ha traicionado, que Al-lah la traicione. Después fue a contárselo al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. El Mensajero le dijo: “su plazo de espera para contraer matrimonio (idda) ya ha vencido, pídela de nuevo en matrimonio”.
Registrado por Ibn MayahAzubair Ibn Al-Awam estaba casado con Um Kalzum Bint Aqabah, la cual le dijo mientras se hallaba embarazada: “Deseo que te divorcies de mí una vez”, es decir, deseaba que la divorciara de forma definitiva. Todo indica que ella no le amaba y quería poner fin a su matrimonio de modo que él no pudiese reconciliarse con ella, de ahí que le haya pedido que la repudiara una vez cuando sintió que se acercaba su parto. Ella sabía que el parto de la embarazada ponía fin a su periodode espera para contraer matrimonio (idda). Él la repudió de una vez y salió a realizar el rezo. Cuando volvió, ella ya había dado a luz. Así que dijo: ¿Qué ha hecho? Me ha traicionado, que Al-lah la traicione. La traición es una de las cualidades que han sido transmitidas de Al-lah, pero nunca se le describe con ella de forma absoluta, sino se describe con ella en casos de equivalencia: se dice “Al-lah traiciona a quien le traicione”, como cuando traiciona a los hipócritas, o a aquellos que deseen infringir un daño a los creyentes, etc. En ningún caso se debe interpretar esta traición alegando que Azubair quería decir con ello: que Al-lah Todopoderoso la recompense con su (de ella) traición. Sino que esta cualidad debe entenderse tal y como se expresa aquí sin ningún tipo de adulteración ni anulación, sindetallar ni asemejar. Después Azubair fue a contarle al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, lo que había sucedido entre Él y su esposa. El Mensajero de Al-lah le dijo: “su plazo de espera para contraer matrimonio (idda) ya ha vencido”, esto es, la idda legítima ha vencido antes de su plazo habitual, y por lo tanto el repudio es firme. Luego le dijo: “pídela de nuevo en matrimonio”, esto es, sé uno de los que vayan a pedir su mano, ya que no tienes ningún derecho a reintegrarla en matrimonio porque su periodo de idda ya ha concluido.
De Abu Huraira, que Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando levantaba su cabeza de la última postración, decía: ¡Oh Al-lah! Salva a Ayach Ibn Abu Rabiaa. ¡Oh Al-lah! Salva a Salama Ibn Hachim. ¡Oh Al-lah! Salva a Al-Walid Ibn Al-Walid. ¡Oh Al-lah! salva a los creyentes oprimidos. ¡Oh Al-lah! Aplasta con tu pisada a los miembros del clan Mudar. ¡Oh Al-lah! Haz que sufran años calamitosos como los que vivió Yusuf”. Y que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “Los Ghifaru Al-lah les ha perdonado sus faltas. Los Aslamu Al-lah les ha garantizado la paz”. De Ibn Abu Azinad que su padre dijo: todo esto lo decía en el rezo del alba.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, cuando levantaba su cabeza de la última postración del rezo del alba, decía: “¡Oh Al-lah! Salva a Ayach Ibn Abu Rabiaa. ¡Oh Al-lah! Salva a Salama Ibn Hachim. ¡Oh Al-lah! Salva a Al-Walid Ibn Al-Walid. ¡Oh Al-lah! salva a los creyentes oprimidos”: estos eran Compañeros del Mensajero de Al-lah por los que él implora al Todopoderoso su salvación y su liberación del castigo, ya que habían sido tomados como rehenes por los incrédulos de Meca. Ayach Ibn Abu Rabiaa era hermano por parte de madre de Abu Yahal, el cual lo encarceló en Meca. Salama Ibn Hachim pertenece al grupo de los primeros musulmanes y es también hermano de Abu Yahal. Se le torturó por defender la palabra de Al-lah y le impidieron emigrar a Medina. Al-Walid Ibn Al-Walid es Jalid Ibn Al-Walid, que fue encarcelado en Meca pero escapó de su cautiverio. Después el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, dice: “¡Oh Al-lah! Aplasta con tu pisada a los miembros del clan Mudar. ¡Oh Al-lah! Haz que sufran años calamitosos como los que vivió Yusuf”: intensifica tu castigo, oh Al-lah, y tu tortura sobre los incrédulos de Quraich, que son los pertenecientes al clan de Mudar. Haz que tu tortura recaiga sobre ellos en forma de sequias que perdure siete años o más, como la sequía que asoló en los tiempos del profeta Yusuf, sobre él sea la paz. La pisada puede ser una de las cualidades del Todopoderoso en virtud de este hadiz, aunque no hemos hallado a ninguno de los predecesores virtuosos o ulemas que la haya incluido entre las cualidades del Excelso y Majestuoso. Por ello, convendría entender “la pisada” como la tortura extrema y se debe atribuir a Al-lah el Altísimo ya que es un acto Suyo y lo que ha dispuesto, y Al-lah es el que mejor lo sabe. Después, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “Los Ghifaru Al-lah les ha perdonado sus faltas”. Cabe la posibilidad de que sea una súplica por ellos para que se les perdonen sus faltas, o una afirmación de que Al-lah les ha perdonado sus faltas. De igual modo, cuando dice: “Los Aslamu Al-lah les ha garantizado la paz”. Cabe la posibilidad de que sea una súplica por ellos para que Al-lah les otorgue la paz, prohibiendo que se les declare la guerra, o una afirmación de que Al-lah les ha otorgado la paz, prohibiendo que se les declare la guerra. Se ha especificado con esta súplica a los dos clanes mencionados ya que los Ghifara abrazaron el Islam en sus inicios y los Aslamu acordaron la paz con el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz. “De Ibn Abu Azinad que su padre dijo: todo esto lo decía en el rezo del alba”: indica que lo relató de su padre y dejó claro que la súplica fue pronunciada después del rezo del alba.
Narró Abu Huraira [Allah se complazca de él] que el Mensajero de Allah [la paz y las bendiciones de Alah sean con él] dijo: un hombre de los hijos de Israel le pidio a otro que le prestara mil dinares, entonces le dijo: "Trae un testigo" el hombre respondió, Allah es suficiente como testigo, el otro dijo: trae algún fiador, el dijo Allah es suficiente como Fiador, el otro dijo: haz dicho la verdad y le dio el préstamo por un periodo fijado. el hombre emprendió su viaje al mar y resolvió sus asuntos, después cuando venció el plazo comenzó a buscar un barco que lo llevara de regreso y no encontró ninguno, entonces tomó un pedazo de madera y le hizo un hoyo y puso en ella los mil dinares y un mensaje que iba dirigido a su deudor, después lo llevó al mar y djo: "Oh, Allah, en verdad Tu conoces, que he pedido un préstamo a fulano de tal de mil dinares, me pidió un fiador y le dije que Allah es suficiente para eso y él quedó Complacido de Ti, después me pidió un testigo y le dije: Allah es suficiente como Testigo y se quedó complacido de Ti como testigo, y en verdad no encuentro un barco para volver y entregarle el dinero, me veo impedido y te Pido que te encargues, entonces lanzó el tronco al mar y este empezó a alejarse hasta que desapareció, después se fue y siguió buscando un barco para volver, entonces el deudor fue al mar esperando que venga un barco con el hombre que le debía el dinero y como no vino tomó algunos troncos para convertirlos en leña para su familia, cuando cortó el tronco vio el dinero y el mensaje. después llegó el hombre al que le había prestado el dinero, con mil dinares en la mano, y le dijo: "por Allah estuve buscando un barco que me trajera para pagarte tu dinero, y no encontré uno sino hasta ahora" el otro le pregunto: ¿Me habías enviado algo? el otro dijo: te acabo de decir que no había encontrado un barco hasta ahora, entonces el otro dijo: En Verdad que Allah ha hecho llegar a su destino lo que pusiste en el tronco, el otro se fue con los mil dinares complacido.
Registrado por Al-BujariEl Mensajero de Alah -la paz y las bendiciones sean con él- mencionó que un hombre de los hijos de Israel le pidió a otro hombre de su pueblo que le prestara mil Dinares, el hombre le dijo: trae un testigo que presencie que te he prestado mil dinares, el hombre que quería él préstamo dijo: "Alah es suficiente como testigo" es decir: es suficiente para ti y para mí que tomemos a Alah como testigo de nosotros, entonces el hombre le dijo: "Entonces trae un fiador que te cubra" el otro respondió: "Alah es suficiente como fiador" es decir: es suficiente para ti que Alah sea el fiador, él le respondió: haz dicho la verdad, y le dio los mil dinares a un plazo fijado, el que tomó el préstamo salió al mar con el dinero que había recibido, cuando el plazo fijado llego a su fin buscó un barco para regresar y pagar el dinero, pero no encontró ningún barco, entonces tomó un tronco le hizo un agujero y metió allí los mil dinares y una carta de su parte para el acreedor, en la que escribió: "de parte de fulano a fulano, en verdad que te he pagado tu dinero mediante un fiador que se encargará de llevarlo, luego selló el agujero, lo llevó al mar y dijo: "Alah Tu sabes que he tomado un préstamo de fulano por mil dinares, me pidió un fiador y dije: Alah es suficiente como fiador, y quedó complacido, me pidió un testigo dije: Alah es suficiente como testigo, y quedó complacido, me he esforzado en encontrar un barco para llevarle el dinero que tengo que pagar y no pude encontrarlo, por lo que me confío a Ti y te pido que Te encargues, luego la arrojó al mar y continuó buscando un barco para ir a la ciudad donde estaba su acreedor, ya que pensaba que lo había hecho al principio no era suficiente, mientras tanto el hombre que había prestado el dinero salió al lugar donde se debían encontrar esperando que un barco llegara con el dinero que había prestado, pensando que lo había enviado con alguien o que el mismo vendría a traérselo pero no encontró ningún barco, pero si encontró el tronco que tenía el dinero, entonces lo tomó para convertirlo en leña para las fogatas, sin saber que el dinero estaba allí, cuando la cortó con el hacha encontró el dinero en el y la carta que le había escrito el hombre, luego de eso llegó el hombre que le debía el dinero y le trajo otros mil dinares, le dijo a su acreedor: Por Alah me esforcé buscando un barco para venir con tu dinero y no encontré ninguno sino hasta ahora, el otro le respondió: ¿Me has enviado algo? el otro respondió: te estoy diciendo que no había encontrado un barco para venir sino hasta ahora, el otro dijo: en verdad que Alah me ha hecho llegar los mil dinares que me has enviado, dio la vuelta y se fue con su dinero complacido.