





























Hadeeth Cards
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Narró Abdullah Ibn Omar -Alah se complazca de ambos-: El profeta -la paz y las bendiciones sean con él- unió entre el Magrib y el Isha haciendo un iqama para cada rezo, no hizo rezos voluntarios entre ellos y no rezó después de ellos.
Registrado por Al-Bujari y MuslimCuando se puso el sol el día de Arafat, partió el profeta -la paz y las bendiciones sean con él- desde allí a Muzdalifa, rezó alli el Magrib y el Isha, uniéndolos y rezándolos en el horario del Isha, con un iqama para cada rezo, no hizo oraciones voluntarias entre ellos, aplicando el verdadero significado de unir los rezos, tampoco rezó después de ellos para tomar tiempo para el descanso y preparación para los siguientes rituales.
Abu Yuhaim Ibn Al Háriz Ibn Assimati Al-Ansari -Al-lah esté complacido con él- narró que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “Si quien cruza por delante del orante supiera todo el pecado que hay en hacerlo, se detendría cuarenta… antes de pasar por delante del musulmán que se encuentra rezando. Abu Anadri dijo: “No sé si dijo cuarenta días, o cuarenta meses, o cuarenta años”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl fiel cuando está rezando, realmente está presente entre las manos de su Señor, Todopoderoso, implorándolo, así que si alguien pasa por delante de él estando en este momento le cortaría esta imploración directa con Al-lah, además de distorsionar su acto de adoración. Por ello, se agrava el pecado que comete la persona que incurre en esta falta. El legislador (Al-lah) informó de que quien supiera todo el pecado que hay en cruzarse por delante del fiel que se encuentra rezando, se detendría cuarenta… antes de pasar por delante de él, lo que obliga a extremar la cautela en estos casos y evitar hacerlo. El narrador dudó al respecto de si con “cuarenta” se refería a días, o cuarenta meses, o cuarenta años. No obstante, el objetivo aquí no especificar con exactitud, sino el fin retórico y la prohibición de realizar ese acto.
De Um Attiya Nusaiba Al-Ansariya, Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “El Mensajero de Al-lah nos ha ordenado salir en las dos festividades del Islam (Fiesta del fin del ayuno y Fiesta del sacrificio), incluidas las jóvenes púberes y las niñas; y le ordenó a las mujeres menstruantes que eviten las zonas de rezo de los musulmanes”. En otra narración: “Se nos ordenaba salir afuera en la festividad para así sacar a la joven virgen de su aislamiento, e incluso se le ordenó salir también a las mujeres menstruantes. De modo, que decían lo mismo que los hombres. Cuando ellos decían Al-lahu Akbar, ellas lo decían igual; y cuando imploraban ellos, ellas imploraban igual. Así podían obtener parte de la baraca de ese día y de su purificación”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimLas fiestas del fin del ayuno y del sacrificio son las fiestas preferidas, en las que se muestra el lema del Islam y se eleva la hermandad de los musulmanes por medio de su conglomeración y oración en grupo. Todos los habitantes del lugar deben reunirse en el mismo lugar para mostrar su unidad y el amor que los une y la fuerza de su palabra, al tiempo que mencionan a Al-lah y enaltecen sus ritos. Por ello, el Mensajero de Al-lah ha ordenado a todas las mujeres salir ese día, incluidas las jóvenes púberes y las niñas que estaban resguardadas en sus hogares; y le ordenó también salir a las mujeres menstruantes, con la condición que estén lejos de los lugares de rezo de los musulmanes. Así, presencian el bien y la plegaria de los musulmanes y obtienen parte de la baraca de ese día y de ese acto, y obtienen la misericordia de Al-lah, su complacencia, así como para que la misericordia y la aceptación de Al-lah esté más cerca de ellas. De por sí la oración de las dos festividades ya es una obligación suficiente.
De Ali Ibn Abu Talib, que Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, cuando se disponía a rezar, decía: “Dirijo mi rostro hacia Él, Creador de los cielos y de la Tierra, con plenitud. Yo no estoy entre aquellos quienes asocian (a otros con Al-lah el Altísimo). Verdaderamente, mi oración, mi adoración, mi vida y mi muerte pertenecen a Al-lah, Señor de los mundos, Único y sin asociado. Con esto yo fui ordenado y yo estoy entre los musulmanes (aquellos que se someten ante Al-lah). ¡Oh Al-lah! Tú eres el Rey, no hay dios salvo Tú. Tú eres mi Señor. Yo soy tu esclavo. He sido injusto con mi alma. Yo admito todos mis errores y pecados. ¡Oh Al-lah! Perdona todos mis pecados. No hay nadie que pueda perdonar los pecados salvo Tú. ¡Oh Al-lah! Guíame hacia los mejores valores morales. No hay mejor guía que Tú. ¡Oh Al-lah! Líbrame de los malos valores morales. Nadie mejor que Tú me pude librar de ellos. Yo te respondo. Mi placer es Contigo. Toda la bondad está entre tus manos. La maldad no es tuya. A ti yo pertenezco y a Ti me vuelvo. Bendito Seas. Tú eres el Altísimo. Busco Tu perdón y me arrepiento ante Ti”. Cuando se inclinaba en postura de genuflexión, decía: “¡Oh Al-lah! Ante Ti me inclino. En Ti yo creo. A Ti me someto. ¡Oh Al-lah! Mi oído está entregado plenamente a Ti, así como mi vista, mi cerebro, mis huesos y mis nervios”. Después de levantarse de la genuflexión, continuaba: “¡Oh Nuestro Señor! A Ti es debida toda la alabanza, tanta como para que llene los cielos, la tierra, cuanto se halle entre ellos y cuanto llene la distancia que Tú desees”. Al postrarse, decía: “¡Oh Al-lah! A Ti yo me postro. En Ti yo creo. A Ti yo me someto. Mi cara se postra ante Ti, que eres quien la creó; le dio forma y abrió su oído y su vista. Bendito sea Al-lah, el mejor de los Creadores. De lo último que dice en la última sentada, entre el testimonio de fe (atachahud) y el punto final de la oración (taslim): “Perdóname por lo que he cometido y por lo que vaya a cometer, por lo que haya ocultado, por lo que he manifestado, por mi dejadez o negligencia y por lo que Tú conoces mejor que yo. Tú eres quien adelanta y quien retrocede. No hay dios salvo Tú.
Registrado por MuslimEl Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, cuando se disponía a rezar, decía: “Dirijo mi rostro hacia Él, Creador de los cielos y de la Tierra”, esto es, dirijo mi rostro en señal de adoración con el sentido de “consagro toda mi adoración al Creador de los cielos y de la Tierra como nunca antes lo he hecho, y reniego de todo lo que no sea Él”. El mejor ejemplo que pueden hacer las criaturas de Al-lah es dirigir sus rostros en señal de adoración a Él, sin reparar en otra cosa que no sea Él y suplicando solamente que perdure su complacencia y su bondad. “con plenitud. Yo no estoy entre aquellos quienes asocian (a otros con Al-lah el Altísimo)”, esto es, alejado de toda manifestación religiosa desviada y dirigiéndome en plenitud hacia la verdadera fe, la fe del Islam y a ella me aferro firmemente. Para los árabes, se utilizaba el término hanif para los seguidores de Ibrahim, la paz de Al-lah sea con él. Después dijo: “Verdaderamente, mi oración, mi adoración, mi vida y mi muerte pertenecen a Al-lah, Señor de los mundos, Único y sin asociado. Con esto yo fui ordenado y yo estoy entre los musulmanes (aquellos que se someten ante Al-lah)”, esto es, mi rezo y mi adoración se consagran en plenitud al Rostro de Al-lah, Único y sin asociado, así como mi vida y mi muerte le pertenecen a Él, su Creador y el que estima su principio y su final. Nadie puede disponer de ellos excepto Él, Ensalzado sea en su Ente y en sus Cualidades. Mi Señor me ha ordenado proclamar esta unicidad y entrega a Él. Yo soy de los musulmanes que se someten a Su voluntad, Alabado sea. Después dijo: “¡Oh Al-lah! Tú eres el Rey, no hay dios salvo Tú. Tú eres mi Señor. Yo soy tu esclavo. He sido injusto con mi alma. Yo admito todos mis errores y pecados. ¡Oh Al-lah! Perdona todos mis pecados. No hay nadie que pueda perdonar los pecados salvo Tú”: ¡Oh Al-lah! Tú eres el Único que posee todo el poder y nadie merece ser adorado excepto Tú. Eres mi Señor y yo tu siervo. He sido injusto con mi alma por descuidar tu mención, por cometer pecados y faltas. He reconocido mis faltas, así que perdóname, puesto que solo Tú perdonas las faltas y los pecados. Después dijo: “¡Oh Al-lah! Guíame hacia los mejores valores morales. No hay mejor guía que Tú. ¡Oh Al-lah! Líbrame de los malos valores morales. Nadie mejor que Tú me pude librar de ellos”, esto es, guíame y hazme alcanzar los mejores modales de comportamiento, en tu adoración y en los demás modales visibles y ocultos. Tú eres quien guía a estos modales excelentes, nadie salvo Tú puede guiar a ellos. Asimismo, aléjame y protégeme de los malos modales de comportamiento. Nadie salvo Tú me puede proteger de ellos. Luego dijo: “Yo te respondo. Mi placer es Contigo”, es decir, soy constante en tu adoración y me siento feliz por ello y por cumplir mi deber hacia Ti. Luego dijo: “Toda la bondad está entre tus manos”: Tú posees todos los dones y la bondad, obras con él como deseas. “La maldad no es tuya”, esto es, la maldad ocurre en tus actos y en tus criaturas, no en tu obra, Alabado seas. Por lo tanto, la maldad de ningún modo se puede asociar a Ti, ni en tu Ente, ni en tus Cualidades, ni en tus Obras, ni en tus Nombres, puesto que tu Ente está la Perfección absoluta, por la que es Alabado y Ensalzado. Sus Obras son toda bondad, misericordia, justicia y sabiduría, no hay ningún mal en ellas. Mientras que sus Nombres son todos Bellos, así que ¿cómo se podría añadir el mal a ellos? Por lo tanto, la maldad ocurre en sus actos y en sus criaturas, y Él está bien separado de esa maldad, por lo que no se puede asociar el mal a nuestro Señor. En este punto, los Mutazila que sostienen que Al-lah no crea la maldad no pueden hallar ningún motivo, puesto que Al-lah es el Creador del bien y el mal, y Creador todo cuanto hay, Alabado sea. “A ti yo pertenezco y a Ti me vuelvo”, esto es, en Ti me refugio y en Ti busco asistencia. A Ti unifico y en Ti deposito mis asuntos, puesto que Tú eres el que dio comienzo a todo y el que le dará final. También se dice: en Ti busco ayuda y a Ti me dirijo. “Bendito Seas. Tú eres el Altísimo”: el Magnánimo, Grandioso y Majestuoso por encima de toda imaginación posible. “Busco Tu perdón y me arrepiento ante Ti”: imploro tu perdón por las faltas pasadas y me reafirmo en no cometerlas en el futuro. A Ti de suplico la buena guía y la firmeza hasta la muerte. Cuando se inclinaba en postura de genuflexión, decía: “¡Oh Al-lah! Ante Ti me inclino. En Ti yo creo. A Ti me someto. ¡Oh Al-lah! Mi oído está entregado plenamente a Ti, así como mi vista, mi cerebro, mis huesos y mis nervios”, esto es, mi reverencia es solamente para Ti, en Ti creo, por Ti me guío y todos mis sentidos están consagrados a Ti. Después de levantarse de la genuflexión, continuaba: “¡Oh Nuestro Señor! A Ti es debida toda la alabanza, tanta como para que llene los cielos, la tierra, cuanto se halle entre ellos y cuanto llene la distancia que Tú desees”, esto es, Te alabo y Te agradezco tanto que si fueran objetos materiales llenarían todo el espacio existente. Al postrarse, decía: “¡Oh Al-lah! A Ti yo me postro. En Ti yo creo. A Ti yo me someto. Mi cara se postra ante Ti, que eres quien la creó; le dio forma y abrió su oído y su vista. Bendito sea Al-lah, el mejor de los Creadores”, es decir: mi postración es solamente para Ti, en Ti creo, por Ti me guío y todos mis sentidos están consagrados a Ti. De lo último que dice en la última sentada, entre el testimonio de fe (atachahud) y el punto final de la oración (taslim): “Perdóname por lo que he cometido y por lo que vaya a cometer, por lo que haya ocultado, por lo que he manifestado, por mi dejadez o negligencia y por lo que Tú conoces mejor que yo. Tú eres quien adelanta y quien retrocede. No hay dios salvo Tú”, esto es, ¡Oh Al-lah! Perdona mis todos pecados los pasados y los venideros. Perdóname toda dejadez o negligencia en mi deber hacia Ti. Tú eres quien adelante a quien quieres y retrocedes quien deseas. Tú exaltas a quien Tú quieres y humillas a quien Tú quieres. No hay otro ser adorado excepto Tú.
De Auf Ibn Malik Al-Achyai’, que Al-lah esté complacido con él, que dijo: “Me levanté una noche a rezar con el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, el rezo de la vigilia. Él recitó la sura de la Vaca (Corán, 2) y, cada vez que recitaba una aleya de misericordia, se detenía y la suplicaba. Cada vez que recitaba una aleya sobre el castigo, se detenía y se refugiaba de él en Al-lah”. Dijo: “después, se inclinaba el mismo tiempo que había estado erguido y, mientras se hallaba inclinado en postura de genuflexión, decía: “Alabado sea el Omnipotente, el Todopoderoso, El Glorioso y Magnánimo” (Subhana dhi alyabarut wa almalakut wa alkibriyaa wa al-adhama). Después, se postraba el mismo tiempo que había estado erguido y, mientras se hallaba con la cabeza postrada en el suelo, decía lo mismo. Después se levantaba y recitaba la sura de Al-Imran (Corán, 3), y luego recitaba en orden una sura tras otra.
Registrado por An-nsaa'i - Registrado por Abu-Dawud - Registrado por AhmadAuf Ibn Malik Al-Achyai’, que Al-lah esté complacido con él, nos informa de que una noche rezó con el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, el rezo de la vigilia. El Mensajero de Al-lah recitó la sura de la Vaca (Corán, 2) y, cada vez que recitaba una aleya en la que se mencionaba la misericordia o el Paraíso, se detenía y los suplicaba a Al-lah. Y cada vez que recitaba una aleya en la que se mencionaba el castigo de Al-lah, se detenía y se refugiaba en Él de Su castigo. Luego, se inclinaba por un tiempo largo, el mismo tiempo que había estado erguido y, mientras se hallaba inclinado en postura de genuflexión, decía: “Alabado sea el Omnipotente, el Todopoderoso, El Glorioso y Magnánimo” (Subhana dhi alyabarut wa almalakut wa alkibriyaa wa al-adhama). Después, se postraba el mismo tiempo que había estado erguido y, mientras se hallaba con la cabeza postrada en el suelo, decía lo mismo. Después se levantaba y recitaba la sura de Al-Imran (Corán, 3), y luego recitaba en orden una sura tras otra.
De Ibn Abbas, que Al-lah esté complacido de ambos, que el Mensajero, Al-la le bendiga y le dé paz, cuando se levantaba a realizar el rezo de la vigilia (tahayyud), decía: “¡Oh nuestro Señor! Para Ti es la alabanza, Tú eres el Sustentador de los cielos y de la Tierra (Al-lahumma laka al-hamdu, Anta qayyimu asamawaati wal ardi). Tuya es la alabanza, Tú eres el Señor de los cielos y de la Tierra y lo que en ellos existe (Al-lahumma laka al-hamdu, Anta rabbu asamawaati wal ardi wa man fii hinna). Tuya es la alabanza, Tú eres la Luz de los cielos y de la Tierra y lo que en ellos existe (Al-lahumma laka al-hamdu, Anta nuuru asamawaati wal ardi wa man fii hinna). Tú eres la Verdad, tu palabra es la verdad, tu promesa es verdadera, tu encuentro es cierto, el Paraíso es real, el Infierno es real y la Hora Final es verdad (Anta al-Haq, wa qawluka al-Haq, wa waaduka al-Haq, wa liqauka al-Haq, wa al-yanatu haqqun, wa an-naaru haqqun, was as-sa'atu haqqun). ¡Oh Allah! A Ti me someto, en Ti he creído y a Ti he vuelto arrepentido, por Ti he discutido y a Ti he vuelto para juzgar. Entonces perdóname por lo que he cometido y por lo que vaya a cometer, por lo que haya ocultado, por lo que he manifestado y por lo que Tú conoces mejor que yo. No hay dios salvo Tú (Al-lahumma laka aslamtu, wa bika amantu, wa 'aleika tawakaltu, wa ileika jasamtu, wa bika hakamtu. Fa-agfir lii maa qaddamtu, wa maa ajartu, wa asrartu, wa aalantu, wa maa Anta aalamu bihi minni. La ilaha illa Anta)”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero, Al-la le bendiga y le dé paz, cuando se levantaba a realizar el rezo de la vigilia (tahayyud), decía después del primer “Al-lah Akbar” con el que se inicia la oración (takbirat al-ihram): “¡Oh nuestro Señor! Para Ti es la alabanza”, esto es, toda la alabanza es para Al-lah Todopoderoso, pues Él es el Alabado por Sus Cualidades, Sus Nombres, Su Gracia, Sus Manos, Su Ser, Sus Actos, Sus Órdenes y Sus Normas. Él es el Alabado en primer y último lugar, en lo visible y en lo oculto. Después dijo: “Tú eres el Sustentador de los cielos y de la Tierra”, esto es, Tú eres Quien los ha creado de la nada, Quien los sustenta, los cuida y los erige, puesto que Eres El Creador, Quien da abundantemente, El Poseedor, El Ejecutor, El que da la vida y El que la quita. Después dijo: “Tuya es la alabanza, Tú eres el Señor de los cielos y de la Tierra y lo que en ellos existe”, esto es: Eres su dueño y de todo lo que en ellos se halle, El que obra según Tu Voluntad, puesto que los has creado de la nada, tuyo es el Poder, nadie se asocia a Ti, Alabado y Ensalzado Seas. Después dijo: “Tuya es la alabanza, Tú eres la Luz de los cielos y de la Tierra y lo que en ellos existe”, esto es: una de Sus Cualidades, Ensalzado Sea, es la Luz, y se Ocultó de sus criaturas por medio de la luz. Alabado sea es el iluminador de los cielos y de la Tierra, el que guía las gentes de los cielos y de la Tierra. No hay que negarle su cualidad de la Luz ni malinterpretarla. Después dijo: “Tú eres la Verdad”: la verdad es uno de sus Nombres y una de Sus Cualidades, pues Él es la Verdad en Su Ser y en Sus Cualidades. Su Presencia es obligatoria y Sus Cualidades son perfectas. Su Presencia es una de Sus Señas de Identidad. Nada existe si no es por Él. Después dijo: “tu palabra es la verdad”: todo cuanto has dicho es veraz y justo, no conoce deshonestidad alguna, ni es Su Revelación, ni en Sus Leyes y Normas, ni en Su Promesa, ni en Su Recompensa. Luego dijo: “Tu promesa es verdadera”, esto es: Cumples lo prometido y todo lo que Has prometido tendrá lugar tal y como lo Has prometido, no conocerá aplazamiento ni cambio. Luego dijo: “Tu encuentro es cierto”: todos los siervos te encontrarán, y los recompensarás por sus obras. El encuentro implica ver a Al-lah Ensalzado Sea. Luego dijo: “El Paraíso es real, el Infierno es real”, esto es: su existencia es segura, así como nos informó de que han sido creados para sus gentes. Son la Casa de la existencia eterna y a ellos se dirigen los destinos de sus criaturas. Luego dijo: “la Hora Final es verdad”, esto es: la venida del Día del Juicio Final es una verdad absoluta que no admite dudas. Es un hecho fijo que marcará el fin de la vida mundana (Dunia) y el comienzo de la Otra Vida (Ajira). Cuando dice: “¡Oh Allah! A Ti me someto”: significa que me guio por Tu Mandato, lo acato y lo acepto satisfecho. Cuando dice “En Ti he creído”: significa que creo en Ti y en lo que Has revelado y me guío por ello. Luego dice “A Ti he vuelto arrepentido”: busco apoyo en Ti y deposito en Ti mis asuntos. “Por Ti he discutido”, es decir, con las pruebas que me Has otorgado desafío a los obstinados y les venzo. “A Ti he vuelto para juzgar”, esto es: todo aquel que no quiera cumplir la justicia y la oculta, relego su juicio a Ti. A Ti te hago El Juez entre él y yo, y con ello me mantengo al margen de todo juicio que emana de los poderes del mal, del derecho consuetudinario, canónico, o de cualquier forma con la que juzgan los humanos, de todas esas costumbres que son ilícitas según Tu Ley. Cuando dice: “Entonces perdóname por lo que he cometido y por lo que vaya a cometer, por lo que haya ocultado, por lo que he manifestado y por lo que Tú conoces mejor que yo”: significa perdona todas las faltas que haya cometido y las que vaya a cometer, ya sean visibles para tus criaturas y ocultas a sus ojos. Todas las falta que solo Tú Sabes. Y concluyó su súplica con “No hay dios salvo Tú”, esto es, solo Te pido a Ti, puesto que todos los otros seres adorados son nulos, y, por ende, la plegaria dirigida a ellos es extravío y corrupción. Este es el testimonio de unicidad de Al-lah que nos han dejado Sus mensajeros y nos ha impuesto El Todopoderoso a todos sus siervos.
De Abu Said Al-Judari, que Al-lah esté complacido con él, que un hombre vino a ver el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y le dijo: “Mi hermano se duele de su estómago”. El Mensajero de Al-lah le dijo: “Dale de beber miel”. El hombre volvió una segunda vez, y el Mensajero de Al-lah le dijo: “Dale de beber miel”. Sin embargo el hombre volvió una tercera vez, y el Mensajero de Al-lah le dijo: “Dale de beber miel”, pero volvió otra vez y el Mensajero le preguntó: ¿Hiciste lo que te ordené?, y luego le dijo: “Al-lah Ha dicho la verdad, pero el estómago de tu hermano ha mentido. Dale de beber miel”. Se la dio de beber y se curó.
Registrado por Al-Bujari y MuslimUn hombre vino a ver el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y le dijo que a su hermano le duele el estómago. El dolor era diarrea como se pudo averiguar de otros relatos del mismo hadiz. El Mensajero de Al-lah le ordenó darle de beber miel. El hombre así lo hizo pero su hermano no se curó. Así que, volvió una segunda vez a ver el Mensajero de Al-lah, el cual le dijo que le diera de beber miel. El hombre así lo hizo pero su hermano no se curó. Así que, volvió una tercera vez a ver el Mensajero de Al-lah, el cual le ordenó por tercera vez que le diera de beber miel. El hombre así lo hizo pero su hermano no se curó. Así que, volvió otra vez a ver el Mensajero de Al-lah, y le informó de ello. El Mensajero de Al-lah le dijo: “Al-lah Ha dicho la verdad, pero el estómago de tu hermano ha mentido. Dale a beber miel”. De ello se entiende dos posibilidades: que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, le estuviera informando de un hecho desconocido que Al-lah le había revelado y le hizo saber que la cura de ese mal está en la miel. Así que, le reiteró darle de beber miel como cura para mostrar lo que se le ha prometido. La segunda posibilidad: que el Mensajero se esté refiriendo a las palabras del Altísimo: “En él hay cura para las gentes” [Corán, 16:69], y sabía que ese tipo de enfermedad se podía curar con la miel. Cuando le ordenó la cuarta vez que le diera de beber miel, el hombre fue y se la dio de beber a su hermano, y éste se curó por la voluntad de Al-lah el Altísimo. No es necesario ser una cura para todas las enfermedades en cualquier tipo, ni ser un tipo específico de miel, pero para todas las enfermedades hay un remedio, y si la enfermedad es remediada se curará con el permiso de Al-lah, tal como dijo, la paz sea con él, narrada por Muslim (4/1729, 2204).
De Abu Salama Ibn Abd-Arrahman Ibn Auf, que dijo: Le pregunté a Aicha, Madre de los creyentes, que Al-lah esté complacido con ella: ¿con qué iniciaba el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, su oración durante el rezo de la vigilia? Ella me dijo: Cuando se levantaba a realizar el rezo de la vigilia, decía: “¡Oh, Al-lah, Señor de Yibrail, Mikail e Israfil, Creador del cielo y de la tierra, Conocedor de todo lo visible e invisible! Tú eres el Juez en los asuntos en los que Tus siervos difieren. Guíame en relación a los asuntos en disputa de la verdad con Tu permiso, pues Tú eres Quien guía a quien quieres por el camino recto”.
Registrado por MuslimAbu Salama Ibn Abd-Arrahman Ibn Auf le preguntó a Aicha, Madre de los creyentes, por la súplica que pronunciaba el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, en su oración durante el rezo de la vigilia. Ella le dijo: Cuando se levantaba a realizar el rezo de la vigilia, decía: “¡Oh, Al-lah, Señor de Yibrail, Mikail e Israfil”: se cita de forma específica a estos tres arcángeles, a pesar de que Al-lah es el Señor de todo, por su honor y distinción sobre los demás. Es como si hubiera citado en primer lugar a Yibril por ser el guarda y custodio de los Libros Celestiales, y por ende todos los aspectos de la religión dependen de él. Citó en último lugar mencionó a Israfil, porque es el que soplará la trompeta del Juicio Final. A Mikail lo mencionó en segundo lugar por ser el guarda y custodio de la lluvia y la vegetación, entre otras cuestiones relacionadas con los bienes mundanos. “Creador del cielo y de la tierra”: el que les dio inicio y los concibió. “Conocedor de todo lo visible e invisible”: conoce todo lo que desconocen sus siervos y lo que observan. “Tú eres el Juez en los asuntos en los que Tus siervos difieren”: Tú dictas sentencia en aquellos asuntos mundanos en los que tus siervos no estén de acuerdo. “Guíame en relación a los asuntos en disputa de la verdad con Tu permiso”: indícame lo correcto de las diferencias de tus siervos y guíame hacia él, ya sea en cuestiones mundanas o de religión. “Pues Tú eres Quien guía a quien quieres por el camino recto”: Tú guías a quien deseas por el camino de la justicia y la verdad.
Narró Abu Said Al Judri –que Alah se complazca de él-: se le dijo al mensajero de Alah – la paz y las bendiciones sean con él- ¿Nos purificamos con el agua del pozo Buda´a siendo que es un pozo al que van mujeres menstruantes, perros y (animales) sucios? Respondió el mensajero de Alah – la paz y las bendiciones sean con él- “El agua es pura y no la contamina nada”
Registrado por An-nsaa'i - Registrado por Abu-Dawud - Registrado por AhmadEl mensajero de Alah – la paz y las bendiciones sean con él explica que el agua es pura y no se contamina por entrar en contacto con impurezas siempre y cuando no cambie su color, sabor u olor”