





























Hadeeth Cards
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Ibn 'Abbás —que Al-lah esté complacido con él— narró que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo: «Entreguen las determinadas porciones obligatorias de la herencia a sus beneficiarios; y lo que reste será para el pariente varón más cercano».
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— ordena a los encargados de repartir la herencia que la distribuyan entre sus destinatarios conforme a la división justa establecida en la sharía, siguiendo la voluntad de Al-lah el Altísimo. Así pues, quienes tienen porciones fijadas en el Libro de Al-lah deben recibir exactamente lo que les corresponde: dos tercios, un tercio, un sexto, la mitad, un cuarto u un octavo. Y lo que reste deberá entregarse al pariente varón más cercano del difunto, quienes se conocen como «‘asabah» (agnados).
Narró Abu Huraira -Al-lah esté complacido con él-: "Las acciones se muestran el lunes y el jueves,así que me gusta que se muestren mis acciones mientras estoy en ayuno".Y en una narración:"Las puertas del paraíso se abren los lunes y los jueves y se perdona a cualquier siervo que no asocie a Al-lah,a excepción de dos hombres entre los que hay rencor. Y se dice:"Esperen a estos dos hasta que se reconcilien,esperen a estos dos hasta que se reconcilien".Y en una narración:"Las acciones se muestran cada lunes y jueves,y Al-lah perdona a toda persona que no asocie con Él,a excepción de un hombre que entre él y su hermano hay rencor.Y se dice:"Dejen a estos dos hasta que se reconcilien".
Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Muslim"Las acciones se muestran"es decir,a Allah,el Altísimo, "el lunes y el jueves así que me gusta que se muestren mis acciones mientras estoy en ayuno",es decir,esperando que se le suba en grados por ello y alcanzar recompesa. Y la otra expresión:"Las puertas del paraíso se abren los lunes y los jueves"es real, puesto que el paraíso existe,está creada. Y su dicho:"Así que,se perdona a todo siervo que no haya asociado a Allah",significa que se le perdonan sus faltas menores.En cuanto a las graves,debe arrepentirse.Y su dicho:"A excepción de un hombre",quiere decir,persona,"que había entre él y su hermano"es decir,hermano por Islam."Rencor",es decir,enemistad y odio."Se le dice: "Esperen",dice Allah a los malaikah:"Retrasenlo"."Estos dos",es decir,los dos hombres entre los cuales hay enemistad,disputa o ruptura."Hasta",que desparezca la enemistad,"se reconcilien":desaparece entre ellos el rencor.Y esto indica que la persona debe hacer por eliminar el rencor,la enemistad y el odio entre él y sus hermanos,incluso si encuentra en sí mismo dificultad para eliminar el rencor,debe tener paciencia y esperar la recompensa de Allah por ello,puesto que las consencuecias de ello son buenas. Y la persona,si ve el bien y la recompensa que hay en una acción,se le hace más fácil así como si ve el castigo correspondiente a dejar una acción que debe hacer,se la hace más fácil hacerlo.
Narró Aisha, que Al-lah esté complacido con ella: El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- entró en casa con un rostro reluciente de alegría. Y me dijo: “Si supieras que Muyazaz miró las huellas de la pisada de Zayd Ibn Harizah y las de su hijo Usama Ibn Zayd, y dijo: ‘Estos píes y aquellos tienen un mismo origen’”. En otro relato: “Muyazaz, era Qaif (experto en seguir y reconocer las personas por las huellas de su pisada)”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimZayd Ibn Harizah tenía la tez muy blanca y su hijo Usama sin embargo era moreno. La gente, dada la diferencia de color de ambos, solían hablar a sus espaldas poniendo en duda que Usama sea hijo legítimo de su padre Zayd, lo cual molestaba mucho al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Un día pasó por su lado Muyazaz Al-Mudalayi, experto en seguir y reconocer las personas por las huellas de su pisada. Ellos dos tenían la cabeza cubierta con una túnica y sólo se veían sus pies. Muyazaz dijo, al ver sus pisadas: “Estos píes y aquellos tienen un mismo origen” ya que vio la gran similitud que había entre ellos. Las palabras de este experto en huellas llegaron al oído del Mensajero de Al-lah, que se encontraba cerca, produciendo una alegría inmensa en él. Cuando entró donde estaba Aisha, las facciones de su cara resplandecían aún de alegría por la tranquilidad que siente al saber que Usama es hijo legítimo de su padre Zayd, al tiempo que esto acallaría las habladurías de aquella gente que no siente ningún reparo en difamar a los demás a sus espaldas.
Narró Abu Huraira -Al-lah esté complacido con él- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: “No se adelanten al encuentro de los que portan la mercancía, que nadie revenda lo que ya estaba vendido, no incrementen el precio de la mercancía a propósito, eviten el acaparamiento en la venta, y no venden dromedarias y cabras sin ordeñar a propósito. Quien las compre tiene dos opciones después de ordeñarlas: si le convence, quedarse con ellas, o, si no está satisfecho, devolverlas con un sa' (patron de medida) de dátiles.”
Registrado por Muslim - Registrado por Al-Bujari y MuslimEl Mensajero -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió cinco tipos de venta ilícita, por los daños que suponen para el vendedor, el comprador u otros. 1. Prohibió abordar los que portan mercancia antes de que lleguen al mercado con la intención de comprarles su mercancía, ya que desconocen el precio real del mercado. Con ello podría engañarles e impedirles poder disponer del valor real de su mercancía. 2. También prohibió que alguien revenda lo que ya estaba vendido, o que lo compre. Como por ejemplo cuando una persona dice ante los demás: “te pago más que ese precio o te lo vendo por menos que ese precio”, para con ello deshacer el acurdo de compraventa ya establecido y hacerse con el artículo en cuestión. Prohibió este tipo de conducta por el hostigamiento, las disputas, las enemistades o el odio que podría llegar a causar. También por impedir que las personas obtengan su sustento. 3. Después prohibió el incremento abusivo del precio de la mercancía para evitar la compra de la mercancia o con el único propósito de beneficiar al vendedor con sus altos precios o dañar los intereses del comprador debido a su carestía. Lo prohibió por cuantas mentiras encierra y por intentar seducir a los compradores aumentando el precio de la mercancía con artimaña y traición. 4. Prohibió asimismo el acaparamiento en la venta a alguien ausente con un precio ya pactado, de modo que no quede nada de ella y no se puedan beneficiar los demás compradores. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dice: “dejen que los individuos traten entre ellos, y que Al-lah les otorgue sustento a unos de otros”. 5. Prohibió también vender el ganado sin ordeñar a propósito, de modo que el comprador se engañe creyendo que esa res es así por naturaleza y la compra por un precio superior a su precio real, y con ello el vendedor habría injustamente engañado al comprador. Por ello, el Mensajero considera lícito que el comprador tenga un periodo de tres días para darse cuenta de cualquier engaño y pueda elegir entre tres opciones: comprarla definitivamente, o, si no está satisfecho, devolverla. En este caso, si ya la ha ordeñado, debe entregar con ella un cubo de dátiles a cambio de su leche.
Narró Ali Ibn Abu Talib -Al-lah esté complacido con él- “el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió el matrimonio por tiempo determinado (mut’ah) el día de la batalla de Jaibar y también prohibió la carne de burros domesticados”.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEl sentido legal del matrimonio es la unión duradera, crear un vínculo afectivo y formar una familia. El mismo tiempo la ley islámica prohíbe algunas formas que contradicen el sentido legal del matrimonio. Es por ello que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- prohibió el matrimonio por tiempo determinado (mut’ah) el día de la batalla de Jaibar, a pesar de que era lícito al comienzo del Islam por pura necesidad. También prohibió la carne del burro doméstico, no el salvaje.
Dijo Ibn ‘Omar [Al-lah se complazca de él]: “Escuche al Mensajero de Al-lah [la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él], al levantarse del Ruku’, decir: “Señor, maldice a tal y tal persona”, y luego [al levantarse] dijo: “Sami’a Allahu liman hamidah [Al-lah escucha a quien le alaba]” fue revelado “No es asunto tuyo si Él les absuelve o les castiga” [3:128]. Acorde a otra narración: “Escuche al Mensajero de Al-lah [la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él], al levantarse del Ruku’ pidiendo la maldición sobre Safwan Ibn Umayah, Suhail Ibn ‘Amru y Al-Hariz Ibn Hisham, entonces fue revelado: “No es asunto tuyo si Él les absuelve o les castiga” [3:128]”.
Registrado por Al-BujariAbdullah Ibn Úmar, Al-lah esté complacido con él, nos informa en este hadiz de que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, al levantar su cabeza de la prosternación para volverse erguido, en la última prosternación de la oración del alba, justo después de decir: ‘Sami’a Al-lahu liman hamidah. Rabaná wa laka alhamd’ (Al-lah escucha a quien Lo alaba. Para Ti, oh Señor, son las alabanzas)”, solía maldecir algunos dirigentes de los idólatras. Quizás los nombró por sus nombres. Estos son los que le infringieron un daño en la batalla de Uhud. Los maldecía por sus nombres, pero Al-lah lo disuadió de hacerlo al descender esta aleya que le prohíbe hacerlo: “No es asunto tuyo si Él acepta su arrepentimiento o les castiga” [Corán 3:128]. Esto es debido a que Al-lah ya sabía que iban a convertirse al Islam, y mejorar su Islam.
De Fátima Bint Kais, que Al-lah esté complacido con ella, que dijo: “Que Abu Amru Ibn Hafas la divorció de forma definitiva, mientras se hallaba ausentes (en otro relato: ‘la divorció tres veces’). Luego le envió un emisario en el que había delegado, el cual le llevó algo de trigo, pero ella no se conformó con eso. Él le dijo: Por Al-lah que no tienes ningún derecho hacia mí. Ella fue a ver al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le contó lo que había sucedido. Él le dijo: ‘No está obligado a sufragar tu manutención (en otra versión: ‘ni a proporcionarte un hogar’), y la obligó a pasar el periodo de idda (el plazo que la mujer debe observar después del divorcio o viudedad) en la casa de Um Shuraik. Luego dijo: ‘esa casa la visitan muchos de mis compañeros, así que es mejor que cumplas la idda en la casa de Ibn Um Maktum, pues él es un señor ciego y, por lo tanto, ahí te podrás descubrir de tu ropa. Cuando hayas concluido la idda, házmelo saber. Cuando concluí la idda, le informé de que Muawiya Ibn Abu Sufian y Abu Yaham han pedido mi mano. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le dijo: ‘Abu Yaham es muy duro con las mujeres porque está constantemente utilizando su bastón para castigarles; y Muawiya es un hombre pobre sin medios. Cásate mejor con Usama Ibn Zayd’. Pero no le gustó. Él se lo repitió de nuevo: ‘Cásate mejor con Usama Ibn Zayd’, y ella lo aceptó. Se casó con él y Al-lah cubrió de bendición su matrimonio con él. Y ella vivió muy feliz con él”.
Registrado por MuslimAbu Amru Ibn Hafas la divorció de forma definitiva a su esposa Fátima Bint Kais, y cuando es el último divorcio y el definitivo, la esposa no tiene derecho a obtener la manutención de su marido. Sin embargo él le envió trigo, pero ella no se conformó con eso porque creía que él debía pagarle la manutención. Él le juró por Al-lah que no debía sufragarle nada. Ante eso, ella fue a quejarse de él al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-. Él le dijo que su ex marido no está obligado a sufragar su manutención ni a proporcionarle un hogar, y la obligó a pasar el periodo de idda en la casa de Um Shuraik. Luego recordó que esa casa la visitan muchos de sus compañeros, así que le aconsejó cumplir su idda en la casa de Ibn Um Maktum, pues él es un señor ciego y, por lo tanto, no la verá si va a descubrir de ropa. Le ordenó que, cuando haya concluido su idda, que se lo hiciera saber. Así lo hizo. Cuando concluyó su idda, le informó de que Muawiya Ibn Abu Sufian y Abu Yaham habían pedido su mano en matrimonio, así que le pidió consejo al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y aconsejar el bien es obligatorio, especialmente para la persona a la que se le pide consejo. Él no le indicó ninguno de los dos, ya que Abu Yaham es muy duro con las mujeres porque está constantemente utilizando su bastón para castigarles; y Muawiya es un hombre pobre sin medios. Le pidió que se casara mejor con Usama Ibn Zayd. Pero ella se negó, ya que Usama era un esclavo. Él se lo pidió de nuevo y ella se hizo caso del consejo del Mensajero de Al-lah. Se casó con él y fue muy feliz, ya que Al-lah cubrió de bendición su matrimonio.
Narró Anas Ibn Malik, que Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- liberó a Safía e hizo de su libertad su dote.
Registrado por Al-Bujari y MuslimSafía Bint Huyay era la hija de uno de los líderes de Banu Nadir y esposa de Kanana Ibn Abu Al-Hakik, el cual murió en la batalla de Jaibar. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- conquistó esta localidad por la fuerza, así que sus mujeres y sus niños pasaron a ser esclavos de los musulmanes debido a que cayeron bajo su mando como rehenes. En el reparto del botín de guerra, Safía le tocó a Dihya Ibn Jalifa Al-Kalabi, Al-lah este complacido con él, pero el Mensajero se la intercambio por otra persona y la eligió para sí cumpliendo así su voluntad y dado su pasado glorioso. Pero la generosidad del Mensajero de Al-lah le llevó a no aceptarla como esclava, sino que prefirió otorgarle un rango superior, evitando con ello su deshonra, al hacerla una de las Madres de los creyentes. Esto es: la liberó e hizo de su libertad su dote.
Narró AbdAl-lah Ibn Umar -Al-lah esté complacido con ambos- que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- acordó que los habitantes de Jaibar recibieran la mitad de la cosecha de dátiles u otros frutos de la cosecha.
Registrado por Al-Bujari y MuslimJaibar es una localidad agraria habitada por una facción de judíos. Tras su conquista por los musulmanes liderados por el Mensajero de Al-lah en el séptimo año de la Hégira, el Mensajero estableció el reparto de sus tierras y sus fincas cultivadas entre los que lograron conquistarla. No obstante, estos no podían ocuparse del cultivo ya que estaban luchando en el sendero de Al-lah Enaltecido sea y llamando a Su guía. Los judíos de Jaibar, sin embargo, tenían mucha más práctica que ellos en asuntos de cultivo, da su dilatada experiencia en este ámbito. Por ello, El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- acordó que los habitantes originarios de Jaibar recibieran la mitad del fruto de la cosecha a cambio de su trabajo y que la otra mitad sea para los musulmanes, dado que son los propietarios de la tierra.