





























Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
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NArró Abû Huraira, que Al-lah esté complacido de él, que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: Dijo Al-lah Exaltado sea: (¡He preparado a mis siervos justos, lo que jamás ha visto ojo alguno, ni ha escuchado oído, ni ha pasado por imaginación alguna!). Y recitad si queréis: (Nadie sabe la alegría que le espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron). De Sahel Ibn Sa’ad, que Al-lah esté complacido de él, dijo: ‘Vi al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, describir el Paraíso durante un encuentro, y cuando terminó dijo: “(¡He preparado a mis siervos justos, lo que jamás ha visto ojo alguno, ni ha escuchado oído alguno, ni ha pasado por imaginación alguna!”. Después recitó las palabras de Al-lah, Glorificado sea, en el Corán: (Se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo, y dan en caridad parte de lo que le hemos proveído. Nadie sabe la alegría que le espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron.
Registrado por Muslim - Registrado por Al-Bujari y MuslimLa explicación del hadiz, es que Al-lah, el Altísimo, ha preparado a sus siervos más piadosos (y son aquellos que cumplen con sus órdenes, y evitan aquellas prohibiciones que Él ha prohibido) un lugar (el Paraíso) “…lo que jamás ha visto ojo alguno…”, es decir, de lo bello y maravilloso que es. “Ni ha escuchado oído alguno”, es decir, de los sonidos armoniosos y las maravillas indescriptibles. En el hadiz se especifica que es el sentido de la vista y el oído, debido a que son los dos de los cinco sentidos a través de los cuales se percibe la mayoría de las cosas, después están el gusto, el olfato y por último el tacto. Y el hadiz continúa, y dice: “Ni ha pasado por imaginación alguna!”, es decir, es un lugar que nadie puede imaginar, imposible de imaginar las innumerables bendiciones que existen en el Paraíso. Es algo superior a la imaginación humana, ya que las personas solo pueden imaginar las cosas que conocen, y la bendición del Paraíso es superior y muy lejos de sus imaginaciones y pensamientos. Por tanto, Al-lah recompensa a los más piadoso con el Paraíso, por haber respetados Sus órdenes, y haber evitado Sus prohibiciones; y por aguantar la adversidad por la causa de Al-lah. Y por tanto, la recompensa es acorde a sus acciones. Por tanto, el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al describir el Paraíso, les emplazó a que recitaron si querían la aleya de Sura de As-Asyda (Nadie sabe la alegría que le espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron.
De Zayd, el sirviente del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, que dijo: “El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, ha dicho: “A quien diga: ‘Astagfiru Al-lah alladhí la ilaha illa Huwa al Hayyu al Qayyum wa atubu ilaihi’ (¡Pido el perdón a Al-lah, Aquel que no hay más dios que Él, El Viviente, El Autosubsistente. Y ante Él me arrepiento!), le serán perdonadas sus faltas, aunque hubiese huido del enfrentamiento”.
Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por Abu-DawudA quien diga: “Astagfiru Al-lah alladhí la ilaha illa Huwa al Hayyu al Qayyum wa atubu ilaihi” (¡Pido el perdón a Al-lah, Aquel que no hay más dios que Él, El Viviente, El Autosubsistente. Y ante Él me arrepiento!), le serán perdonadas sus faltas, aunque hubiese huido del enfretamiento en la guerra. Es sabido que huir en la guerra es uno de los siete pecados capitales, mencionados en el hadiz: “Evitad los siete pecados capitales, entre ellos, huir del enfretamiento”. El significado del hadiz puede ser literal: que la persona que lo diga está libre de todos los pecados, incuído el huir del enfrentamiento. O, en otro sentido, que el mero hecho de pedir perdón pero seguir cometiendo ese pecado no es suficiente, sino que es necesario mostrar el arrepentimiento de ese pecado.
Narró Yabir -Alah este complacido con ambos- dijo el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- ¿Quién me trae noticias del enemigo? esto fue en el día de la batalla del Foso, Az Zubair dijo: yo, después repitió: ¿Quién me trae noticias del enemigo? Az Zubair dijo: yo, luego el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- dijo: Todo profeta tenía un discípulo y mi discípulo es Az Zubair.
Registrado por Al-Bujari y MuslimEn la batalla de los Aliados, cuando la tribu de Quraish y sus aliados vinieron a Medinah para luchar contra los musulmanes, el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- cavo una trinchera, los musulmanes se enteraron que los judíos de la tribu Banu Quraidha rompieron el acuerdo que había entre ellos y los musulmanes, se unieron a Quraish en contra de los musulmanes, el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- dijo: ¿Quién me trae noticias de Banu Quraidha? Az Zubair Ibn Al Awam dijo: yo te traeré noticias de ellos, el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- repitió nuevamente: ¿Quién me trae noticias del enemigo? Az Zubair dijo: yo, luego el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él- dijo: Todo profeta tenía un discípulo y mi discípulo es Az Zubair.
Narró Yaber Ibn ‘Abdu Al-lah, que Al-lah esté complacido de él, que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-Zubayr es mi primo y un discípulo de mi nación”.
Registrado por AhmadEl Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, deja constancia de que Al-Zubayr Ibn al-‘Awam, que Al-lah esté complacido de él, es hijo de su tía paterna Safia Bint ‘Abdu al-Mutalib, que Al-lah esté complacido de ella; y que es un discípulo de su nación.
De Hani’, sirviente de Uzmán, que dijo: “Uzmán, cuando se detenía a ver una tumba, solía llorar hasta mojársele la barba. Se le dijo: ‘Piensas en el Paraíso y en el Infierno y no lloras, ¿sin embargo sí lloras al ver una tumba?’ Él respondió: ‘Ciertamente el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: ‘La tumba es la primera estación de la vida del más allá. Si la persona se salva de ella y la supera, todo lo que sigue será más fácil y cómodo, pero si no se salva de ella, lo que sigue será más grave y duro’”.
Registrado por Ibn Mayah - Registrado por Al-Tirmidhi - Registrado por AhmadUzmán Ibn Afán, Al-lah esté complacido con él, cuando se detenía a ver una tumba, solía llorar hasta mojársele la barba. Se le dijo: “Piensas en el Paraíso y en el Infierno y no lloras, ¿sin embargo sí lloras al ver una tumba?” Él respondió que lloraba porque oyó al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, decir que la tumba es la primera estación de la vida del más allá. Si la persona se salva de la tumba y supera sus pruebas, dureza y castigo, todo lo que sigue será más fácil y cómodo, porque de haber tenido alguna falta esta se habría expiado con la tortura de la tumba. Sin embargo, si no se salva de la tumba, no supera su castigo, ni expía sus faltas en ella, quedándole aún pecados por los que habrá de ser castigado, lo que sigue será más grave y duro, ya que la tortura del Fuego es más severa.
‘Abdul-lah ibn ‘Umar —que Al-lah esté complacido con ambos— narró que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se levantó después de la lapidación de Al Aslami y dijo: «Eviten esta indecencia que Al-lah ha prohibido. Y quien caiga en ella, que se cubra con el velo de Al-lah y se arrepienta ante Él; pues a quien nos revele su pecado, le aplicaremos el Libro de Al-lah —glorificado y exaltado sea—».
Registrado por Al-Hakim y Al-BaihaquiIbn ‘Umar –que Al-lah esté complacido con ambos– narró que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—, después de haber lapidado a Ma‘iz bin Malik Al Aslami –que Al-lah esté complacido con él– cumpliendo con el castigo prescrito por adulterio, se levantó y dirigió un sermón a la gente, en el que dijo que evitaran dicha inmundicia y todo aquello que se considera repugnante y detestable de entre los pecados que Al-lah ha prohibido. Y que quien caiga en algo de ello deberá cumplir con dos cosas: Primero, tendrá que ocultarlo, pues Al-lah lo ha encubierto, y no deberá revelar su pecado a nadie. Segundo, tendrá que apresurarse a arrepentirse a Al-lah y no persistir en él. Y a quien lo revele, se le aplicará la pena estipulada en el Libro de Al-lah —glorificado y exaltado sea— para ese pecado.
De Abu Musa Al Acharí, Al-lah esté complacido con él: “que hizo la ablución en su casa y después salió diciendo: ‘Acompañaré al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y estaré con él este día’. Llegó a la mezquita y preguntó por el Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Y le dijeron: ‘Se fue por allí’. Dijo: ‘Salí pues en su busca, preguntando por él, hasta que le vi entrar en un huerto donde estaba el pozo de Aris. Entonces me senté en la puerta hasta que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, hizo sus necesidades y completó su ablución. Después fui hacia él, al tiempo que se sentaba sobre el centro del brocal del pozo, se descubrió las pantorrillas y dejó caer sus pies colgando en el interior del pozo. Lo saludé y a continuación salí para sentarme ante la puerta y me dije a mí mismo: ‘Hoy seré portero del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él’. ‘Vino Abu Bakr, Al-lah esté complacido con él, llamó a la puerta y pregunté: ‘¿Quién es?’ Dijo: ‘Abu Bakr’. Y le contesté: ‘Un momento’. Me levanté y fui para decirle al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ‘Es Abu Bakr, que pide permiso para entrar’. Dijo: ‘Permítele entrar y anúnciale que estará en el Paraíso’. Así pues, fui y le dije a Abu Bakr: ‘Entra. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, te anuncia que estarás en el Paraíso’. Entró Abu Bakr y se sentó a la derecha del Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, igualmente sobre el brocal del pozo, y con los pies colgando en el interior del mismo después de descubrirse las pantorrillas. Volví y me senté en la puerta. Sin embargo, pensé en mi hermano, que lo dejé haciendo la ablución e iba a seguir mis pasos. Dije: ‘¡Si Al-lah quiere para fulano (es decir, su hermano) un bien que lo haga venir!’ En ese momento, alguien comenzó a mover la puerta como solicitando permiso para entrar. Pregunté: ‘¿Quién es?’ Contestó: ‘Úmar Ibn Al Jattab’. Dije: ‘Un momento’ y fui a ver al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él y, saludándole, le dije: ‘Es Úmar que pide permiso para entrar’. Dijo: ‘Permítele entrar y anúnciale que estará en el Paraíso’. Así que volví hasta la puerta y le dije: ‘Entra. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, te anuncia que estarás en el Paraíso’. Él entró y se sentó a la izquierda del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de la misma forma que su compañero y con los pies colgando en el interior del pozo. Después, volví a sentarme en el mismo sitio y dije: ‘¡Si Al-lah quiere para fulano (es decir, su hermano) un bien que lo haga venir!’ En ese momento, alguien comenzó a mover la puerta como solicitando permiso para entrar. Pregunté: ‘¿Quién es?’ Contestó: Dijo: ‘Uzmán Ibn Affán’. Le dije: ‘¡Un momento!’ Fui al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le informé del recién llegado y dijo: ‘Permítele entrar y anúnciale que estará en el Paraíso después de una dura prueba a la que será sometido’. Así que volví hasta la puerta y le dije: ‘Entra. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, te anuncia que estarás en el Paraíso después de una dura prueba a la que te someterás’. Él entró y vio que en el brocal del pozo ya no quedaba espacio al lado del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, así que se sentó en la otra mitad del brocal, frente a ellos”. Dijo Said Ibn Al Musayyib: “Lo interpreté como la misma forma en que están situadas sus tumbas”. En su relato, Abu Musa Al Acharí añadió: “El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, me ordenó proteger la puerta de entrada”. Y dijo: Cuando a Uzmán, Al-lah esté complacido de él, le fue dada la buena nueva, dio alabanzas a Al-lah y después dijo: ‘A Al-lah se debe pedir la ayuda (ante la desgracia)’”.
Registrado por Al-Bujari - Registrado por Al-Bujari y MuslimEn este hadiz Abu Musa Al Acharí, Al-lah esté complacido con él, que un día cualquiera hizo la ablución en su casa y después salió en busca del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, diciendo: “Acompañaré al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y estaré con él este día”. Al-lah esté complacido con él, salió en busca del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y se dirigió a la mezquita, puesto que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, o bien está en la mezquita o bien en su casa velando por su familia, o ayudando a sus compañeros. No lo encontró en la mezquita, así que preguntó por él. Le dijeron: “Se fue por allí” y le señalaron la dirección del huerto donde estaba el pozo de Aris. Abu Musa siguió su camino hasta llegar al pozo de Aris. Ahí encontró al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en el interior del huerto en el que está el pozo. Entonces se sentó en la puerta de entra del huerto, Al-lah esté complacido con él, hasta que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, hizo sus necesidades y completó su ablución. Después se sentó sobre el brocal del pozo, se descubrió las pantorrillas y dejó caer sus pies colgando en el interior del pozo. Abu Musa se quedó en la puerta protegiendo la entrada, cual guardián del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Vino Abu Bakr, Al-lah esté complacido con él, y llamó a la puerta, pero Abu Musa no le permitió entrar hasta que no se lo consultó al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Le dijo “Es Abu Bakr, que pide permiso para entrar”. Le dijo: “Permítele entrar y anúnciale que estará en el Paraíso”. Así pues, fue y le dijo a Abu Bakr: “Entra. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, te anuncia que estarás en el Paraíso”. Esto es una nueva de valor grandioso, puesto que le anuncia el Paraíso y le permite entrar para sentarse junto a él. Abu Bakr entró y encontró que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se había sentado sobre el centro del brocal, así que se sentó a su derecha, puesto que al Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le gustaba la parte diestra en todos los asuntos. Así pues, se sentó a su derecha, se descubrió las pantorrillas y dejó los pies colgando en el interior del pozo, todo esto temiendo contradecir al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Abu Musa, que había dejado a su hermano haciendo la ablución y después le iba a seguir, dije: “Si Al-lah quiere para fulano un bien que lo haga venir para que se le anuncie la buena nueva del Paraíso”. Sin embargo, en ese momento, el segundo hombre solicitó permiso para entrar. Abu Musa, informó al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: ‘Es Úmar que pide permiso para entrar’. Dijo: ‘Permítele entrar y anúnciale que estará en el Paraíso’. Así que volví hasta la puerta y le dije: ‘Entra. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, te anuncia que estarás en el Paraíso’. Él entró y se sentó a la izquierda del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de la misma forma que su compañero y con los pies colgando en el interior del pozo. El brocal del pozo era estrecho, así que los tres cubrían media circunferencia. Después, llegó Uzmán y pidió permiso para entrar. Abu Musa actuó como en los casos anteriores: le pidió al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Éste le dijo: ‘Permítele entrar y anúnciale que estará en el Paraíso después de una dura prueba a la que será sometido’. Así que le permitió entrar y le dijo: “El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, te anuncia que estarás en el Paraíso después de una dura prueba a la que serás sometido. Él, Al-lah esté complacido con él, dijo al oírlo: “Alabado sea Al-lah” por la buena nueva y “Al-lah es el que ayuda” ante la desgracia. Después entró y vio que en el brocal del pozo ya no quedaba espacio al lado del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, así que se sentó en la otra mitad del brocal, frente a ellos. Se descubrió las pantorrillas y dejó los pies colgando en el interior del pozo. Said Ibn Al Musayyib, uno de los seguidores del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, interpretó este relato como la forma en que están situadas sus tumbas. Es decir, Abu Bakar y Úmar junto al Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en su habitación. Y Uzmán en el cementerio de la gente de Medina que está enfrente. Estando en vida, los tres primeros solían ir juntos. El Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decía siempre “fuimos Abu Bakar, Úmar y yo”, o decía “vinimos Abu Bakar, Úmar y yo”. Por lo tanto ellos dos son sus compañeros y ministros. El Día del Juicio saldrán juntos los tres de sus tumbas, por lo que han estado juntos en la vida terrenal y estarán juntos en la Otra vida. Uzmán Ibn Affán, Al-lah esté complacido con él, se sentó frente a ellos. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le anunció que estará en el Paraíso después de una dura prueba a la que se verá sometido. Esta prueba es la divergencia de la gente con respecto a su poder y la escisión de parte de ellos, así como su asesinato en su propia casa, Al-lah esté complacido con él. Entraron en su casa y lo asesinaron mientras estaba recitando el Corán, con el Libro de Al-lah entre sus manos.
Narró Abu Saíd Al Judrí, Al-lah esté complacido de él: “He oído decir al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ‘Lo mejor de las reuniones es que sean espaciosas".
Registrado por Abu-Dawud - Registrado por AhmadEl hadiz indica la virtud de las reuniones espaciosas, porque contienen a más gente, y todos sienten más comodidad, sin embargo, esto depende de la situación de que individuo, porque hay gente que las salas de sus casas son pequeñas, pero si tienen la capacidad de ampliarlas es mejor.
Abu Idris Al Jaulani -Al-lah tenga misericordia de él- dijo: “Entré en la mezquita de Damasco y vi a un joven con los dientes blancos, y había gente junto a él. Si la gente difería en algo, iban a él para que aclarase el asunto y obraban de acuerdo con su parecer. Así que pregunté por él y me dijeron: “Es Muadh Ibn Yabal -Al-lah esté complacido con él-”. Al día siguiente fui muy temprano pero encontré que se me había adelantado; lo encontré rezando. Esperé a que acabara su oración, me acerqué a él y lo saludé. Después le dije: “¡Juro por Al-lah! Ciertamente te amo por Él”. Y me dijo: “¿Seguro que me amas por Al-lah?” Dije: “¡Por Allah, que sí!” Y me volvió a preguntar: “¿Seguro que me amas por Al-lah?” Y le repetí: “¡Por Allah, que sí!” Luego, me sujetó del extremo de mi ropa, me jaló hacia él y me dijo: “Alégrate entonces, porque he oído al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decir: “Ciertamente he otorgado mi amor a quienes se aman por Mí, se reúnen por Mí, se visitan por Mí y a quienes se sacrifican por Mí”.
Registrado por Ahmad - Registrado por MalikEste hadiz menciona los beneficios de amarse por Al-lah, e indica que ambas partes que se aman por Al-lah sin tener ningún interés mundanal, obtendrán el amor de Al-lah, la mejor recompensa. Y muestra la nobleza de este tipo de amor. Ha sido mencionado: “Quien haya amado y odiado, y haya dado y negado (por Al-lah), habrá completado su fe”. Así, cuando Abu Idris dijo: “Le dije: “¡Juro por Al-lah! Ciertamente te amo por Al-lah”. Y me dijo: “¿Seguro que me amas por Al-lah?””, demuestra que los juramentos eran usados para reafirmar sus dichos. Cuando dijo: “... me sujetó del extremo de mi ropa, me jaló hacia él...” Muadh mostró una señal de afecto y aceptación sobre lo que Abu Idris había dicho, y le albrició con lo que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- había dicho al respecto. Así, le dijo: “Alégrate entonces, porque he oído al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- decir: “Al-lah, Enaltecido sea, dijo…”” Con esto reafirmó lo que ha dicho el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- el veraz y el honesto, el que solo dice la verdad sobre su Señor, Bendecido y Enaltecido sea. Para que Abu Idris obtenga certeza y se llene de alegría con esta noticia, la cual fue expresada por el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- transmitida de su Señor, y no es una interpretación de Muadh Ibn Yabal -Al-lah esté complacido con él-. Cuando El Altísimo dice: “Ciertamente he otorgado mi amor” quiere reafirmar Su amor para ellos. Y “... a quienes se aman por Mí, se reúnen por Mí” quiere decir, aquellas reuniones son para colaborar en el cumplimiento de las ordenanzas de Al-lah, para recordarlo, para establecer sus leyes y para evitar sus prohibiciones Enaltecido y Majestuoso sea. Cuando dice, Bendecido y Enaltecido sea: “... y a quienes se visitan por Mí”, se refiere -y Al-lah es quien mejor lo sabe- a que las visitas mutuas sean por Él, para complacerlo a Él y para ayudarse mutuamente en el cumplimiento de Sus órdenes. Cuando, Bendecido y Ensalzado sea, dice: “... y a quienes se sacrifican por Mí”, se refiere a aquellos que entregan sus vidas para alcanzar la complacencia de Al-lah a través de la cooperación en la lucha contra Sus enemigos y aparte de esto se sacrifican al cumplir con preceptos que les han sido ordenados, al dar de su dinero y riquezas si fuese necesario.