Hadeeth Cards
Da'wa cards that highlight great meanings from the noble prophetic hadiths in a simple style and attractive display that helps the Muslim to have a deeper understanding of his religion in an easy way
De Ibn Abbás —que Al-láh esté complacido con ambos— que dijo: El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— no conocía la separación de las Suras hasta que fuese revelado {en el nombre de Al-láh, el Más Compasivo, el Más Misericordioso}.
Registrado por Abu-Dawud
Ibn Abbás —que Al-láh esté complacido con él— señala que las suras del Corán solían ser reveladas al Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— y él no sabía aún dónde debían terminar y separarse, hasta que "en el nombre de Al-láh, el Compasivo, el Misericordioso" le fuera revelado; entonces, supo que la Sura anterior había llegado a su fin y que este era el comienzo de una nueva sura.
De Abdul-lah bin Amru —que Al-láh esté complacido con ellos— dijo: "El Mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo: "Se le dirá al devoto del Corán: Lee, asciende y recita como solías recitar en el mundo. Tu rango estará en el último verso que recites".
Registrado por Abu-Dawud
El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— informó que se le dirá al recitador del Corán, quien lo aplica y se dedique a él, en términos de recitación y memorización, cuando entre en el Paraíso: Lee el Corán y asciende de ese modo en los grados del Paraíso. Recita de una manera mesurada y tranquila como solías recitar en la vida mundana, porque tu rango estará en el último versículo que recites.
Abu Abdurrahman As-Sulami —que Al-láh le otorgue su misericordia— dijo: Los compañeros del profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— quienes nos enseñaban el Corán nos informaron que ellos solían recibir diez aleyas desde el mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— y no recibían otras nuevas aleyas hasta entender lo que incluyen las diez primeras de conocimiento y aplicarlas Dijeron: Entonces, hemos aprendido el conocimiento y la práctica juntos.
Registrado por Ahmad
Los sahába —que Al-láh esté complacido con ellos— solían recibir diez aleyas del Corán del mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— y no pasaban a aprender otras nuevas hasta entender las diez primeras y aplicarlas. Y de este modo han recibido el conocimiento y lo han aplicado al mismo tiempo.
De Ubay ibn Ka'ab —que Al-láh esté complacido con él— dijo: El mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo: "O Abul Mondher, ¿Sabes cuál es la aleya más grandiosa y noble del Corán?" Dijo: dije: Al-láh y su Mensajero saben más. Luego el profeta repitió la misma pregunta: " O Abul Mondher, ¿Sabes cuál es la aleya más grandiosa del Corán? Fue cuando dije: {Al-láh no existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo...} [Al Baqarah: 255]. Entonces el profeta me golpeó levemente el pecho y me dijo: O Abul Mondher, Te felicito por este conocimiento que tienes".
Registrado por Muslim
El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— preguntó a Ubay ibn Ka'ab sobre la aleya más noble y grandiosa del Corán. Al inicio Ubay dudó; luego dijo: Es la aleya de Al Kursi {Al-láh no existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo...}, entonces el profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— confirmó su respuesta y le tocó el pecho para indicar que está lleno de conocimiento y sabiduría, y suplicó para que sea feliz con este conocimiento, y le sea fácil adquirir más.
De Aisha —que Al-láh esté complacido con ella—, que dijo: Que el profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él—, al ir a la cama cada noche, solía juntar ambas manos, luego soplarlas y recitar en ellas las siguientes suras {Di, Él es Al-láh, la única divinidad}, {Di: me refugio en el Señor del rayar del alba} y {Di: me refugio en el Señor de los humanos} luego pasaba sus manos sobre lo que alcanzaba de su cuerpo empezando desde la cabeza, repitiéndolo tres veces.
Registrado por Al-Bujari
Era parte de la sunnah del Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— que, cuando se acostaba, juntaba las palmas de las manos y las levantaba como lo hace un suplicante, y las soplaba suavemente, junto con poca saliva. Mientras tanto, recitaba las tres Suras de al-Ikhlās, al-Falaq y an-Nās. Luego, pasaba con las palmas de las manos la mayor parte de su cuerpo que podía, comenzando por la cabeza, la cara y la parte frontal del cuerpo, repitiendo esto tres veces.
De Aisha —que Al-láh esté complacido con ella—, que dijo: El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— recitó este versículo: {Él es Quien te ha revelado el Libro. Contiene aleyas de significado explícito (definido) que son la base del Libro, y otras de significado implícito (ambiguo). Aquellos de corazón extraviado siguen solo las de significado implícito con el fin de sembrar la discordia e interpretarlas capciosamente, pero solo Al-láh conoce su verdadero significado, y [también] los arraigados en el conocimiento, quienes dicen: Creemos en todas ellas por igual, todas proceden de nuestro Señor; pero no recapacitan sino los dotados de intelecto} [Al Imran: 7]. Aisha dijo: el mensajero de Al-lah —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- me dijo: " Si ves a aquellos que siguen los versos ambiguos, son aquellos a quienes Al-láh ha nombrado; así que tengan cuidado con ellos".
Registrado por Al-Bujari y Muslim
El mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— recitó este versículo: {Él es Quien te ha revelado el Libro. Contiene aleyas de significado explícito (definido) que son la base del Libro, y otras de significado implícito (ambiguo). Aquellos de corazón extraviado siguen solo las de significado implícito con el fin de sembrar la discordia e interpretarlas capciosamente, pero solo Al-láh conoce su verdadero significado, y [también] los arraigados en el conocimiento, quienes dicen: Creemos en todas ellas por igual, todas proceden de nuestro Señor; pero no recapacitan sino los dotados de intelecto} donde Al-láh- Glorificado sea- informaba que revelaba al profeta el Libro en el cual hay aleyas claras y definidas sin ambigüedades y que presentan el fundamento del Libro y una referencia cuando hay divergencias, y otras aleyas que tienen varios sentidos y son ambiguas para alguna gente hasta el punto de pensar que son contradictorias. Luego Al-láh mostraba la reacción de la gente hacia estas aleyas; ya que algunos cuyos corazones son desviados dejan lo auténtico y claro y adaptan lo ambiguo, buscando la discordia y desviar a la gente e interpretándolas según sus pasiones. Y en cuanto a los firmes en el conocimiento saben que se trata de aleyas ambiguas y que se explican a través de las aleyas definidas y claras, creyendo en todas las aleyas y que son libres de contradicción porque provienen de Al-láh —Glorificado y Enaltecido sea— y no se desvían porque son los dotados de intelecto. Luego el profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo a Aisha la madre de los creyentes —que Al-láh esté complacido con ella— que si ve a estos que siguen lo ambiguo {Aquellos de corazón extraviado} entonces que tenga cuidado y que no los escuche.
De Aisha —que Al-láh esté complacido con ella— que dijo: Un hombre vino y se sentó frente al Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— y dijo: "Oh Mensajero de Al-láh, tengo unos esclavos que me mienten, me engañan y me desobedecen, y los regaño y los golpeo. Entonces, ¿Cuál es mi caso con respecto a ellos? Él dijo: "La medida en que te traicionaron, te desobedecieron y te mintieron se medirá en función de cuánto los castigues. Si tu castigo es igual a sus pecados, ambos serán lo mismo, nada en favor de ustedes, y nada contra ustedes. Si los castigas inferiores a sus pecados serás recompensado, pero si tu castigo por encima de sus pecados serás condenado". El hombre se fue y comenzó a llorar y llorar en voz alta. El Mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo: "Deberías leer lo que dice Al-láh en Su Libro: {Colocaremos la balanza de la justicia en el Día de la Resurrección, y nadie será agraviado en lo más mínimo. Incluso si una acción es del peso de una semilla de mostaza, la presentaremos. Somos suficientes Nosotros como Contadores.} [Surat al-Anbiyā': 47]" Entonces, el hombre dijo: "Por Al-láh, Oh Mensajero de Al-láh, No veo nada mejor para mí y para ellos que separarme de ellos. Sé testigo de que todos son libres".
Registrado por Al-Tirmidhi
Un hombre se acercó al Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— y se quejó del mal comportamiento de sus esclavos, mencionando que le mienten, lo engañan y desobedecen sus órdenes; mientras que él los maldice y los disciplina a golpes. Entonces, le preguntó al Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— sobre su condición en el Día del Juicio en relación con ellos. En respuesta, el Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo: La medida en que te traicionaron, te desobedecieron y te mintieron se medirá en función de cuánto los castigaste. Si sus pecados y tu castigo son iguales en proporción, nada se te debe ni debes tú. Y si tu castigo es menor que sus pecados, será una recompensa a tu favor; pero si tu castigo es mayor que sus pecados, tendrás que rendir cuentas, y el exceso será quitado de tus buenas obras y entregado a ellos. El hombre se hizo a un lado y comenzó a llorar y llorar. Entonces, el Mensajero de Al-láh —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— le dijo: ¿No lees el Libro de Al-láh? {Colocaremos la balanza de la justicia en el Día de la Resurrección, y nadie será agraviado en lo más mínimo. Incluso si un acto es del peso de una semilla de mostaza, lo sacaremos a la luz. Suficientes somos Nosotros como Contadores} [Surat al-Anbiyā': 47]. Nadie será agraviado en absoluto en el Día del Juicio, y la balanza pesará las acciones de las personas con justicia. Entonces, el hombre dijo: Por Al-láh, Oh Mensajero de Al-láh, no encuentro nada mejor para mí y para ellos que irme y separarme de ellos. Doy testimonio ante ti que todos son libres por la causa de Al-láh; por temor de Al-láh y de Su castigo.
Narró Ibn Massud -Al-lah este complacido con él-: El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- me dijo: recita el Corán para mí, le dije: ¡Mensajero de Al-lah! ¿Recitaré para ti siendo que a ti se te ha revelado? dijo: me gusta escucharlo de otra persona, entonces le recité la sura de Las Mujeres, hasta que llegué a la aleya que decir: (¿Qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti como testigo contra éstos?) Dijo: es suficiente ahora. Volteé hacia él y sus ojos lloraban.
Registrado por Al-Bujari y Muslim
El profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le pidió a Ibn Massud -Al-lah este complacido con él- que recitara para él el Corán, y dijo: ¡Mensajero de Al-lah! ¿Recitaré para ti siendo que a ti se te ha revelado? tu eres más sabio que yo, el Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: me gusta escucharlo de otra persona, entonces le recitó la sura de Las Mujeres hasta que llegó a una aleya grandiosa que dice: (¿Qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti como testigo contra éstos?) es decir: ¿Cómo será tu situación y cómo será la situación de ellos? El Profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo: es suficiente ahora, es decir: deja de recitar, Ibn Massud dijo: volteé a verlo y sus ojos estaban llenos de lágrimas por misericordia para su nación.
De Ibn Mas'ud, Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “No hay envidia (sana), excepto en dos casos: un hombre al que Al-lah hizo rico y lo guió para gastar el dinero en cumplir con los preceptos de Al-lah; y un hombre al que Al-lah dio la sabiduría y actuó según ella y la enseñó”. De Ibn Úmar, Al-lah esté complacido con ambos, que el Profeta, Al-lah le bendiga y le dé paz, dijo: “No hay envidia sana más que en dos casos: Un hombre al que Al-lah ha dado el Corán y lo practica de noche y de día; y un hombre al que Al-lah ha dado riqueza y la emplea en hacer buenas acciones de noche y de día”.
Todas las dos narraciónes son registrados por Al-Bujari y Muslim
El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, señala que la envidia la hay de varios tipos. Algunos tipos de envidia son ilícitos y los prohíbe la ley islámica, en este caso se incluye por ejemplo que una persona desee que a su hermano lo abandone la gracia y la bendición. Pero hay una envidia permitida, que es cuando una persona observa que otra posee un don o bien y desearía tener lo mismo. Esta envida sana está permitida por la norma islámica. Es este el significado de las palabras del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando dice: “No hay envidia (sana), excepto en dos casos”, esto es, que la envidia existe en diferentes formas y su dictamen jurídico es diferentes en cada caso, pero la envidia sana y lícita solo se da en estos dos casos: El de un hombre creyente al que Al-lah hizo rico y le colmó de sus bienes lícitamente, y este hombre gasta estos bienes en cumplir con los preceptos de Al-lah. Por lo tanto, las personas desearían ser como él y hacer lo mismo que él hace con ese don que Al-lah le ha dado. El segundo caso es el del hombre al que Al-lah dio sabiduría y un conocimiento útil y este hombre lo enseñó a otras personas y lo emplea para juzgar entre la gente. Él desearía ser como este hombre.
De Abderrahman Ibn Yazid Al-Naj’í, que “hizo la Peregrinación mayor con Ibn Masúd, y vio como lapidaba el gran monolito con siete guijarros. Dejó la Kaaba a su izquierda y Mina a su derecha. Luego dijo: ‘Es este el lugar en el que la sura de la Vaca (Corán 2) fue descendida sobre el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz’”.
Registrado por Al-Bujari y Muslim